Cuatro lecciones que Washington necesita aprender sobre la guerra comercial con China

In Noticias, Política exteriorby Xulio Ríos

BEIJING, 1 sep (Xinhua) — Los estudiantes de muchas partes del mundo regresan a la escuela en esta época del año para comenzar un nuevo semestre. Al igual que ellos, también es hora de que los halcones comerciales de Washington comiencen a aprender al menos cuatro enseñanzas acerca de su inútil guerra comercial contra China.

La primera lección es que China es un clavo firme frente a la táctica estadounidense de máxima presión.

El domingo entraron en vigor algunas de las nuevas tarifas adicionales impuestas por el Gobierno estadounidense a las importaciones chinas por un valor de 300,000 millones de dólares, mientras que el resto de los aranceles comenzarán el 15 de diciembre.

Sin embargo, la cada vez mayor ofensiva comercial de Washington, que busca extraer concesiones irrazonables de Beijing está en declive. Además, la determinación de China de luchar contra el belicismo económico de EEUU se ha fortalecido y sus contramedidas son aún más resueltas, sobrias y específicas. Un vocero del Ministerio de Comercio de China dijo el jueves que Beijing todavía dispone de suficientes políticas a tomar.

La segunda enseñanza que los hombres que imponen las tarifas de la Casa Blanca deberían aprender es que la economía china es lo suficientemente fuerte y flexible como para resistir la presión de la actual guerra comercial.

Recintemente, algunos estadounidenses han intentado incitar a las empresas de su país a encontrar «alternativas a China». Sin embargo, el hecho es que la inversión estadounidense en China está aumentando. En el primer semestre de 2019, las empresas estadounidenses invirtieron 6.800 millones de dólares en China, lo cual representa un aumento del 1,5 por ciento en el mismo período durante los dos años anteriores, según los últimos datos de la firma de investigación económica de Nueva York Rongding Consulting. Entre estas inversiones, Tesla lanzó su «super fábrica» global en Shanghai.

Una razón clave para eso es que China cuenta con el mercado de consumo más poblado del mundo, con más de 400 millones de ingresos medios.

Como el único país del mundo con todas las categorías industriales según la clasificación industrial de la ONU, China puede proporcionar una cadena industrial y una cadena de suministro completas para empresas multinacionales y reducir el costo de las compañías. Esta es una ventaja que ningún otro país puede proporcionar en el futuro previsible.

Por el momento, el gobierno chino busca intensificar la protección de los derechos de propiedad intelectual, nivelar el campo de juego para los inversores extranjeros y ampliar el acceso de los inversores a los mercados chinos. Se cree que estas nuevas medidas de reforma y apertura brindarán más oportunidades de negocios a empresas de todo el mundo.

El tercer hecho que los intransigentes comerciales de Washington deben dejar de negar es que su guerra comercial está perjudicando al pueblo y las empresas estadounidenses.

Los últimos aranceles a las importaciones chinas afectarán por primera vez a productos a los que anteriormente no se habían dirigido directamente, y es probable que la disputa comercial y arancelaria iniciada por EEUU aumente de forma directa los precios de muchos artículos del presupuesto familiar, como textiles y ropa, calzado, juguetes, etc.

Hace poco los investigadores de JPMorgan estimaron que las familias norteamericanas enfrentarán anualmente 1.000 dólares de costos adicionales como consecuencia de todos los aranceles impuestos a artículos chinos después de que las nuevas tasas entren en vigor, además de que esos costos podrían aumentarían hasta 1.500 dólares al año si Washington sigue con sus amenazas de imponer más aranceles.

La actual guerra comercial con China también está perjudicando los sectores de inversión y manufactura. El Departamento de Comercio estadounidense dijo el jueves que revisó el crecimiento del segundo trimestre de la economía estadounidense al 2 por ciento, lo cual significa una disminución del 2,1 por ciento estimado el mes pasado.

La última pero no menos importante enseñanza es que Estados Unidos debe aprender cómo comportarse como una potencia global responsable y dejar de actuar como un «acosador escolar». Sienda la única superpotencia del mundo, necesita encargarse de su responsabilidad y unirse a otros países para hacer de este mundo un lugar mejor y más próspero.

Sólo de esta manera Estados Unidos será grande de nuevo.