China y Corea del Sur: una cumbre sin resultados destacables

In Análisis, Política exteriorby PSTBS12378sxedeOPCH

El primer encuentro entre el presidente surcoreano, Lee Myung-bak, y el chino, Hu Jintao, coincidió con acontecimientos en sus respectivos países que no ayudaron a que pueda ser recordado como un paso importante cara una profundización de las relaciones bilaterales. Este era el gran objetivo perseguido por Lee Myung-bak.

La cumbre no tuvo el eco que cabía esperar en sus respectivos países. La atención china está plenamente centrada en dar respuesta urgente a la situación trágica provocada por el terremoto que el pasado 12 de mayo golpeó duramente a la población de la provincia de Sichuan. La atención surcoreana está centrada en la contestación ciudadana a la decisión del presidente Lee Myung-bak de abrir, como parte del Acuerdo de Libre Comercio con los EEUU (KORUS FTA), el mercado de su país a las importaciones de carne vacuna estadounidense.



1.En el aspecto económico, la visita ha servido para confirmar el alto nivel de relaciones comerciales entre ambos países. Corea del Sur y China han incrementado sumamente su interdependencia económica. El comercio bilateral se ha multiplicado 25 veces en quince años, pasando de los 6,3 billones $ en 1992, año del restablecimiento de las relaciones diplomáticas, a 159,8 billones $ en 2007. China se ha convertido, hoy, en el mayor socio comercial de Corea del Sur, superando a los EEUU y Japón. Corea del Sur se ha convertido en el tercer socio comercial y el cuarto mayor inversor extranjero en China. En una declaración conjunta chino-surcoreana, ambas partes reafirman su voluntad de ampliarlas a nuevos ámbitos, desde el tecnológico y el energético hasta el turístico y cultural. En el ámbito turístico, existe un claro déficit que es favorable a China, ya que se estima que 4,8 millones de surcoreanos visitan China anualmente frente a 1 millón de visitantes chinos que visitan Corea del Sur.

Pero este futuro prometedor no esconde una cierta preocupación surcoreana ante la fuerte irrupción de un gran competidor para los mismos productos surcoreanos en los mercados mundiales. China se ha adaptado plenamente, tras su incorporación a la OMC, a los principios y los standards internacionales en un mercado global y ha recibido un enorme caudal de inversiones extranjeras, consiguiendo un alto nivel de transferencia de tecnología. Se ve venir que China pasará de ser un mercado complementario con el surcoreano a un fuerte competidor que ya no necesitará comprar tantos componentes a otros países a medida que va subiendo su nivel tecnológico. Esto explica que si bien Lee Myung-bak se manifieste partidario de iniciar las negociaciones para alcanzar un Acuerdo de Libre Comercio con China, algunos “Chaebols” o conglomerados empresariales surcoreanos no ven esta iniciativa presidencial con tan buenos ojos. Sin embargo, esta amenaza de la competencia china les obliga a seguir invirtiendo en I+D para producir bienes más sofisticados y seguir por delante de los chinos, con los que no se puede competir solo en base a los precios de los productos.

El presidente surcoreano visitó también Qingdao, en la provincia de Shandong. Su proximidad geográfica con la península coreana, han convertido este puerto en un “Hub” de más de 4.000 empresas manufactureras coreanas, la mayor parte PYMES, que se trasladaron allí desde su país atraídas por las enormes ventajas laborales y fiscales chinas. Los cambios realizados en 2007, en el marco laboral y fiscal han afectado a los márgenes de negocio, cada vez más estrechos, y a la continuidad de algunas empresas. Lee Myung-bak manifestó a las autoridades provinciales chinas su deseo de que siga la gran presencia empresarial coreana que provee alrededor de 450.000 puestos de trabajo a la economía local. También aprovechó sorpresivamente la oportunidad para recordar desde suelo chino que Corea del Sur debe estar preparada para afrontar, durante este año 2008, un fuerte incremento de los precios internacionales del petróleo y advirtió a las empresas sobre la urgencia de mejorar su eficiencia energética para superar una eventual crisis de este tipo.



2.En el aspecto político, tampoco se han dado unos resultados tangibles cara a profundizar las relaciones bilaterales en un momento en que Seúl ha decidido reforzar su alianza estratégica con los EEUU e impulsar también un mejor entendimiento con Japón. Lee Myung-bak ha manifestado personal y directamente al presidente Hu Jintao la voluntad de mejorar las relaciones políticas entre Seúl y Pekín. Incluso quiso dejarle claro que comparte la conveniencia de una mayor cooperación política entre Corea, China y Japón para asegurar la paz y la seguridad en el noreste de Asía, algo que también es pretendido por el primer ministro japonés Yasuo Fukuda.

Sin embargo, la visita oficial no empezó bien. El portavoz oficial del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Quin Gang, manifestaba, el mismo día de la llegada del presidente surcoreano a Pekín, que la alianza militar entre Corea del Sur y los EEUU constituía una reliquia histórica de la Guerra Fría y que no podía resolver los temas de seguridad en el mundo actual. El Ministro de Asuntos Exteriores surcoreano quiso inmediatamente sacar hierro a aquella declaración diciendo que no había habido intención de denigrar a la alianza surcoreana con los EEUU. También representantes oficiales chinos quisieron matizar la cuestión que, como mínimo, denotaba una gran falta de sensibilidad y de cortesía con la visita presidencial. En todo caso, no deja de sorprender y puede dar pié a diversas interpretaciones políticas, la claridad de unas declaración hecha por quien puede manifestar la posición oficial del gobierno chino.

Está claro que no va ser fácil para Lee Myung-bak, mantener un equilibrio entre su decisión de reforzar la alianza estratégica con los EEUU y a la vez, mantener un fluido diálogo y una fructífera cooperación política con China. El anterior presidente Roh Moo-Hyun buscó también un equilibrio, pero priorizando el entendimiento con China, e impulsado la “Sunshine Policy” con Corea del Norte pero vio deteriorar sus relaciones con los EEUU, aunque cabe recordar que firmó, con el presidente Bush, en junio de 2007, el KORUS FTA.

Tampoco hubo ninguna noticia relevante en relación a la cuestión inter-coreana más allá de las simples declaraciones diplomáticas. Lee Myung-bak destacó la importancia del papel de China como el de EEUU para alcanzar, en el marco del Grupo de los 6, la desnuclearización del Norte. Y reiteró, en el caso de que Pyongyang cumpla sus compromisos, su pleno apoyo económico y energético para el desarrollo de Corea del Norte. Finalmente, la estancia en China incluyó una visita, no prevista en el programa inicial, a la provincia de Sichuan para, en nombre del pueblo coreano, expresar directamente su solidaridad con los afectados por la tragedia. Se trata del primer mandatario extranjero que visita la zona devastada por el terremoto. Merece destacar que, por primera vez en la historia reciente entre ambos países, aviones militares surcoreanos sobrevolaron y aterrizaron en suelo chino para hacer llegar la cuantiosa ayuda humanitaria de Corea del Sur a la zona afectada. En cambio, China no ha permitido que la ayuda humanitaria procedente de Japón fuese enviada, tras haberlo aceptado en un primer momento, por medio de aviones militares japoneses.

Tras finalizar este viaje oficial de 4 días a China, Lee Myung-bak vuelve a Seúl para afrontar una grave crisis política provocada por su decisión de abrir el mercado coreano a la carne vacuna estadounidense. Al igual que en China y por otros motivos, también en su país hay a quienes no les ha convencido que pactase con los EEUU y en especial que cediese en el tema de la carne vacuna, un día antes de ser recibido por el presidente Bush el pasado abril en Camp David.