Taiwán:más leña al fuego

In Análisis, Taiwánby PSTBS12378sxedeOPCH

Tal y como se esperaba, la tercera moción de censura contra Chen Shui-bian, debatida el pasado viernes 24 de noviembre, tuvo el mismo final que las anteriores. La oposición sumó un total de 118 votos, cifra muy inferior a los 147 necesarios para forzar la celebración de un referéndum sobre la continuidad de Chen. Las cosas, sin embargo, no han quedado como estaban, sino que las aguas de la vida política taiwanesa siguen cada vez más agitadas, a la espera de lo que ocurra el próximo 9 de diciembre en las elecciones municipales a celebrar en Taipei y Kaohsiung.

El primer dato a tener en cuenta son los indicios de serias fisuras en el PDP (Partido Democrático Progresista). Si bien la estructura oficial sigue cerrando filas y respaldando a Chen, las dimisiones de dos figuras prominentes, los diputados Lee Wen-Chung y Lin Cho-shui, en protesta por la actitud de su propio partido, que no abandonan, ante el escándalo, pudiera animar a otros a tomar la senda de la rebelión. Ambos han recordado que el propio Chen había afirmado públicamente que si su esposa era inculpada, como así ha sido, presentaría su dimisión. En su entorno, Lee Yuan-tseh, premio Nobel de química en 1986 y antiguo presidente de la Academia Sinica, ha dirigido una carta abierta al presidente reclamándole su dimisión. Lee había prestado a Chen, a quien solo la inmunidad presidencial libra de un proceso, un apoyo muy importante durante la campaña electoral de 2000.

Siguiendo con los verdes, en la UST (Unión Solidaria de Taiwán), Clara Chou, candidata por esta formación a la alcaldía de Taipei, ha sido expulsada por desoír las recomendaciones de su partido, tanto en relación a la orientación de su campaña (muy crítica con el candidato del PDP) como a su anunciado apoyo al proceso de destitución de Chen. En realidad, Clara Chou, al igual que otros sectores de esta formación, ha comprendido que no dispondrá de un momento mejor para ganarse al electorado descontento con el PDP y que en ningún caso apoyaría a los azules. Solo distanciándose del PDP, podría aspirar en serio a beneficiarse de un trasvase significativo de su base electoral.

Por lo que se refiere al KMT (Kuomintang), la denuncia de su líder, Ma, ha provocado un giro inesperado y de consecuencias imprevisibles. El actual presidente del KMT y alcalde de Taipei, ha sido acusado por diputados del PDP de desviar dinero público para asuntos personales (10.300 dólares). Ma aseguró el 17 de noviembre que dimitirá de sus funciones si es inculpado por corrupción, asegurando que se está utilizando un problema contable y administrativo para enlodar su gestión, negando taxativamente cualquier atisbo de malversación. Poniendo el parche antes de la herida, su jefe de gabinete, Cheng An-kuo, ya ha presentado la dimisión.

A pesar de la gravedad y duración de la crisis política, la economía parece seguir al margen de todo ello y a su ritmo. El desempleo ha bajado al 3,9% y el crecimiento ronda el 4%, a la cola de los cuatro dragones, con un aumento previsto de las exportaciones en torno al 10%, por delante de Singapur, a la cabeza del crecimiento del grupo, con un 7,1%. Las inversiones extranjeras han superado los 11 mil millones de dólares en los diez primeros meses, con un incremento del 290% de un año a otro.

Por su parte, China, sin interferir directamente en las crisis, observa con creciente interés manifestaciones como las realizadas recientemente por la Cámara de Comercio de EEUU, en las que insta a Taiwán a abrir con urgencia las comunicaciones directas con el continente (transporte, comercio y servicios postales), advirtiendo de los efectos de un prolongado retraso tanto en su participación en el proceso de integración regional, como en la competitividad y las inversiones. Esta dificultad entraña obstáculos crecientes para las grandes empresas estadounidenses con intereses en los dos lados del Estrecho ya que tienen problemas para trasladar productos o personal de un lado a otro.

Además, el gobierno central taiwanés, recientemente, ha rechazado la petición de un estatuto de autonomía regional solicitado en septiembre por el distrito Penghu, que habría permitido a este grupo de pequeñas islas situadas en el estrecho, el establecimiento de lazos marítimos y aéreos directos con el continente.

Al anunciar que a partir del 11 de diciembre los bancos extranjeros podrán realizar operaciones en renminbi en el continente (medida aplicable también a los bancos de Hong Kong, Macao y Taiwán), Beijing ha denunciado que el mayor impedimento para que los bancos taiwaneses entren en este mercado se debe a las autoridades de la isla, que también han desoído las peticiones continentales para abrir oficinas de representación.

Así las cosas, el resultado de las elecciones municipales del próximo día 9 puede ser un dato determinante y convertirse en la clave de la continuidad o no de Chen. Solo si pierde el apoyo y el control de su partido, cabe imaginar un cambio de actitud. Por eso, la oposición presenta estas municipales como un referéndum sobre la continuidad de Chen. A primeros de noviembre, cuando se hizo público el procesamiento de su esposa, una encuesta del United Daily mostraba que el 60% de los encuestados deseaban su destitución.

Aún obteniendo un resultado aceptable en las elecciones municipales, la presión sobre Chen y el PDP por la corrupción continuará. El Tribunal de Taipei anunció el miércoles 22 que la audiencia prevista para el 15 de diciembre en la que debe comparecer la esposa del Presidente, Wu Shu-jen, para responder de su actuación en el manejo de fondos especiales, perjurio y aceptación de sobornos, será pública, pudiendo ser seguida incluso a través de la televisión. Todo ello incrementará la presión sobre el Presidente y el PDP.

No obstante, de confirmarse la imputación a Ma y, en ese caso, su anunciada dimisión, la política taiwanesa se encontraría en un escenario insólito que podría favorecer la supervivencia de Chen, aunque en claro detrimento de la confianza social en el sistema, reforzando las expectativas de una tercera fuerza, y quizás de una cuarta (la abstención), refugios del inevitable descrédito político e institucional.