Beijing busca cerrar la brecha entre residentes rurales y urbanos

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Beijing anunció más cambios a su sistema local "hukou" (permiso de residencia permanente): el hukou rural de Beijing dejará de existir y pondrá fin a la brecha entre los residentes rurales y los urbanos.


Beijing anunció más cambios a su sistema local “hukou” (permiso de residencia permanente): el hukou rural de Beijing dejará de existir y pondrá fin a la brecha entre los residentes rurales y los urbanos.

En China, en término “ciudad” es normalmente aplicado a un centro urbano con una región rural en ocasiones vasta que incluye tierras cultivables, montañas y bosques. Incluso ciudades como Beijing y Shanghai tienen residentes considerados “rurales”.

De acuerdo con pautas dadas a conocer el lunes, el gobierno municipal de Beijing ya no hará distinciones entre los residentes urbanos y los rurales y establecerá un sistema unificado de permisos. La educación, la salud, el empleo, el bienestar social y la vivienda serán iguales para todos los residentes de Beijing.

De las 31 regiones provinciales de la parte continental china, Beijing es la trigésima en anunciar un plan para terminar con la división de los hukou. Sólo la región autónoma de Tíbet mantiene la diferencia.

La reforma afectará a cientos de millones de chinos. Para el 2015, la población urbana de la parte continental china, con o sin permisos de residencia, era de 767,5 millones, o 55,9 por ciento del total. La población catalogada como rural era de 606 millones, de acuerdo con el Buró Nacional de Estadística.

NACIDOS DIFERENTES

El hukou tiene una influencia significativa sobre la vida de los ciudadanos chinos. Durante décadas, la estructura dual ha implicado mejores servicios para los residentes urbanos y ha impedido a la población rural dejar el sitio en el que vive para desplazarse libremente a las ciudades y disfrutar de una vida buena.

Desde la década de los cincuenta, cuando el alimento y otros bienes materiales eran limitados, China ha dividido a la población en urbana o rural y ha usado el sistema de los hukou para controlar el flujo poblacional y para planear los suministros.

Como sociedad tradicionalmente agraria, en ese entonces la mayoría de las personas vivían en la zona rural y no se les permitía trasladarse a las ciudades.

Tenían que mantenerse ellos y a la población urbana con el producto de sus actividades agrícolas. En cambio, quienes poseían un hukou urbano, sobre todo personas con trabajo, recibían cupones durante el periodo de la economía planeada y debían comprar sus provisiones combinando salarios y cupones.

La población rural rara vez tenía la oportunidad de trasladarse a las ciudades, excepto para ir a la universidad, unirse al ejército o al encontrar empleo en industrias de propiedad estatal.

Zhang Ping, de 59 años de edad, aún recuerda la admiración de los habitantes de su aldea cuando se convirtió en trabajador ferrocarrilero y convirtió su hukou rural en un hukou urbano en 1976.

Su familia aún tiene un hukou rural en la Aldea Número 8 del municipio de Xihongmen del distrito de Daxing en Beijing, en donde se construirá el segundo aeropuerto internacional de la capital.

“Un hukou urbano significaba que uno nunca tendría que volver a trabajar arduamente en el campo”, dijo Zhang.

En los últimos cincuenta años ha habido grandes disparidades, además de que se han ampliado, entre las poblaciones urbanas y rurales en términos de bienestar y derechos. Los trabajadores urbanos reciben reembolsos por sus gastos médicos y tienen pensiones, pero los trabajadores agrícolas no gozan de estos “lujos”.

Décadas más tarde, cuando simplemente alimentar a los 1.300 millones de habitantes del país con recursos terrestres muy limitados se convirtió en un tema político central, los agricultores con tierras se han sentido más privilegiados y con frecuencia tienen poco interés en convertirse en habitantes de ciudades. La agricultura tiene subsidios y la renta de la tierra también genera dinero.

El hijo de Zhang, Zhang Hongliang, de 34 años, se considera afortunado por tener un hukou rural.

De conformidad con un acuerdo a 30 años entre su familia y la aldea, reciben 25.000 yuanes (3.700 dólares) por persona al año por rentar sus tierras cultivables para la explotación comercial. Su padre, con su hukou urbano, no recibe nada.

“Al acuerdo sobre el uso de la tierra aún le quedan 18 años. No sé si seguiré recibiendo el dinero cuando mi hukou rural sea revocado”, dijo Zhang hijo.

VIVIENDO CON IGUALDAD

Zhang Yinghong del Centro de Investigación Económica Rural de Beijing dijo que suministros limitados en ese momento condujeron a crear una división entre población rural y urbana.

“El sistema dual de hukous fue importante para controlar el tamaño de las ciudades durante el periodo de la economía planeada, pero con el desarrollo de la economía de mercado, el sistema ha impedido el flujo poblacional y ha generado disparidades”, dijo.

Año tras año, millones de ex trabajadores agrícolas migran a las ciudades pero no pueden realmente establecerse en ellas pues su derecho a servicios médicos, educativos y de otro tipo son aplicables sólo en su lugar de origen ubicado con frecuencia a miles de kilómetros de distancia.

La reforma del hukou generará igualdad social y justicia al romper las barreras que definen la división, dijo Zhu Lijia de la Academia de Gobernanza de China.

Al establecer un sistema unificado de hukous, los servicios públicos serán iguales para todos, residentes urbanos y rurales por igual, lo que ayudará mucho al libre flujo de trabajadores y a la urbanización, dijo Zhu.

Con respecto a los agricultores que temen que puedan perder sus derechos sobre la tierra, Zhu dijo que la reforma del hukou no busca privar a los agricultores de sus activos. “Tendrán derechos iguales. Su riqueza no será afectada”, dijo.