Progreso ecológico de China determina más que su propio futuro

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BEIJING, 12 nov (Xinhua) -- Explicado en una de las 12 partes del informe presentado por el líder chino Hu Jintao al XVIII Congreso Nacional del PCCh, el progreso ecológico es considerado por el PCCh como una tarea de largo plazo de importancia vital para el bienestar de la gente y el futuro de China.


“La armonía entre el hombre y la naturaleza” es un tema principal de la antigua filosofía de China, pero ha sido desafiada por la robusta expansión económica de China en las últimas décadas.

El agua limpia y el aire fresco se han vuelto lujos en algunas partes de China. En algunas ciudades la gente ha tomado la calles para protestar contra proyectos químicos. El desarrollo económico en todo el país es restringido por la escasez de recursos y la gente se preocupa cada vez más por el medio ambiente.

Bajo esas circunstancias, el concepto del progreso ecológico fue defendido por Hu por primera vez en un importante documento político en el XVII Congreso Nacional del PCCh en 2007.

No es un término que el PCCh haya acuñado simplemente para llenar un vacío teóricoa, sino un principio directriz orientado al futuro basado en la percepción del precio sumamente que China ha pagado por los milagros económicos. En este sentido, esta noción determinará el futuro del país.

En el informe presentado al XVII Congreso del Partido, Hu dijo: “Ante las crecientes restricciones de recursos, una grave contaminación ambiental y un ecosistema deteriorado, debemos elevar nuestra conciencia ecológica sobre la necesidad de respetar, alojar y proteger la naturaleza”.

China debe seguir comprometida con la política estatal básica de conservar recursos y proteger el medio ambiente y esforzarse por un desarrollo ecológico, circular y de baja emisión de carbono, indicó.

El informe también señala el camino adecuado para el crecimiento sostenible de China en el futuro teniendo como centro el progreso ecológico.

La Revolución Industrial contribuyó a la prosperidad de algunos países occidentales, pero a expensas del medio ambiente. Posteriormente, estos países pagaron enormes precios para rehabilitar el medio ambiente.

El proceso ha sido duplicado en algunas partes de China en las últimas décadas. Consciente de la gravedad del problema durante el proceso, China está decidida a abandonar el mismo viejo camino que va del deterioro ambiental a la rehabilitación y ahora defiende el progreso ecológico para ahorrar energía, proteger el medio ambiente y desarrollar su economía simultáneamente.

China incrementará los esfuerzos de conservación en todos los aspectos, reducirá drásticamente el consumo de energía, agua y tierras por unidad del PIB, y utilizará esos recursos de manera más eficiente, señala el informe.

Al promover el progreso ecológico, China garantizará el interés actual de la gente, permitirá la oportunidad de lograr la autorrenovación, reservará más tierras agrícolas para los agricultores y dejará a las futuras generaciones una hermosa patria con campos verdes, agua limpia y un cielo azul.

Como el país más poblado y uno de los mayores consumidores del energía del mundo, el progreso ecológico de China también tendrá una notable influencia en el mundo.

En el Occidente, desde hace tiempo se han registrado discusiones de que los requerimientos de energía de China pondrán a todo el mundo en riesgo.

Si el estilo de vida de Estados Unidos, que se caracteriza por vehículos de gran desplazamiento y grandes casas, prevaleciera en China, se necesitarían otros planetas además de la Tierra para abastecer los recursos necesarios.

China ha afirmado que no promoverá ese estilo de vida.

El informe presentado por Hu ante el XVIII Congreso del Partido señala que China trabajará con la comunidad internacional para responder activamente al cambio climático global con base en la equidad y de acuerdo con responsabilidades comunes pero diferenciadas y las respectivas capacidades de todos los países.

A diferencia de los países occidentales que han trasladado sus fábricas a países en desarrollo, China voluntariamente ha establecido objetivos para sus emisiones. En 2006, por primera vez, China incluyó el objetivo de reducción de emisiones en su plan quinquenal de desarrollo nacional (2006-2010), afirmando que el consumo agregado de energía por unidad de PIB descendió cerca de 20 por ciento respecto al de 2005.

Mientras que Canadá decidió abandonar en 2011 el Protocolo de Kyoto, siguiendo el ejemplo de Estados Unidos para liberarse de su responsabilidad de cumplir el objetivo obligatorio de emisiones de carbono, China está decidida a fomentar sus esfuerzos para reducir el consumo de energía.

En su XII Plan Quinquenal (2011-2015), el consumo agregado de energía por unidad de PIB deberá descender 16 por ciento respecto al nivel de 2010.

Esta acción de China es responsable tanto para su población como para el resto del mundo.