No hay sitio para Taiwán

In Análisis, Taiwánby PSTBS12378sxedeOPCH

Dicen que la mejor defensa es un buen ataque. El mundo puede hacer un hueco a Montenegro, Timor e incluso quizás muy pronto a Cosova, pero no a Taiwán. La causa es bien conocida: solo existe una China en el mundo y esa es la que tiene por capital a Beijing. La mayor parte de los Estados que participan en la ONU así lo reconocen.

Pese a ello, en Taipei, la presidencia y el gabinete del PDP (Partido Democrático Progresista) no tiran la toalla. A primeros de mayo, logró restablecer las relaciones con la isla antillana de Santa Lucía con quien China había normalizado sus vínculos en 1997 (desde 2000 Taipei recuperó también a Kiribati y Nauru). Santa Lucía es el vigésimo quinto aliado de Taipei.

Hay luces y sombras en la estrategia de la República de China o Taiwán. Los rumores de un distanciamiento de la Nicaragua de Daniel Ortega, aliada diplomática de Taiwán, han desatado nuevas especulaciones sobre un inminente reconocimiento de Beijing que podría precipitar algunos más. En la reunión que hoy 25 de Mayo se celebra en Belice entre el canciller de Taiwán y sus homólogos de los aliados centroamericanos no estará presente Samuel Santos, sino su vicecanciller Valdrack Jaentschke. Tampoco enviarán a sus ministros respectivos Panamá y Costa Rica (con una actuación confusa en la reciente votación realizada en la OMS -Organización Mundial de la Salud- acerca de la inclusión en la agenda de la petición de ingreso de Taiwán). El presidente taiwanés Chen Shui-bian pretende hacer una gira por Centroamérica a finales de agosto próximo, pero para entonces pudiera encontrarse con desagradables sorpresas.

En las últimas semanas, Chen ha multiplicado su campaña internacional a través de entrevistas y videoconferencias en las que ha denunciado la hostilidad diplomática continental. Alemania, Suiza, EEUU o Singapur han sido los escenarios privilegiados de sus intentos por romper con el bloqueo diplomático de China que, como es natural, mueve sus hilos con perseverancia para estrechar el cerco a las autoridades de Taiwán.

Recientemente se ha reunido en Caracas la “Federación para la promoción de la reunificación pacífica de China en Centroamérica y Sudamérica”, un lobby fundado en 2001 con el objetivo de coordinar esfuerzos para acentuar el aislamiento diplomático de Taipei que en la región cuenta con la mitad de todos sus aliados en el mundo entero. Por otra parte, en la Organización Mundial de la Sanidad Animal, reunida en París, China ha presentado una moción para cambiar el nombre de “Taipei China” por el de “Taiwán China”, con el fin de reforzar la idea de pertenencia de la isla, impulsando una vuelta de tuerca más contra los intentos de afirmar la identidad soberana de Taiwán que se reclama desde el PDP.

Chen ha reclamado, además, el derecho de Taiwán a participar en la zona de libre cambio de Asia-Pacífico que promueven China, Japón, Corea del Sur y los países de la ASEAN. La isla es el cuarto socio comercial de la ASEAN, con quienes mantiene un activo comercio bilateral acompañado de importantes inversiones. La propuesta estará en la mesa de los dirigentes regionales que se reunirán en Sydney, Australia, en el próximo mes de septiembre. En Taipei se ambiciona también el establecimiento de un acuerdo de libre cambio con EEUU, obviamente nada fácil. A finales de junio próximo, Frank Hsieh, candidato del PDP en los comicios presidenciales, hará acto de presencia en Los Ángeles y otras ciudades de Norteamérica. A primeros de mayo, Taiwán firmó acuerdos de libre cambio con Honduras y El Salvador (también los ha suscrito con Panamá, Guatemala y Nicaragua).

La semana pasada, la Comisión del Atún para el Océano Indico, reunida en Isla Mauricio, rechazó la propuesta de separación de Naciones Unidas que daría paso a la admisión de Taiwán en su seno. A pesar de que su flota del palangre es una de las más importantes del mundo, difícilmente podrá adherirse a esta organización, incluso bajo la denominación de “entidad pesquera”.

En septiembre, por otra parte, deben reunirse en Taipei los cinco aliados diplomáticos africanos, en un momento en que Beijing multiplica su presencia e influencia en dicho continente.

Por otra parte, en declaraciones efectuadas el pasado martes 22 de mayo, Chen ha expresado su deseo de convocar conjuntamente con las elecciones legislativas o presidenciales un referéndum sobre la solicitud de ingreso en la ONU bajo el nombre de Taiwán.

En el seno del PDP, que celebrará su congreso el próximo 30 de junio, se promueve una resolución “para hacer de Taiwán un país normal” y que sustituirá a la incorporada en 1999, aclarando –o quizás no del todo- su posición a propósito de la búsqueda de la independencia formal y dando acogida a los conocidos como “cuatro deseos” de Chen (independencia, uso del nombre de Taiwán, nueva Constitución, y desarrollo económico).

Todos estos movimientos, inseparables de la estrategia del PDP y sus aliados “verdes” para vencer en las próximas elecciones legislativas y presidenciales, están siendo seguidos por Beijing muy de cerca. En el continente se es muy consciente de la importancia de los próximos meses para su política de unificación y dispondrán todos los medios precisos para influir al máximo en la minimización de las oportunidades y ambiciones de Chen.