Poder y proyecto de Hu Jintao

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El año 2006 ha sido especialmente importante para China y, sobre todo, para su Presidente y secretario general del PCCh, Hu Jintao. Los acuerdos de la Asamblea Popular Nacional celebrada en marzo que acentúan el impulso social de la reforma o la formulación de un nuevo modelo de desarrollo, se han completado con la intensificación de la proyección exterior del país. En paralelo, Hu Jintao parece haber hecho sus deberes para afrontar el próximo Congreso del PCCh con holgura y vinculando su consolidación interna a la revitalización del propio partido.

 

1. Considera que a lo largo del año 2006 Hu Jintao ha logrado afianzar su poder y garantizar el resultado del próximo Congreso del PCCh?

 

2. Cree que el discurso y las políticas implementadas por Hu Jintao a lo largo de este año singularizan su política respecto al anterior mandato de Jiang Zemin?

 

3. Cuáles cree que son las claves principales que caracterizan su gestión al frente del PCCh y de la República Popular China?

 

Han colaborado: Francisco Javier Haro Navejas, Yang Enrui, Manel Ollé.

 

Respuestas de Francisco Javier Haro Navejas (UIA/UAM-I)

 

1. ¿Considera que a lo largo del año 2006 Hu Jintao ha logrado afianzar su poder y garantizar el resultado del próximo Congreso del PCCh?

 

A menos que uno espere sentimentalmente el funcionamiento de China de acuerdo a determinada doctrina política y según ciertos lineamientos prácticos, no es posible poner en duda que el sistema político goza de cabal salud. La afirmación significa que dicho sistema cuenta con los canales formales, institucionales, e informales, disputas veladas entre grupos de poder, para mantener confinadas las divergencias dentro de un marco de considerable civilidad y paz.
Por el momento, sobre todo por haber derrotado a Jiang Zemin atacando a algunos de sus aliados y al dejarlo sin puesto alguno, Hu tiene todo dentro del aparato político para mover sus piezas en los próximos meses y garantizar una dirigencia partidaria leal a él, lo que no obstante difícilmente garantizará al 100 por ciento para el XVII Congreso. Las razones de ello podrían ser dos: primero, las facciones no son monolíticas, por lo mismo para debilitar a Jiang tendrá que sumar fuerzas mediante alianzas; segundo, más relevante, tenemos el hecho trascendental de que el éxito del sistema político, partido incluido, radica en la relativa flexibilidad con la que se mueven los grupos políticos, sobre todo en función de sus bases de poder regionales. Dicho en otras palabras, en los meses antes del Congreso habrá literalmente decenas de miles de movimientos políticos a diferentes niveles, sobre los cuales Hu solamente tiene el control efectivo sobre algunos cuantos, muy importantes ciertamente pero que no son los que mueven de forma cotidiana al país. Si 2007 ya llegó, 2012 está un poco más lejos.






2. ¿Cree que el discurso y las políticas implementadas por Hu Jintao a lo largo de este año singularizan su política respecto al anterior mandato de Jiang Zemin?

 

Si algo es cierto es el esfuerzo hecho para desmarcarse respecto a Jiang, el que ha redundado en los cambios en el organigrama político y en arrinconarlo en el panteón teórico-político del partido. La sintaxis no perdonaría algo como: Marxismo-leninismo-pensamiento Mao Zedong-teoría Deng Xiaoping-pensamiento importante Jiang Zemin- teoría y práctica política Hu Jintao. No obstante, Hu está buscando su nicho a partir de una frase que posiblemente en América Latina le ganaría el adjetivo peyorativo con pretensiones conceptuales de populista. Uno de sus postulados esenciales es yi ren wei ben, que bien se podría traducir de dos formas: una restringida, como primero la gente; y otra amplia, como desarrollo orientado a la gente. Por supuesto, no solamente es éste aspecto, pero sin duda se trata de uno de los que más interesan a Hu

 

3. ¿Cuáles cree que son las claves principales que caracterizan su gestión al frente del PCCh y de la República Popular China?

