Ambiente-China

In Noticias, Sociedadby PSTBS12378sxedeOPCH

BEIJING. El 22 de septiembre se celebró el Día Mundial Sin Automóvil. Pero las calles de Beijing estuvieron tan atascadas de vehículos como de costumbre, con el cielo convertido en una monótona sombra gris.


En la capital de China todavía hay 2,4 millones de personas que cotidianamente se trasladan en bicicleta, pero cada día aparecen en las calles 1.000 nuevos automóviles, con su consiguiente impacto ambiental.

El Banco Mundial prevé que, para 2020, por las carreteras de China circularán 170 millones de vehículos. Para entonces, el parque automotor de este país asiático habrá sobrepasado al de Estados Unidos.

La industria automovilística de China, que emplea a 1,7 millones de personas, es hoy uno de los pilares de la economía nacional, brindando trabajos y generando grandes ganancias por concepto de impuestos.

La campaña para mejorar el ambiente del país corre pareja con preocupaciones por el impacto del crecimiento del parque automotor en la seguridad nacional en materia de abastecimiento de petróleo.

Los automóviles chinos utilizan una proporción cada vez mayor del petróleo que se consume en China, de hasta 10 por ciento a mediados de los años 90 a un probable 40 por ciento para 2010, según cifras del gobierno.

Cada año se venden siete millones de autos en China. Este año superó a Japón, al convertirse en el segundo mercado automotor del mundo detrás de Estados Unidos, donde anualmente se venden más de 16 millones de automóviles.

Los vehículos de Estados Unidos representan ahora alrededor de cinco por ciento de las emisiones mundiales de dióxido de carbono, según el Departamento de Energía de Estados Unidos.

Si China igualara a Estados Unidos en la posesión de automóviles por habitante, el país tendría una enorme participación en la liberación mundial de dióxido de carbono a la atmósfera, lo cual eclipsaría cualquier reducción en las emisiones del resto del mundo.

“China ya no puede darse el lujo de sacrificar las preocupaciones ambientales en nombre de la prosperidad”, dijo a IPS Xue Ye, director ejecutivo de Amigos de la Naturaleza, la mayor organización ambientalista de China.

Nadie está más preocupado por las consecuencias de ese crecimiento tan prodigioso que el gobierno chino.

Las autoridades habían prometido que los Juegos Olímpicos de 2008 en Beijing serían “verdes”, y tienen menos de dos años para solucionar los cada vez mayores problemas de contaminación atmosférica y embotellamientos en la capital.

Ahora consideran imponer una prohibición temporaria a los vehículos particulares durante los Juegos, pero eso sería apenas una medida provisoria frente al problema real que sufren las ciudades chinas.