¿Una amenaza “Chiwan” para Corea del Sur?

In Análisis, Taiwán by PSTBS12378sxedeOPCH

El Acuerdo Marco de Cooperación Económica o “Economic Cooperation Framework Agreement“ (ECFA), firmado por China y Taiwán el 29 de junio de 2010 en Chongquing, ha sido recibido con gran cautela en Corea del Sur.

 

Taiwan persigue asegurar su amplia presencia económica y comercial con el continente, en un contexto internacional en el que crece el peso político y económico de China en Asia. Las empresas taiwanesas han invertido en este país unos 150.000 millones $ y cerca de 40.000 ya operan desde 1991. China es país es el primer socio comercial desde 2003, año en el que superó a EEUU. Taiwan goza de un firme y creciente superávit comercial: sus exportaciones a China y Hong-Kong alcanzaron en 2009 los 62.000 millones $ mientras las importaciones chinas solo llegaron a 24.500 millones $. En el primer trimestre de 2010, las exportaciones al continente ya habían alcanzado los 26.200 millones $, representando el 42,8 % del total.

 

Pero el factor decisivo para firmar el ECFA fue la previa entrada en vigor, el 1 de enero de 2010,  del China-ASEAN Free Trade Agreement (ACFTA). Este acuerdo constituye una gran área comercial que incrementará la interdependencia económica entre China y 6 miembros de ASEAN (Brunei, Indonesia, Malasia, Filipinas, Singapur y Tailandia). Cuando en 2015 se incorporen los otros cuatro miembros (Camboya, Laos, Myanmar y Birmania) abarcará un mercado de 1.900 millones de personas.

 

Taiwan temía quedar, además de aislado diplomáticamente, también ahogado comercialmente y fuera de los procesos de integración económica en curso en Asia. Ahora, busca asegurar la competitividad de sus empresas en los mercados chino y de los 10 países de ASEAN, donde sus productos compiten con las grandes empresas chinas, surcoreanas y japonesas. También confía en el ECFA para atraer a las empresas multinacionales a establecerse y producir en Taiwán, un puente privilegiado para entrar en el mercado chino.

 

El ECFA se firmó, por razones políticas en unas condiciones muy favorables para los intereses comerciales de Taipei. Reducirá hasta eliminar en dos años los aranceles a las exportaciones de 539 categorías de productos manufacturados taiwaneses frente a solo 267 categorías de productos chinos. Pekín abrirá a las empresas taiwanesas el acceso a 11 sectores de servicios, entre ellos banca, seguros y sanidad, frente a los 9 sectores que Taipei abrirá a los chinos en la isla.

El Korea Herald aludió en su editorial del 30 de junio a una potencial aunque no inmediata amenaza “Chiwan” capaz de afectar negativamente al 60% de las exportaciones surcoreanas a China. Las generosas concesiones arancelarias chinas a los productos manufacturados taiwaneses podrían perjudicar a las exportaciones de 14 de los 20 productos básicos surcoreanos que compiten directamente con aquellos en el mercado interior chino. Son los casos los semiconductores, productos petroquímicos, liquid cristal displays, etc.

 

China es el primer socio comercial de Corea del Sur y destino del 20,5% de las exportaciones totales surcoreanas, un porcentaje superior a la suma de su comercio exterior con EEUU y Japón. Ahora, tras la entrada en vigor del ACFTA y el recién firmado ACFA Corea del Sur podría optar por iniciar las negociaciones para firmar un FTA con China e incluso con Japón. Tampoco cabe descartar la posibilidad de un acuerdo comercial trilateral entre China, Japón y Corea del Sur. Hay que recordar que el principal competidor de Corea del Sur en el mercado chino no es Japón sino Taiwán.

 

El vicepresidente chino Xi Jinping afirmó durante su viaje oficial a Seúl en diciembre de 2009 que había llegado el momento para negociar un FTA entre ambos países. En los últimos años, los chinos han insistido periódicamente al observar como Seúl negociaba y luego firmaba un acuerdo comercial con EEUU en 2007 y otros dos más con la UE e India en 2009. También en Seúl los lobbies de los conglomerados empresariales son favorables a negociar un acuerdo comercial con Pekín. Consideran que la economía y el mercado chino continuarán creciendo en los próximos años mientras la demanda interna en EEUU y la UE posiblemente seguirán siendo débiles. En cambió, las PIMES manufactureras y las de los sectores agrícolas o agropecuarios se oponen frontalmente a un posible FTA con China.

 

El gobierno surcoreano duda pues teme que abriéndose comercialmente al coloso chino pueda perder más que ganar. Corea del Sur disfruta de un gran superávit comercial con China. En 2009 alcanzó los 38.360 millones $ superando los 20.800 millones $ en 2008. Este superávit se explica no tanto por un fuerte incremento de las exportaciones a China, solo un 5,1%, como por el gran descenso de las importaciones de productos chinos que cayeron un 29,5% en 2009. Sin embargo, China va incrementando a la vez su cuota en el mercado surcoreano exportando sus productos manufacturados baratos, pero sobretodo con otros con tecnología media o avanzada. Preocupa que el “gap” tecnológico entre Corea del Sur y China esta reduciéndose rápidamente. Samsung y LG están asombrados por el alto nivel tecnológico alcanzado por los móviles de fabricación china. Lo mismo se puede decir en relación al sector automóvil chino que ya esta por delante en la fabricación de la nueva gama de coches eléctricos. Otro dato, en 2009, Corea del Sur perdió a favor de China el liderazgo mundial en la fabricación de buques, aunque más del 50% de los pedidos a los constructores chinos proceden del propio Gobierno chino. Seúl que se muestra reacio a favorecer las inversiones chinas en Corea del Sur que solo representaron en 2009 el 1,4% del total. Se piensa que las empresas chinas están solo interesadas en adquirir las surcoreanas para hacerse, como ocurrió con el caso de Ssangyong Motor, con la alta tecnología surcoreana.

 

Existen además de las económicas otras consideraciones políticas que se derivan de la alianza estratégica entre Seúl y Washington. No es previsible la firma de un FTA con China mientras sigan aún pendientes de ratificación el KORUS FTA firmado con EEUU en 2007 y el firmado con la UE en 2009. Tampoco no ayuda la actitud ambivalente de Pekín en relación a Corea del Norte. Pekín no ha condenado explícitamente a Pyongyang por el hundimiento del buque surcoreano “Cheonan” y sigue apoyando incondicionalmente al régimen norcoreano.

 

Es evidente que el ACFTA y el ECFA tendrán su impacto en los flujos comerciales en toda Asia oriental. Seúl está estudiando que las  diversas estrategias a seguir para responder a la nueva situación:

 

a)  La “Korea Internacional Trade Association” insta a su Gobierno a negociar pronto un FTA con China, algo harto complicado a corto plazo en el actual entorno político y económico.

b)  También cabe estudiar la posibilidad de negociar un FTA con Taiwán, pero es difícil que esta vía cuente con la luz verde de Pekín. Hay que insistir que el principal competidor de los productos surcoreanos dentro del mercado chino y ahora con el ECFA aún mucho más, son los productos taiwaneses.

  

c) Algunas empresas surcoreanas estudiarán establecerse para fabricar en Taiwán y desde la isla exportar luego al continente chino aprovechándose de la puerta abierta por el ECFA.

 

d)  Finalmente, cabe producir en los países miembros de la ASEAN. Esta vía pero mucho menos atractiva porque las concesiones arancelarias y el calendario de desarme arancelario ofrecido por el ECFA es mucho ventajoso que en el caso del ACFTA.