Intento de EEUU de contener a China es poco sensato

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BEIJING, 29 ago (Xinhua) -- La secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, está lista para realizar el jueves una rara visita a las Islas Cook, que marcará el inicio de una gira por seis naciones a la región de Asia Pacífico.


BEIJING, 29 ago (Xinhua) — La secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, está lista para realizar el jueves una rara visita a las Islas Cook, que marcará el inicio de una gira por seis naciones a la región de Asia Pacífico.


¿Por qué va a hacer Clinton un viaje a una nación de sólo 11.000 habitantes? Muchos analistas dicen que la visita tiene el objetivo detener la creciente influencia de China entre las pequeñas naciones insulares de la región.



Es cierto que un objetivo de la gira de Clinton es contener la creciente influencia de China, pero el punto central de la estrategia de Estados Unidos es defender su dominio y hegemonía en la región de Asia Pacifico.



En la segunda mitad del siglo pasado y en los primeros años de este, el foco de la estrategia de Estados Unidos ha estado en Europa. Durante la administración de George W. Bush, Washington dedicó más energía a las guerras en Afganistán e Irak.



En los dos últimos años, Estados Unidos enarboló el estandarte de “regresar a Asia-Pacífico”. “El cambio del foco en la estrategia fue expresado por el presidente Barack Obama, quien anunció un cambio en el pivote estratégico hacia la región de Asia Pacífico, cuando pronunció el año pasado un discurso ante el Parlamento australiano.



Estados Unidos ha adoptado acciones sustanciales para poner en práctica el cambio de estrategia.



Washington ha fortalecido su cooperación militar con sus aliados tradicionales en la región, incluidos Japón, la República de Corea, Australia y Filipinas, entre otros, a la que ha llamado una “estrategia de reequilibrio”.



Por ejemplo, Estados Unidos anunció una presencia rotatoria del Cuerpo de Infantes de Marina y despliegues de aviones en el norte de Australia. La Armada de Estados Unidos desplegará su primer buque de combate litoral (LCS, por sus siglas en inglés) en Singapur a partir del segundo trimestre de 2013.



En los dos últimos años, Estados Unidos ha realizado varios ejercicios y maniobras militares conjuntos con Japón, la República de Corea, Filipinas, Vietnam, Tailandia y otras naciones. El año pasado, el volumen de ventas de armas de Estados Unidos al extranjero ascendió al nivel récord de 66.300 millones de dólares USA, la mayor parte en la región de Asia Pacífico.



El secretario de Defensa de Estados Unidos, Leon Panetta, dijo en junio que su país impulsará su presencia en la región de Asia Pacífico y que para el 2020, la armada estadounidense reposicionará sus fuerzas de la division actual 50-50 por ciento entre el Pacífico y el Atlántico a alrededor de 60-40 por ciento entre los dos océanos.



Lo que es “impresionante” es que Washington ha recurrido a medios diplomáticos, económicos y estratégicos, lo que Clinton ha llamado “poder inteligente”, para crear disturbios en la región de Asia Pacífico.



En primer lugar, Estados Unidos usa plenamente las disputas territoriales y marítimas en la región para su propio provecho. Como ejemplo están la Islas Diaoyu de China. Estados Unidos se rehusó a aclarar el asunto. Por el contrario, reinvindicó la aplicación de un tatado de seguridad Estados Unidos-Japón que involucra a las Islas Diaoyu.



Lo que es más, en el mismo momento en que China y Japón sostenían discusiones diplomáticas respecto a las islas, Estados Unidos invitó a las Fuerzas de Autodefensa de Japón a participar en un ejercicio militar de 37 días en el Océano Pacífico.

 En segundo lugar, Estados Unidos ha tratado de provocar el distanciamiento entre China y los países alrededor del Mar Meridional de China. En 2002, China y los países correspondientes firmaron la Declaración sobre la Conducta de las Partes en el Mar Meridional de China, y han seguido una vía estable para resolver las disputas a través de consultas amistosas bilaterales. Pero Estados Unidos repentinamente mostró “interés” en el asunto y reiteradamente provocó problemas para complicar el asunto.


Obviamente, la estrategia de Washington no ayuda a la solución pacífica de disputas ni a la paz y estabilidad en el área.



Tercero, Estados Unidos jugó la carta económica. En años recientes, China y otras naciones en la región de Asia-Pacífico han intensificado su cooperación económica. Está orientada exclusivamente al mercado como parte de la ola de globalización económica. Sin embargo, Estados Unidos se puso celoso de la tendencia y recurrió a medios diplomáticos y económicos para distanciar a China de esas naciones.



Desde 2009, Estados Unidos ha tratado de promover el TTP (el Acuerdo de Asociación Económica Estratégica Trans-Pacífico), con el objetivo de buscar el estatus de dirigente del desarrollo económico de Asia Pacífico.



Esto, quizás, es una de las razones por las que Clinton visitará las Islas Cook.



En resumen, Washington intenta beneficiarse provocando disputas entre naciones en la región de Asia Pacífico, para reanudar su hegemonía en la región. Esa es la esencia del llamado “poder inteligente”.



La historia ha demostrado en repetidas ocasiones que la intervención extranjera para resolver disputas territoriales o marítimas está destinada a terminar en tragedia.



Para ser francos, el poder de Estados Unidos está declinando y no tiene suficiente fortaleza económica ni recursos para dominar la región de Asia Pacífico.



Por un lado, China ha tomado el lugar de Estados Unidos como el mayor mercado de exportación de Japón. En 2010, la participación del mercado chino era de alrededor de 20 por ciento en las exportaciones de Japón, mientras que el dominio de Estados Unidos bajó a 15 por ciento.



Además, China se ha convertido en el mayor socio comercial de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean).



Lo más importante, es poco sensato que Washington considere a China como su rival y pretenda contenerlo.



Estados Unidos y China son la primera y la segunda mayores economías del mundo, y dependen profundamente uno del otro. Las relaciones entre las dos naciones no son, en absoluto, una suma cero. Las dos naciones no deben considerarse mutuamente como una amenaza debido a que una lucha entre los dos dañaría a ambos.



Lo que Estados Unidos tiene que abandonar es su surrealista ambición de gobernar la región de Asia Pacífico y el mundo entero.