II Foro de la Franja y la Ruta: ¿más gloria para Xi? Xulio Ríos es director del Observatorio de la Política China

In Análisis, Política exteriorby Xulio Ríos

Tras algunas quejas y críticas recibidas (trampa de deuda, estrategia de dominación del mundo, falta de transparencia, exclusividad china…), el presidente Xi Jinping necesitaba convertir el II Foro de la Iniciativa de la Franja y la Ruta que discurrió en Beijing entre el 25 y el 27 de abril en un gran éxito que reafirmara su liderazgo interno y global. ¿Lo ha conseguido? A juzgar por el tono del balance, pocas dudas cabría albergar. No solo por el nivel de participación y los acuerdos logrados sino, sobre todo, por el mensaje enviado a la comunidad internacional, especialmente a la más reticente a la que, pese a todo, previsiblemente, no cambiará de idea.

En efecto, mal que pese a EEUU, uno de los contados países que no envió representante alguno al evento, cada vez más capitales se suman a la iniciativa china asegurando la progresión de su expansión y de su influencia. Se diría que el propósito de Washington de desanimar y desalentar a otros estados para que no secunden el llamamiento chino ha fracasado de forma estrepitosa. La participación de presidentes, primeros ministros, ministros y altos funcionarios de más de un centenar de países ameritan el éxito de la convocatoria.

En este foro, Xi ha sumado en torno al proyecto a más países, más actores, más acuerdos y más dinámicas (desde empresarios a asociaciones comerciales) estableciendo una amplia y tupida red de vínculos que debiera servir de acicate para preservar en el futuro ese compromiso tan elogiado a favor de la implementación de unos altos estándares financieros, ambientales y de todo tipo como respuesta a las contraindicaciones y otros problemas no siempre, por otra parte, insulsos.

Este segundo foro no supone un cambio radical de enfoque pero si muestra la capacidad de resiliencia del PCCh para tomar nota, sentando las bases para un impulso corrector, inevitable tras un lustro de implementación. La mejora de la calidad de las acciones y de las sinergias con otros participantes en el marco del co-desarrollo sugiere la adopción de conceptos positivamente asociados a una cooperación Sur-Sur que gozan de amplia acogida en grandes áreas geopolíticas. Las posibilidades de acompasar las estrategias de desarrollo y de aprovechar las respectivas fortalezas señalan un principio de consenso difícilmente objetable. Asimismo, la conexión con la Agenda 2030 ancla la propuesta china en las estrategias multilaterales contra el cambio climático y del desarrollo sostenible.

A destacar en el área iberoamericana el tono constructivo empleado por las delegaciones presentes en el evento y muy especialmente debe significarse la decisión de Lima de suscribir el memorándum de la Iniciativa, convirtiéndose en el 19º país de la región en sumarse a la propuesta. Todo esto tras una nueva gira por la región del secretario de Estado Mike Pompeo, cargando a diestro y siniestro contra China. El “patio trasero” ya no es lo que era.

El despliegue de toda la artillería diplomática china constata la innegable expansión del proyecto y  muestra el verdadero rostro de su renovado poder en el mundo. La apuesta por el comercio y la inversión sumada a las infraestructuras, la industrialización o la innovación sugiere un nuevo paradigma de desarrollo que cada actor debe enfrentar procurando tirar provecho sin abdicar de sus intereses.

Es probable que en algunos países el desarrollo de este segundo foro genere más preocupaciones de las previamente existentes pero el rumbo está marcado y todo apunta a un nuevo impulso difícil de contrariar.