 

Precisamente habría que hacer referencia al conjunto de sus políticas internas, envueltas en un discurso de tintes confucianos, que se orientan alrededor de esa expresión, primero la gente, lo mismo cuando se habla del desarrollo en el oeste que cuando se habla de educación. Posiblemente esa es, al menos de intención, la marca que el gobernante pretende dejar para el futuro, su énfasis sobre la población y su apoyo al lado humano del proceso económico chino. Asimismo, estaría más preocupado por lo político que por lo económico, lo cual incluso lo separaría no solamente de Jiang sino de su padrino, el mismo Deng Xiaoping. De tal suerte que el presidente chino cierra el año, no de manera sorpresiva, hablando de la importancia de ejercer la democracia en la elección de representantes ante las asambleas locales.
Finalmente, una clave esencial para entender a la China de los próximos años radicará en la comprensión de las maneras bajo y con las cuales participa internacionalmente. Bajo el gobierno de Hu se ha sabido responder a los retos apoyado en el pasado pero con propuestas para los nuevos tiempos. La actividad internacional de China rompe casi totalmente con la de los sesenta-setenta, pero es una continuación consistente de la de los noventa, en materia institucional; que al mismo tiempo responde rápida y adecuadamente a lo nuevo, Corea.

Sus retos son enormes, entre los cuales sobresale la pobreza, en lo económico, y el mantenimiento del control político con mecanismos autoritarios, los cuales tienden a ser cada vez más legales.

 

Respuestas de Yang Enrui, colaborador del OPCh

 

1. ¿Considera que a lo largo del año 2006 Hu Jintao ha logrado afianzar su poder y garantizar el resultado del próximo Congreso del PCCh?

 

2006 ha sido un año de viraje triunfal para Hu Jintao, jefe de una cúpula colectiva en que la mayoría no le oía con facilidad. Así que desde que se hiciera cargo de la máxima responsabilidad del PCCh, su gestión se le ha hecho cuesta arriba y sus exhortaciones sobre “el respeto a la Constitución” o “la prioridad siempre para el pueblo”, que en realidad no suenan tan demagógicas como se le critica, solían irse al garete. Sus pronunciamientos en contra de las graves y crecientes injusticias y el desparpajo con que impulsa la anticorrupción, le han ayudado en los últimos tiempos a granjearse el apoyo y simpatía del pueblo e imponiéndose en la cúpula. Ya no se mueve cohibido como antes ni va a tener grandes dificultades para seguir triunfando en el próximo Congreso del PCCh, si bien es necesaria una continua conciliación con dos corrientes aún poderosas en su seno, la de los contrincantes en la cúpula y la de los dirigentes locales, corrientes de fuerza que tienen bloqueadas iniciativas en favor de la democracia amparadas por Hu, por ejemplo la declaración transparente de bienes patrimoniales de altos dirigentes, libres elecciones aún indirectas para instituciones políticas de distinto nivel, etc.



2. ¿Cree que el discurso y las políticas implementadas por Hu Jintao a lo largo de este año singularizan su política respecto al anterior mandato de Jiang Zemin?

 

Abundan testimonios de que lo que pasa en China es una continuidad revisada de la gestión gubernamental anterior. No obstante, se está destacando, no sin razón, la diferencia que de ella marca la actual. Jiang Zemin, indudablemente sinónimo del fetichismo del exclusivo incremento del PIB para muchos hombres de criterio, le ha dejado a su sucesor un potencial material del Estado nunca visto en China. Es sobre esa base material como Hu puede permitirse un suspiro para revisar con apoyo popular la estrategia anterior, la de un desarrollo a ultranza a cambio de graves traumas socioeconómicos, y sustituirla con un desarrollo equilibrado, descrito como algo sin génesis: transitar un camino de “desarrollo científico” para llegar a una “sociedad armónica”. El triunfo de Hu tiene su expresión también en la colocación de su gente en cargos claves del aparato administrativo con el relevo de los funcionarios de poca confianza. Los seguidores de Jiang —quienes tenían controlado hasta hace poco mucho poder real— han salido desacreditados en este año transcurrido, implícitamente recriminados como responsables de la escandalosa crispación social y del acelerado deterioro medioambiental, y se cree que entre ellos está el foco más tenebroso de la corrupción.

 

3. ¿Cuáles cree que son las claves principales que caracterizan su gestión al frente del PCCh y de la República Popular China?

 

La gestión de Hu Jintao al frente del Partido Comunista y del Estado de China, no es incoherente ni idéntica con respecto a la anterior. Está corrigiendo una desviación para seguir el mismo camino autoritario que no se acabará, para los dirigentes chinos, dentro de unas cuantas décadas. Se vive un gozne entre dos estrategias, una de un furor utilitario sin miramientos, y la otra, desapasionada y objetiva en las contemplaciones. Aún con el centralismo monopartidista, Hu puede estar mejor valorado que su antecesor por una identificación mayor con el pueblo, por el rigor creciente de una perspectiva esperanzadora encarnada en su mensaje, y por un procedimiento contundente y refinado para lidiar con rivales en la complicadísima política china, donde la inercia de lo viejo puede parecer imponente.

