4 años después de la campaña “plato vacío”, los residuos alimentarios siguen siendo un desafío para China

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Beijing, 06/06/2017 (El Pueblo en Línea) -A principios de 2013, una campaña a nivel nacional para eliminar los desperdicios de alimentos se extendió por toda China. El movimiento, llamado "plato vacío", rápidamente comenzó a cambiar la forma de pensar de la gente, en una sociedad en la que pedir más de lo que los invitados pueden comer es símbolo de orgullo y reputación.


Beijing, 06/06/2017 (El Pueblo en Línea) -A principios de 2013, una campaña a nivel nacional para eliminar los desperdicios de alimentos se extendió por toda China. El movimiento, llamado “plato vacío”, rápidamente comenzó a cambiar la forma de pensar de la gente, en una sociedad en la que pedir más de lo que los invitados pueden comer es símbolo de orgullo y reputación.

Carteles en apoyo a un estilo de vida más frugal inundaron las calles, restaurantes y cafeterías de todo el país. Cientos de miles de restaurantes respondieron a la convocatoria ofreciendo platos más pequeños, aboliendo las tarifas mínimas y animando a los clientes a llevar sus sobras a casa. Publicar fotos de platos vacíos incluso se convirtió en una tendencia en las redes sociales, y el término “plato vacío” apareció en una lista de las 10 principales palabras a partir de 2013.

Como la campaña anti-corrupción también en pleno apogeo, el movimiento tenía implicaciones especiales para los funcionarios del gobierno, a los que se les pidió evitar los banquetes, una de las mayores fuentes de residuos de alimentos.

Los observadores han reconocido una creciente apreciación y reverencia por la comida en los últimos años gracias a la campaña. Sin embargo, muchos piensan que la campaña ha perdido fuerza en los cuatro años transcurridos desde su lanzamiento, y que el desperdicio de alimentos sigue siendo un tema desenfrenado en China.

La cantidad actual de basura que viene de las cocinas de las ciudades es una señal clara de que la situación de los desperdicios de alimentos se está revirtiendo. Según una compañía de gestión de residuos de Tianjin, la basura de cocinas disminuyó significativamente en el primer año de la campaña. Posteriormente, sin embargo, la tendencia se revirtió gradualmente.

En 2013, 15 restaurantes de Wuhan alcanzaron un acuerdo de alto perfil para reducir sus porciones, pero ninguna de las empresas se aferró a esa promesa a largo plazo, resultando en una asombrosa cantidad de alimentos inacabados que van directamente a la basura, según un reciente informe de Xinhua.

La Asociación de Consumidores de China pidió a los restaurantes que abolieran las tarifas mínimas a principios de 2013. La medida fue alabada por los consumidores, quienes se quejaron de que en el pasado se veían obligados a pedir más comida de la que podían comer, o de lo contrario tendrían que pagar una tarifa extra de servicio. Desafortunadamente, la mayoría de los restaurantes de alto nivel de China todavía defienden esa política hoy.

Se estima que el desperdicio anual de cereales en China es de unos 18 millones de toneladas, suficiente para alimentar a 50 millones de personas durante un año. Un comentario publicado por Diario del Pueblo el 27 de mayo invita al público a renovar la campaña, argumentando que una acción concreta es clave y que todos debemos hacer un esfuerzo para reducir el desperdicio de alimentos.