China es fuerza constructiva en conformación de orden internacional

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BEIJING, 9 mar (Xinhua) -- El máximo diplomático de China, Wang Yi, respondió la víspera una larga lista de preguntas difíciles sobre temas que fueron desde las relaciones entre China y Estados Unidos hasta los lazos chino-japoneses.


BEIJING, 9 mar (Xinhua) — El máximo diplomático de China, Wang Yi, respondió la víspera una larga lista de preguntas difíciles sobre temas que fueron desde las relaciones entre China y Estados Unidos hasta los lazos chino-japoneses.

Las preguntas mismas son un testimonio de las preocupaciones sobre la creciente influencia de China y sobre la posible confrontación con protagonistas mundiales clave.

China está en la vía hacia el crecimiento estable y hacia una sociedad modestamente acomodada. Algunos observadores demonizan su éxito fenomenal. Si consideraran cambiar de parecer, podrían cambiar de opinión y observar el desarrollo de China desde una perspectiva diferente.

El mundo necesita la demanda de mercado para apoyar la creación de empleos, una preocupación común de todos los países. Con una clase media en expansión, la economía china desacelerada pero abierta inyecta impulso de crecimiento a las compañías extranjeras. Más de 70 por ciento de las organizaciones estadounidenses que operan en China se identificaron como “rentables” o “muy rentables” el año pasado, de acuerdo con una encuesta realizada por la Cámara de Comercio Estadounidense (AmCham) de China.

Como la segunda mayor economía del mundo, la mayor receptora de inversión externa directa y el mayor socio comercial de más de 120 países y regiones, China se ha erigido claramente como una fuerza estabilizadora en la economía mundial y constituye más de una tercera parte del crecimiento económico mundial total de los cinco años pasados.

China enfrenta problemas crecientes como el smog, la contaminación del agua y la capacidad excesiva en algunos sectores. Aunque el país está aprendiendo a enfrentarlos a través de la prueba y el error, no se puede esperar que desaparezcan de la noche a la mañana.

Como un gran exportador de equipo de infraestructura, China también realiza esfuerzos para proporcionar los fondos sumamente necesarios para la construcción de infraestructura, un obstáculo para el desarrollo de muchos países. Sólo los países BRICS (Brasil, Rusia, la India, China y Sudáfrica) cada año tienen necesidades de infraestructura por un valor de 1.000 millones de dólares USA, de acuerdo con cálculos del Banco Mundial. Ese déficit en financiamiento también existe en otras partes. La asistencia exterior es una mínima parte y tienen que basarse en sus propios recursos.

La Franja Económica de la Ruta de la Seda y la Ruta de la Seda Marítima del Siglo XXI propuesta por China en 2013 para la colaboración entre países de Asia, Europa y Africa son una prueba de sus esfuerzos conjuntos para superar la escasez de financiamiento y para mejorar la conectividad de infraestructura.

Las iniciativas de la “Franja y la Ruta” son consideradas por algunos como otro Plan Marshall, pero no deben ser vistas bajo la mentalidad anticuada de la Guerra Fría. No se trata de un “solo” de China sino de una “sinfonía” llevada a cabo por todos los países correspondientes, una metáfora que usó el ministro chino de Relaciones Exteriores, Wang Yi.

China es una fuerza constructiva en la conformación del orden internacional. Sin lugar a dudas, el orden internacional actual necesita ser actualizado. Pero no se trata de desecharlo o de empezarlo todo de nuevo. El Fondo de la Ruta de la Seda propuesto por China junto con el Banco de Desarrollo del BRICS y el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura, pueden desempeñar un papel complementario, no contradictorio, a las instituciones financieras mundiales ya existentes.

China, Estados Unidos y otras importantes economías pueden y deben profundizar la confianza estratégica. No deben magnificar las diferencias a través de un microscopio sino usar un telescopio para vislumbrar el futuro, porque el futuro del mundo dependerá de cómo se comprometan entre sí y construyan una relación centrada en intereses compartidos.

Los protagonistas mundiales clave necesitan la plena participación de China para enfrentar difíciles desafíos como terrorismo, cambio climático y ciberseguridad, entre otros.

El vasto Pacífico tiene un amplio espacio para China, Estados Unidos y otras economías. China aspira a expandir los intereses con socios en la región de Asia-Pacífico y más allá, no buscar la hegemonía mundial. Así como muchos observadores de China se apresurarían a abrazar a un panda, también podrían tratar de abrazar el desarrollo pacífico del país.