China y el golpe hondureño

In Análisis, Política exteriorby PSTBS12378sxedeOPCH

China no mantiene relaciones diplomáticas con Honduras, país que debía visitar estos días el presidente taiwanés Ma Ying-jeou, además de Panamá y Nicaragua. Ello no ha sido obstáculo para que ayer mismo, 30 de junio, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Qin Gang, explicitara la “preocupación” por la situación que vive este país, y expresara el deseo de que Honduras “recobre la estabilidad tan pronto como sea posible”.

 

La actitud general adoptada por China en relación al drama hondureño de estos días, reflejada en sus medios de comunicación y notas oficiales, consiste en una calculada distancia, limitándose a dar cuenta de los hechos y su gravedad sin mayor ni aparente implicación. ¿Es suficiente?.

 

Es bien conocida la historia: la China de Mao no condenó el golpe contra el Chile de Salvador Allende en 1973. Es más, hizo migas con el régimen dictatorial y sanguinario de Pinochet, extendiendo un manto de sombra sobre su acción diplomática. ¿Los tiempos han cambiado?

 

A priori, se diría que no se le puede imputar incoherencia a China. La no ingerencia en los asuntos internos, principio central de su diplomacia, no parece conocer de límites, a pesar de que las circunstancias que condicionaron dicha formulación, fruto de una época determinada, se han visto sobradamente superadas por un contexto como el contemporáneo en el cual la interdependencia y la defensa de la democracia se han erigido como referentes clave de cualquier acción de gobierno. Incluso en China, con los matices conocidos.

 

Que la práctica totalidad de los países del mundo se hayan sumado a la condena de la acción cívico-militar contra el presidente Zelaya, resumido en una declaración de la Asamblea General de la ONU aprobada por aclamación y en la que pudiéramos dar a China por subsumida, no exime de la conveniencia de expresar con una rotunda nitidez el claro apoyo a la normalidad institucional como garantía mínima y exigencia básica para la estabilidad del proceso político, rechazando explícitamente a quienes la alteran por medio de la fuerza. Más aún, cuando la China de hoy es un referente del sistema internacional y cuando su presencia e influencia en la región latinoamericana es más sobresaliente cada día.

 

El gobierno taiwanés, que incluye a Honduras en su reducida lista de 23 aliados diplomáticos, ha condenado el golpe.