Taiwán: Beijing entra en campaña

In Análisis, Taiwánby PSTBS12378sxedeOPCH

Finalizado el XVII Congreso del PCCh y conforme avanza la campaña para las elecciones legislativas del próximo 12 de enero en Taiwán, la oficina de Asuntos de Taiwán del Consejo de Estado ha irrumpido con una conferencia de prensa en Beijing en la cual su portavoz, Yang Yi, volvió a advertir que China tomará “las medidas necesarias” si la isla persiste en perseguir la independencia de jure.

Las declaraciones continentales se producen al día siguiente de que el PDP anunciara que ya había logrado reunir las firmas necesarias para respaldar la petición de celebración de un referéndum sobre el ingreso en Naciones Unidas de Taiwán (y no de la República de China, nombre oficial de la isla). Los más de dos millones de firmas recogidas serán sometidas a análisis de la Comisión Electoral Central en Taipei. El secretario general del PDP, Cho Jung-tai, ha invitado al KMT a renunciar a su propósito de organizar una convocatoria plebiscitaria paralela sobre el mismo asunto, aunque en este caso sin renunciar a la denominación “República de China”.

Las declaraciones continentales han complementado la advertencia con una nueva invitación a reanudar el diálogo sobre la base del llamado “Consenso de 1992″, establecido por la ARATS (de la parte de la continental) y la SEF (de la isla), entidades encargadas de posibilitar las conversaciones bilaterales. Fue entonces cuando ambas partes reconocieron la existencia de una sola China, aunque sosteniendo interpretaciones diferentes de este concepto. Las referencias al citado consenso han agudizado las tensiones en el KMT. Ma, el candidato a las presidenciales, al igual que Lien Chan, el presidente honorario, han insistido en que es parte inseparable de su ideario y programa político, mientras que el proyecto de acción aprobado por su partido para las elecciones del próximo año no incluye, por el momento, mención alguna a dicho concepto, lo que se interpreta como un nuevo intento de evitar alusiones que puedan servir argumentos al PDP para destacar la existencia de un mayor compromiso con el continente que con el futuro de la propia isla.

Abundando sobre el creciente papel de los intercambios en el orden económico y cultural, incentivados a partir de la “tercera cooperación” entre el KMT y el PCCh a partir de 2005, las advertencias de Beijing se completaron con la negativa a admitir la presencia de armas nucleares en la isla y la exigencia de superar el punto muerto en que se hallan las negociaciones bilaterales para promover el turismo a ambos lados del Estrecho (los continentales pueden viajar a Taiwán desde un tercer país, pero directamente las restricciones son considerables).

En noviembre, los líderes del PDP y KMT podrían enfrentarse a un debate televisivo. Ma, de cabeza en las encuestas, no tiene prisa. Frank Hsieh, por el contrario, confía en que un encuentro así pueda mejorar sus expectativas electorales y arañar algún que otro puñado de votos. Las relaciones con el continente constituyen la punta de lanza de su estrategia de acoso y derribo del KMT.