Xi dirige a la nación en búsqueda del Sueño chino en el año nuevo

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BEIJING, 7 feb (Xinhua) -- China ha entrado en el Año del Gallo, el mismo signo del zodíaco chino que cuando se fundó el Partido Comunista de China (PCCh), en 1921.


BEIJING, 7 feb (Xinhua) — China ha entrado en el Año del Gallo, el mismo signo del zodíaco chino que cuando se fundó el Partido Comunista de China (PCCh), en 1921.

El PCCh ha evolucionado desde un pequeño grupo con más de 50 miembros hasta el mayor partido del mundo en el poder, con 88 millones de miembros y con el secretario general del Comité Central del PCCh, Xi Jinping, como núcleo.

La llegada del nuevo año lunar marca un nuevo comienzo para que el líder chino guíe a 1.300 millones de personas hacia el sueño de crear una sociedad moderadamente próspera en todos los aspectos para el año 2020.

Inmediatamente antes del Año Nuevo Chino, Xi visitó la provincia de Hebei, en el norte de China, donde reclamó medidas para reducir la pobreza y para la reforma económica, ambas fundamentales para construir una sociedad del bienestar.

Xi visitó a las unidades del Ejército Popular de Liberación (EPL) con base en Hebei e instó a reforzar el ejército, profundizar en las reformas y luchar contra la corrupción. También inspeccionó los preparativos para los Juego Olímpicos de Invierno de Beijing de 2022.

“El pueblo chino no solo tiene grandes sueños, sino también un gran espíritu para trabajar duro y soportar las dificultades para alcanzar dichos sueños”, dijo Xi en sus felicitaciones a todos los chinos por el Festival de la Primavera el 26 de enero en Beijing.

Puesto que el Festival de la Primavera es la vacación más importante en el calendario chino, el viaje, los discursos y las iniciativas políticas de Xi indican áreas de prioridad para el año entrante.

MÚLTIPLES MISIONES

Xi está encargado de múltiples misiones: dirigir al PCCh y al pueblo en la consecución del gran sueño de revitalizar la nación china; acometer la compleja reforma de todos los sectores; promover la gobernanza según la ley y administrar un partido dirigente limpio, unido y avanzado.

También se espera de Xi que desempeñe un papel de liderazgo en el impulso de la globalización, pues Occidente parece estar en retroceso en ese terreno.

La reforma también es una prioridad en la agenda de Xi. Durante los últimos cuatro años se han diseñado y aprobado centenares de medidas para abordar asuntos como la urbanización, la innovación y el papel que tiene el mercado en la distribución de recursos.

Dado que “el marco general para la reforma está básicamente establecido”, la implementación será el foco en los años venideros.

La reforma estructural por el lado de la oferta, que Xi califica de “batalla” que atañe a la situación integral y el desarrollo a largo plazo, continuará en 2017. Xi cree que es una “opción inevitable” para desarrollar la economía china.

Esto implica recortar el exceso de capacidad en sectores como el del acero y el carbón, implementar las reformas agrícolas, promover la economía real y nutrir a los nuevos motores de crecimiento. China profundizará en la reforma estructural por el lado de la oferta en la agricultura, según el primer documento político del año emitido por las autoridades centrales.

La reestructuración de la economía china y la modernización de la industria generarán una enorme demanda nueva.

Xi ha fortalecido el liderazgo del PCCh en diversos sectores y la lucha contra la corrupción ha desarrollado sin treguas, que ha alcanzado tanto a “tigres” como a “moscas”.

Como parte de las principales reformas políticas, China establecerá una comisión de supervisión nacional y creará una ley al efecto.

Al tiempo que lleva adelante reformas con determinación, Xi pone al pueblo en el centro de sus reflexiones.

Xi señaló que lo que más le preocupa son las personas empobrecidas.

El presidente ha prometido que ningún hogar en esta situación será olvidado en la lucha contra la pobreza en el país. En 2016 salieron de la pobreza otros 10 millones de personas en China.

Como presidente de la Comisión Militar Central, Xi ha prestado suma atención a modernizar el ejército chino y desarrollar una Marina de alta mar para defender mejor los crecientes intereses del país.

Ha introducido asimismo reformas en la estructura y la formación para reducir la cantidad de miembros de las fuerzas armadas y mejorar su capacidad de combate.

Internacionalmente, Xi ha mostrado la confianza china y su visión global, especialmente cuando participó en la reunión anual del Foro Económico Mundial en Davos en enero, uno de los indicadores de las perspectivas económicas globales más respetados.

Mientras algunas grandes economías de Occidente miran hacia dentro y cuestionan el comercio abierto en el que tan largamente habían insistido, Xi ha inspirado al mundo al defender el libre comercio y advertir contra el proteccionismo.

Xi ha tratado también de aunar mayores consensos para construir una comunidad de futuro compartido para los seres humanos, y ha pedido al mundo que se unifique en todo, desde afrontar el cambio climático hasta la lucha antiterrorista.

Al hilo del discurso de Xi en Davos, David Rothkopf, editor de Foreign Policy Group, escribió que “(Los discursos) verdaderamente importantes capturan algo especial sobre el espíritu de la época, y el de Xi logró esto”.

LOS DESAFÍOS POR DELANTE

Crear una economía sana y creciente es un reto para la sabiduría del liderazgo chino. El crecimiento del PIB de China fue del 6,7 por ciento en 2016, el más bajo en tres décadas, aunque por encima de la mayoría del resto de las grandes economías del mundo.

Las reformas en áreas clave de las empresas de propiedad estatal así como la seguridad financiera son también urgentes.

Son necesarias amplias medidas para regular el mercado inmobiliario.

El país está luchando contra la contaminación, que afecta a las vidas de millones de ciudadanos. Xi ha urgido a las autoridades a todos los niveles a recordar que “las aguas claras y las montañas verdes son activos de valor incalculable”.

Xi también deberá tomar numerosas decisiones de política internacional, entre ellas dar una respuesta a la presidencia de Donald Trump de EEUU.

A pesar de los desafíos por delante, Xi ha expresado su optimismo ante el futuro de China.

“Siempre que nuestros más de 1.300 millones de personas aúnen esfuerzos por una causa común, siempre que el Partido esté de pie con el pueblo y nos remanguemos para trabajar duro, lograremos sin duda un triunfo en la Gran Marcha de nuestra generación”, proclamó Xi en su discurso para el Año Nuevo de 2017.

“Hoy en día, en la era de Xi Jinping, China va camino del escenario central del mundo”, indicó Zhang Weiwei, director del Instituto de Estudios de China de la Universidad Fudan.