Visita de Año Nuevo de Xi marca regreso a aldea

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YAN´AN, Shaanxi, 15 feb (Xinhua) -- A la entrada de la aldea en la provincia noroccidental china de Shaanxi, el hombre al que los aldeanos habían estado esperando por fin llegó. Estaban emocionados y lo llamaron por su nombre propio: Jinping.


YAN´AN, Shaanxi, 15 feb (Xinhua) — A la entrada de la aldea en la provincia noroccidental china de Shaanxi, el hombre al que los aldeanos habían estado esperando por fin llegó. Estaban emocionados y lo llamaron por su nombre propio: Jinping.

Hace cuarenta y siete años, un adolescente, Xi Jinping, llegó a Liangjiahe como parte de una campaña lanzada por el presidente Mao Zedong que pedía a la juventud urbana experimentar la vida de trabajo rural.

El viernes, Xi, ahora líder de más de 1.300 millones de personas, regresó a la aldea, en Shaanxi, para extender sus saludos del Festival de Primavera a los locales en las antiguas bases de apoyo revolucionarias.

Durante sus siete años en la aldea, Xi vivió en una cueva junto con los aldeanos, durmiendo en un kang, una cama china tradicional hecha de ladrillos y arcilla, soportando picaduras de pulgas, transportando estiércol, construyendo presas y reparando caminos. También fue aquí donde se unió al Partido Comunista de China.

«Ying’er, has envejecido», dijo Xi, quien reconoció de inmediato al aldeano Wang Xianjun y lo llamó por su apodo. Los dos recordaron los tiempos en que construyeron juntos diques de barro con el fin de contener el agua para regar la tierra seca.

Frente a ellos estaban las tierras de cultivo que Xi, entonces jefe del Partido del pueblo, ayudó a cultivar junto a los locales con sus esfuerzos de construcción de presas. Todavía sigue cultivando cosechas.

Los aldeanos que esperaban a Xi llenaron el patio de la filial del Partido del pueblo, y Xi reconoció los rostros de más compañeros.

«Es muy emocionante estar de vuelta y ver a todos. En enero de 1969 tomé el primer paso de mi vida al venir a Liangjiahe, y me quedé siete años. Cuando me fui, dejé mi corazón aquí», dijo Xi.

Cuando Xi llegó por primera vez a la aldea, varias familias se turnaron para albergarlo. En 1970 fueron construidas seis viviendas en cuevas especialmente para los jóvenes de las ciudades, y Xi vivió allí hasta que se fue.

Xi recordó lecturas nocturnas bajo la luz de las lámparas de queroseno y una boda a la que asistió de una familia que una vez lo albergó.

Hablando con Gong Zhengfu, de 68 años de edad, Xi dijo en broma: «Eras muy fuerte entonces, y el mejor luchador del pueblo, pero no me pudiste ganar».

Caminando por una ladera acantilada, Xi señaló un grupo de viviendas en cuevas alojadas en un valle de montaña y otra cresta montañosa donde solía cortar leña y pastorear las ovejas. «Cuarenta años desde que me fui», murmuró, aparentemente ensimismado en sus pensamientos.

Xi revisitó la aldea en 1993, y ha escrito cartas a los aldeanos cuatro veces para animarlos a trabajar duro y mejorar sus vidas.

Esta vez regresó con su esposa Peng Liyuan, a quien presentó ante los aldeanos en el dialecto local. Xi se centró en los progresos del pueblo a la hora de aliviar la pobreza, y también llevó regalos por la Fiesta de Primavera comprados con su propio dinero, incluyendo harina, arroz, aceite de cocina, carne y pinturas de temas festivos.

Xi pidió información sobre los ingresos, los cultivos, la ganadería, el seguro médico de los aldeanos y la conservación de las infraestructuras y las tierras de la aldea. Se mostró feliz de saber que el agua del grifo e Internet estaban disponibles en el pueblo, y que el ingreso anual per cápita había alcanzado los 9.600 yuanes (1.560 dólares).

Como Xi escribió en un artículo, se sintió perplejo al llegar a la «tierra amarilla» con 15 años, pero al salir con 22 era un muchacho seguro y con un objetivo firme: servir al pueblo. Este objetivo nació allí en la meseta de loess, donde los revolucionarios comunistas se levantaron para fundar la Nueva China.

Xi instó a los jóvenes a no menospreciar la aldea en la que viven. «Este lugar alberga grandes conocimientos, y si sois suficientemente cuidadosos podréis encontrar siempre algo que aprender aquí».

«Creo que el futuro éste lugar será aún mejor, y quiero ver que la próxima generación crezca para ser buena y hacer cosas en beneficio del pueblo», agregó Xi.