 

Respuestas de Manel Ollé, Universitat Pompeu Fabra

 

1. ¿Considera que a lo largo del año 2006 Hu Jintao ha logrado afianzar su poder y garantizar el resultado del próximo Congreso del PCCh?

 

La destitución en septiembre del secretario del Partido Comunista en Shanghai, Chen Liangyu, y del director del Departamento Nacional de Estadísticas, Qiu Xiaohua, así como la detención del magnate y miembro del Comité Nacional de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino, Zhang Rongkun, son interpretables como una purga política y visibilizan la ruptura con la red de complicidades que alimentaba el “clan de Shanghai” tejido alrededor de Jiang Zemin. Esta purga parece certificar la consolidación en el poder de Hu Jintao, quien posteriormente quiso desmentir esta lucha de poder presidiendo junto a Jiang Zemin los fastos oficiales del setenta aniversario de la Larga Marcha. El objetivo último de la ofensiva “anticorrupción” emprendida en Shanghai en septiembre sería neutralizar las figuras de Jia Qinglin (presidente de la Conferencia Política Consultiva) y del viceprimer ministro, Huang Ju, miembros ambos de la permanente del politburó, cúpula máxima y decisoria del Partido. Para lenificar la fuerza sísmica del golpe de poder, Hu Jintao ha evitado atacar directamente a estos dos objetivos, y esperará a jubilarlos en pocos meses, en el próximo congreso, una vez desacreditados y sin posibilidad de colocar dirigentes más jóvenes afines.

Por otro lado, la plena asunción y desarrollo de sus tesis de giro social en las diferentes instancias colegiadas de decisión a lo largo del año también parecen emitir el mismo mensaje de consolidación. La opacidad de todos los procesos de toma de decisiones, de dinámicas sucesorias y de consolidación de liderazgos reserva, sin embargo, posible sorpresas al respecto. El resultado del congreso parece encauzado pero no asegurado.


2. ¿Cree que el discurso y las políticas implementadas por Hu Jintao a lo largo de este año singularizan su política respecto al anterior mandato de Jiang Zemin?

 

Los cambios más significativos se han circunscrito al ámbito de la política económica, que es en realidad la única política “discutible” y que genera debate abierto en China. El nuevo discurso oficial de la “armonía social” y sus primeras plasmaciones concretas se alejan de las coordenadas que orientaban las políticas económicas en el periodo de Jiang Zemin. Sin alterar las bases del proceso de reforma económica iniciado por Deng Xiaoping, sin alterar la apuesta por la profundización del proceso liberalizador abierto con la entrada en la OMC ni propugnar una vuelta atrás, se ha producido un giro tendente a la corrección de desigualdades sociales y territoriales. Antes el foco estaba en las “tres representaciones” que debían asegurar la lealtad política de las nuevas clases empresariales. Ahora el foco está en las medidas de protección social, subvención y inversión en zonas deprimidas que eviten la agudización y generalización de los numerosos descontentos sociales de expresión puntual. En las dos líneas políticas subyace un mismo eje estratégico: la neutralización de focos potenciales de tensión en aras al mantenimiento del monopolio del poder.

En el campo de la política exterior no se detecta cambio doctrinal pero si una mayor decisión y actividad en la línea de asegurar una red amplia de relaciones estables que aseguren suministros energéticos y de materias primas y aseguren nuevos mercados comerciales. Es muy destacable el dinamismo en la escena internacional con la ampliación y estrechamiento de los lazos económicos y políticos con África, Latinoamérica, el mundo árabe y la India. La crisis nuclear de Corea del Norte ha significado un revés en primera instancia pero puede acabar siendo una oportunidad pera afianzar complicidades regionales e internacionales y para mantener la posición decisiva de influencia.

 

3. ¿Cuáles cree que son las claves principales que caracterizan su gestión al frente del PCCh y de la República Popular China?

 

El estilo de gestión de Hu Jintao se caracteriza por la renuncia al carisma y la ausencia de culto a la personalidad, el ejercido discreto y opaco del poder en el interior del partido y la administración, el sincretismo equilibrante, que le lleva a propugnar decálogos neoconfucianos y al mismo tiempo a revitalizar el sentimiento patriótico y de identificación con la épica del Partido, la renovación y el uso decidido y desacomplejado de nuevas forma de propaganda (televisión, cine, Internet…).

En definitiva: Hu Jintao significa la plasmación de un consenso en los sectores tecnocráticos y de la élite burocrática de la necesidad de un cierto cambio de acento en el proceso de gestión del país que asegure algunas prestaciones compensatorias del “estado del bienestar” pero que no aporta indicios de apertura política o de extensión de derechos civiles ni de ruptura con el modelo de reformismo económico.