China debe responder a creciente militarismo de Japón con su propio desarrollo

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BEIJING, 15 ago (Xinhua) -- El 15 de agosto de 1945 quedó grabado en los anales de la historia como el "Día VJ", o el día que Japón se rindió y puso fin a la Segunda Guerra Mundial y al sufrimiento de los pueblos de Asia.


BEIJING, 15 ago (Xinhua) — El 15 de agosto de 1945 quedó grabado en los anales de la historia como el “Día VJ”, o el día que Japón se rindió y puso fin a la Segunda Guerra Mundial y al sufrimiento de los pueblos de Asia.


Sin embargo, 68 años después, el espectro del militarismo sigue acechando Japón, lo que supone una amenaza para China y para la estabilidad mundial.



Puesto que Japón continúa haciendo oídos sordos a las preocupaciones sobre su futuro, China debe contrarrestar esta peligrosa tendencia y mantener la estabilidad en el este de Asia a través de su propio desarrollo.



El primer ministro japonés, Shinzo Abe, y los miembros de su gobierno han dirigido a Japón cada vez más hacia la derecha desde que asumieron sus cargos el pasado mes de diciembre.



Este cambio de postura ha llevado a China y a otras víctimas de la Segunda Guerra Mundial a cuestionar la capacidad de Japón de reflexionar sobre su historia y arrepentirse de sus crímenes de guerra.



El 68º aniversario de la rendición de Japón ante los Aliados, que se conmemora hoy jueves, ofrece al país una oportunidad para llevar a cabo tal reflexión. Sin embargo, los repetidos actos de provocación por parte de la administración de Abe han dejado claro que las posibilidades de que Japón se aleje de la derecha y vuelva al centro del espectro político son, como mucho, escasas.



China debe apoyarse en su propio desarrollo para hacer frente a cualquier posible resurgimiento del militarismo japonés.



La actual administración de Japón, dominada por las fuerzas conservadoras, está reclamando la enmienda de la constitución pacifista que ha estado vigente durante los últimos 66 años, soñando con un Japón política y militarmente poderoso.



Puesto que esta constitución simboliza el triunfo sobre el fascismo, las fuerzas de la derecha de Japón están amenazando el orden internacional establecido tras la Segunda Guerra Mundial.



Algunos políticos se han referido de forma descarada a la posibilidad de aprender de las revisiones constitucionales del régimen Nazi, lo que ha dado a la comunidad internacional más motivos de preocupación.



Estas medidas están motivadas en parte por la preocupación sobre el ascenso de China. En lugar de cooperar con este país para lograr un desarrollo común, las fuerzas de derecha de Japón han optado por las actitudes y tácticas del pasado.



La contención del militarismo japonés no sólo depende de la presión ejercida por aquellos que están a favor de la paz, sino también de su fuerza y su capacidad de mejora.



La lección que nos brinda la historia es que el carácter nacional de Japón ha sido tradicionalmente contradictorio: agresivo y pasivo, militarista y pacífico, insolente y educado, valiente y tímido, tanto frente a los fuertes como frente a los débiles. Japón admira e incluso se somete a los más fuertes, pero acosa a los débiles.



Por lo tanto, lo que determina la naturaleza de las relaciones sino-japonesas es la fuerza de China. Estas relaciones sólo podrán mejorar si China se moderniza y desarrolla rápidamente.



En el mundo actual ya no cabe la confrontación. Unas relaciones cordiales entre China y Japón concuerdan con los intereses de los dos países y de sus pueblos, así como con la paz y la estabilidad de Asia y de todo el mundo.



La única manera que tiene Japón de mejorar activamente sus relaciones con China, si está dispuesto a ello, es redefinir su estrategia hacia sus países vecinos y abandonar su sueño militarista.