El viaje de Wen Jiabao a Corea del Norte

In Análisis, Política exteriorby PSTBS12378sxedeOPCH

La visita que el primer ministro chino Wen Jiabao ha realizado a Corea del Norte entre el 4 y 6 de octubre último ha revestido una importante y doble dimensión económica y política. Recibido con pompa y boato, se trata de la visita de más alto nivel de un líder chino después de la cursada por Hu Jintao en 2005 y viene a confirmar la solidez de una alianza amparada en el acuerdo de defensa mutua establecido por ambos países en 1961, que no parece aflojar pese a las desavenencias coyunturales que hubieran podido surgir en los últimos tiempos. El 25 de mayo, Pyongyang realizó su segundo ensayo nuclear (el primero fue en octubre de 2006), motivando las críticas de Beijing. 

En cuanto a la cooperación económica, a resultas del viaje de Wen Jiabao, esta debería  experimentar un nuevo impulso una vez que Pyongyang ha aceptado la propuesta china de construir un puente sobre el rio Yalu confiando, además, a Beijing la explotación de un embarcadero en el puerto de Najin (donde compite con Rusia) situado en el Mar de Japón, a instancias del grupo chino Chuangli. Dicho puerto, de unos 380.000 m2, libre de hielo todo el año, tendrá capacidad para descargar un millón de toneladas anuales. Chuanli, igualmente, construirá una carretera entre Najin y Hunchun (93 km.). De esta forma, China espera ahorrar costes en el transporte de los recursos de las provincias del Norte del país hacia el Sur. El proyecto contempla la creación de un polo de desarrollo en torno a Changchun, Jilin y Tumen, convirtiéndolo en motor del crecimiento del nordeste de China. 

El puente sobre el rio Yalu, por otra parte, debiera facilitar la llegada de productos chinos a Corea del Norte y promover el comercio fronterizo entre Sinuiju y Dadong. China asume todos los costes de la inversión. Sobre la mesa también ha estado el acceso a los recursos mineros de Corea del Norte, estimados en unos 6.000 millones de dólares. Wen Jiabao, adicionalmente, ha formalizado donativos por valor de 200 millones de dólares en petróleo, alimentos, material educativo y tecnológico. 

Conviene tener presente que Pyongyang recibe de Beijing el 90% de la energía, el 80% de los bienes de consumo corriente y el 45% de los productos alimenticios que consume. Pese a tanta generosidad, Kim Jong-Il sigue descartando cualquier hipótesis de reforma a la china en su país y se hace el duro ante la exigencia de volver a la mesa del diálogo hexagonal, abriendo dudas sobre la idoneidad y los resultados efectivos de la actitud china, siempre reticente a aumentar la presión (a pesar de que votó a favor de la resolución 1874 de Naciones Unidas que autoriza el uso de la fuerza contra Corea del Norte), guardando distancias con la desafiante conducta norcoreana pero instalándose en su condición mediadora y no de parte enfrentada. 

Quizás ello se debe a que, en realidad, tal y como reclama Pyongyang, la clave del problema no está en Beijing sino en Washington, pero para China resulta esencial calmar y encauzar las tensiones a fin de evitar desbordamientos incontrolados que hagan peligrar la seguridad y la estabilidad a sus puertas y garantizar, a toda costa, que Corea del Norte ni altera el statu quo estratégico de la península ni se derrumba de forma incontrolada. Un desafío que, en conjunto, exige una muy especial atención de su servicio exterior. 

No hubo anuncios importantes durante la visita, pero Wen Jiabao dijo haber llegado a un consenso con Kim Jong Il acerca del problema nuclear basado en la desnuclearización, el diálogo con EEUU y la reanudación del diálogo hexagonal (iniciado en 2003 y del que Pyongyang se retiró en abril pasado), si bien este se desarrollaría a través de diálogos bilaterales y, probablemente, multilaterales.  

El tema ha estado sobre la mesa en la cumbre trilateral entre China, Japón y Corea del Sur celebrada el 10 de octubre en Beijing. Wen ha recabado flexibilidad y pragmatismo a Lee Myung-bak y a Hatoyama y parece haberla conseguido a juzgar por las iniciativas desarrolladas en las últimas semanas. Aún sin descartar comportamientos estridentes de Pyongyang, el diálogo parece tener una nueva oportunidad.