La fórmula de Hong Kong

In Análisis, Sistema políticoby PSTBS12378sxedeOPCH

Numerosos festejos han conmemorado la primera década de la retrocesión de Hong Kong a soberanía china. A escasos meses de un nuevo Congreso del Partido Comunista, Hu Jintao ha presidido los actos más importantes con la certeza de que el apocalipsis anunciado por tantos, en ningún momento se llegó a producir.

Pueden subsistir conflictos entre Beijing y algunos sectores de la sociedad hongkonesa, pero se debe reconocer que el apoyo continental fue decisivo para superar las duras crisis vividas en el antiguo enclave británico en los últimos años: la financiera de 1997-98, la gripe aviar y el SARS (Síndrome Agudo Respiratorio Severo). En el político, como cabía esperar, Beijing se resistió a cualquier tentativa de profundizar en la democratización, más allá de lo aceptado en su día en el marco de la negociación con las autoridades británicas, hasta poco antes de la devolución escasamente preocupadas, por cierto, por los derechos políticos de los hongkoneses.

Por otra parte, la fórmula “un país, dos sistemas” que había ideado Deng Xiaoping para dar respuesta a una situación históricamente inédita y promover la reunificación de todos los territorios chinos funcionó en Hong Kong según lo previsto, e incluso, dirán algunos que mejor de lo que cabía esperar, habida cuenta del respectivo cuadro de evolución comparada: de entrada, a la luz de los cambios operados, se diría que caminó más China hacia Hong Kong que a la inversa. Otra cosa es que la experiencia hongkonesa facilite el proceso en relación a Taiwán, la gran cuestión pendiente en la agenda unificadora. El triunfo de los soberanistas en 2000 alejó las posibilidades de avanzar por ese camino con la isla rebelde. El líder taiwanés, Chen Shui-bian, mantiene el pulso bilateral promoviendo un proceso de afirmación de la identidad nacional que trae de cabeza a las autoridades del continente. El mensaje de Hong Kong para Taipei no tiene duda: China garantiza la prosperidad.

Pero, sucumbirá Hong Kong? En los últimos tres años, el crecimiento medio fue del 7,6% y la tasa de desempleo es del 4,3%, asegura Henry Tang, secretario de finanzas de esta región administrativa. Es cierto que si hoy reunimos las bolsas de Shanghai y Shenzhen lograrían destronarle cómo primera plaza financiera china (en volumen de transacciones), también que muchas sociedades han transferido sus sedes al prometedor mercado continental, o que dejó de ocupar la primera posición mundial en tráfico portuario, pero toda esa transformación no le hizo perder aún su privilegiado estatus de plaza financiera y de servicios que busca en la complementariedad la estrategia adecuada para evitar el declive. China sigue necesitando de un Hong Kong que dispone de una mano de obra altamente cualificada e inexistente en el continente, abierto a los capitales y el comercio internacional y un centro financiero gestor de los excedentes de liquidez de la propia China. Lo cual no quita que deba producirse un permanente acomodo en función del creciente desarrollo de algunas ciudades costeras de la propia China que, progresivamente, podrían asumir cometidos antes propios de un Hong Kong que hoy aspira a ejercer nuevos liderazgos en otros campos.