¿Hasta dónde deben llegar las responsabilidades internacionales de China?

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Desde que el pasado 14 de febrero del gabinete japonés reconoció que el producto interno bruto PIB chino de 2010 superó al de Japón en más de 400 millones de dólares, China quedó comprometida, ya de modo oficial, con la condición de segunda mayor economía del orbe, así como con los apremios internacionales para que desempeñe un papel más responsable en la arena mundial.


Como país responsable, China percibe su desarrollo vinculado indisolublemente al del resto del planeta, a la vez que sopesa y pondera en profundidad el cometido que le corresponde desempeñar en el mundo de hoy.


En primer lugar, China parte de mantener el orden en su propia casa. Según la ONU, en China hay unos 150 millones de personas que subsisten por debajo del nivel de pobreza. Sacarlas de ese estado es una tarea ciclópea, de ahí el empeño que el país coloca en el desarrollo. Todo lo que beneficie a China, beneficiará a los demás, y lo que vaya en su perjuicio dañará al resto del mundo.





En segundo lugar, China debe actuar en concordancia con la “Carta de la ONU” y los más de 300 convenios internacionales que ha firmado. En este sentido, el país se ha anotado grandes avances.





En tercer lugar, China debe contribuir a resolver los problemas asociados a dos de los principales temas del mundo contemporáneo: la paz y el desarrollo, que son temas relacionados entre sí. La paz es una condición primordial para el desarrollo, y el desarrollo, la base para la paz. Los chinos deben hacer todo a su alcance para privilegiarlos y negar todo lo que se les oponga.





Para preservar la paz del mundo, China ha participado en las actividades de mantenimiento de paz de Naciones Unidas. Entre los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, China es el país que ha contribuido con mayor cifra de cascos azules, granjeándose el encomio de la comunidad internacional.

Con el fin de resolver el diferendo nuclear con Corea del Norte, China ha iniciado las “conversaciones a seis bandas”, las que, por encima de obstáculos, siguen siendo la mejor plataforma para resolver el problema.


Como aporte al desarrollo mundial, China y la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático fundaron una zona de libre comercio, que ha contribuido de manera significativa a la integración económica de Asia oriental. Además, ha colaborado con el “Foro de Cooperación China-Africa”, el “Foro de Cooperación China-América Latina,” el Foro de Cooperación Chino-Arabe “, que constituyen importantes plataformas para promover el desarrollo de relaciones entre China y esas regiones, lo que ocurrió con especial énfasis en la primera década del siglo XXI. A este tenor, todos los estados que han desarrollado sus vínculos con China han experimentado mejoras económicas.





En cuarto lugar, China debe ser responsable ante los desafíos comunes que enfrenta la Humanidad, que nunca antes se ha visto abocada a tamaños riesgos. El cambio climático, el terrorismo, las epidemias y el crimen organizado transnacional son situaciones que ningún país, independientemente de su poder, será capaz de resolver por sí solo. Ante todos estos desafíos, China tiene responsabilidad. Por ejemplo, para lidiar con el cambio climático, China ha tomado medidas proactivas para conservar energía y reducir las emisiones. Durante el período de vigencia del 11mo Plan Quinquenal, hasta 2010, el país disminuyó en un 20% sus emisiones por unidad de PIB. En los próximos 10 años, la tasa de reducción deberá ser de 40-45%.





Según se incremente el poderío de China, mayores serán sus compromisos con el mundo.



El Presidente Mao Zedong dijo una vez: “China debe hacer una contribución relativamente grande a la humanidad.” El deseo de Mao Zedong deberá prosperar. (Pueblo en Línea)






17/02/2011