“Nueva normalidad” de China abre nuevas oportunidades para desarrollo de Asia-Pacífico

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BEIJING, 26 mar (Xinhua) -- La "nueva normalidad" de China, que es considerada ampliamente como un paso valiente para que el gobierno chino reequilibre su economía, generará beneficios a los países de la región de Asia-Pacífico que tienen lazos económicos estrechos con China


BEIJING, 26 mar (Xinhua) — La “nueva normalidad” de China, que es considerada ampliamente como un paso valiente para que el gobierno chino reequilibre su economía, generará beneficios a los países de la región de Asia-Pacífico que tienen lazos económicos estrechos con China.

Pocas personas dudarían de que uno de los temas más atractivos del Foro de Boao para Asia, que comenzó hoy, será la política de “nueva normalidad” de China, que establece una meta de crecimiento económico bajo en décadas y que presagia una ronda nueva de reformas profundas e integrales para la segunda mayor economía del mundo.

Aunque la “nueva normalidad” es una nueva versión política voluntaria llevada a cabo por China para impulsar a una economía orientada al consumo y dirigida por la innovación y para alejar al país del camino del agotamiento de recursos y daño al medio ambiente, así como de la “trampa de ingresos medios”, esas acciones también pueden abrir una ventana de oportunidades para otros países de Asia-Pacífico.

Primero, la “nueva normalidad” puede generar beneficios al mercado de bienes de consumo de la región con un nuevo estilo.

Algunos argumentarán que al ser el mayor consumidor del mundo de mercancías, la decisión de China de enfriar la inversión fija conducirá a un excedente en el mercado mundial de materias primas.

En parte eso es cierto. Ahora que China se embarca en un modelo nuevo de desarrollo, es seguro que su demanda de materias primas disminuirá, y que los productos básicos como el carbón, el mineral de hierro y el cobre se vean muy afectados.

Pero mientras que el país moderniza sus industrias, la demanda de otros productos aumentará, como los alimentos de alto valor, el oro, el paladio, el níquel y el zinc, que se utilizan en los automóviles y en los productos electrodomésticos, en lugar de en la construcción de infraestructura.

Estos bienes de consumo son los que tienen un mayor valor agregado y también los que imponen menor presión sobre el medio ambiente. Así que los países en la región que ofrecen esos productos obtendrán mayores beneficios.

En segundo lugar, mientras que Beijing reequilibra su estructura industrial y redirecciona su capacidad industrial excedente, los países en Asia-Pacífico pueden recibir más inversión de China.

Con el lanzamiento de las iniciativas de “la Franja y la Ruta”, destinadas a mejorar la conectividad en las regiones relevantes, cada vez más países, en especial los países en desarrollo, comienzan a notar que China tiene la capacidad de participar en la construcción de infraestructura en las regiones.

En tercer lugar, la aspiración de China para adoptar una economía dirigida por la innovación puede traer más oportunidades y beneficios para los países de Asia-Pacífico.

China ha implementado medidas para impulsar el movimiento libre de talentos, capital y tecnologías, y también ha prometido intensificar la protección de los derechos de propiedad intelectual y abrir más las industrias a la competencia.

Esto es una buena noticia para todas las compañías innovadoras en la región de Asia-Pacífico, porque las medidas de Beijing pueden facilitar sus negocios rentables en un mercado enorme.

Además, debido a las enormes reservas de talento de China, la innovación del país eventualmente impulsará a las economías de la región, y hasta del mundo, de una manera más poderosa.