EEUU debe cumplir y no sólo prometer para recuperar confianza de China y del mundo

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"Están seguros". Así lo afirmó en repetidas ocasiones el vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, tanto en sus reuniones con los líderes chinos en Beijing como ante una audiencia de estudiantes en una universidad del sur del país, buscando calmar los nervios desatados en China y en el resto del mundo ante el debilitamiento de su moneda y la consiguiente pérdida de seguridad de las reservas en dólares de este país asiático.


No obstante, más que palabras, lo que el mundo y China necesitan es acciones concretas que le permitan al gobierno estadounidense cumplir sus promesas.


Biden ha transmitido a China un mensaje de confianza y voluntad de querer trabajar con ella en la mitigación de las turbulencias financieras y en la promoción de una asociación cooperativa para el futuro. Y gracias a eso se irá del país con el voto de confianza de los máximos líderes chinos en el futuro de la economía estadounidense.



Sin embargo, EEUU, la mayor economía del mundo, tiene que reconocer que la confianza no se puede establecer a través de mera retórica, sino con prácticas responsables y reales a largo plazo.



China, el mayor acreedor extranjero de EEUU, ha venido incrementado su inversión en los bonos del Tesoro de ese país en los últimos tres meses, una temporada turbulenta en la que el gobierno estadounidense tuvo que luchar para elevar el techo de la deuda y Standard & Poor’s tomó la histórica decisión de bajar su calificación crediticia.



La acción clara y decisiva de China para mantener la estabilidad de los mercados globales ha demostrado su voluntad de asumir las responsabilidades que le corresponden como segunda mayor economía del mundo, y también su filosofía de que “las acciones valen más que las palabras”.



No hay duda de que la frágil recuperación económica global se vería aún más socavada si EEUU no adoptara medidas serias para poner su propia economía en orden. Pero también es verdad que EEUU afrontaría el peor golpe si continuaran los déficits en los gastos sociales.



Para cumplir las promesas, EEUU tiene que mirar hacia adentro y retornar su crecimiento económico a la senda adecuada. Además, tiene que acabar con su excesiva dependencia de los préstamos extranjeros, realizar reformas esenciales y cortes a sus sobredimensionados programas de derechos, reducir los defícits de presupuesto y reestructurar su economía.



Para contar con la confianza de China, EEUU ha de tomar más acciones para facilitar la expansión de los crecientes lazos comerciales con China mediante el levantamiento de las obsoletas restricciones a la exportaciones de altas tecnologías y la ampliación del acceso a las inversiones chinas.



De no ser así, ambos países perderían las amplias oportunidades que tienen para trabajar conjuntamente en terrenos como energía, protección ambiental, biomedicina y finanzas.



Dado el rápido crecimiento de los intercambios comerciales bilaterales, EEUU debe evitar la práctica de politizar las disputas comerciales. Adicionalmente, ambas partes han de manejar las diferencias de acuerdo con las reglas de la Organización Mundial del Comercio.



Además, EEUU tiene que asumir una actitud objetiva y razonable ante el camino de desarrollo y respetar los intereses fundamentales de China en temas relacionados con la soberanía nacional y la integridad territorial.



“Estados Unidos nunca ha incurrido en suspensión de pagos y jamás lo hará”, declaró Biden. Ahora llega el momento en que EEUU debe demostrar al mundo que no sólo es capaz de hacer promesas sino que también tiene la determinación, capacidad y voluntad política de cumplirlas.(Xinhua)


22/08/2011