Vísperas del XVIII Congreso del PCCh

In Especiales by PSTBS12378sxedeOPCH

El XVIII Congreso del PCCh será inaugurado el próximo 8 de noviembre. Se pone fin así a numerosas especulaciones sobre su hipotético retraso y se abre la reflexión sobre sus contenidos y previsiones.

Preguntas

1.      Qué importancia concedes a este congreso?

2.      Cuál crees que será –o debiera ser- su agenda?

3.      Es indicativa la convocatoria de que se ha llegado a un consenso sobre los nuevos dirigentes o podría haber sorpresas?

Participan en este especial: Enrique E. Yang (analista del OPCh); Dr. Jorge E. Malena (coordinador de “Estudios sobre China contemporánea” de la Univ. del Salvador (Buenos Aires); Manel Ollé (coordinador del Máster de Estudios Chinos de la Universitat Pompeu Fabra); Julio A. Díaz Vázquez (Profesor Consultante, Centro de Investigaciones de Economía Internacional, Universidad de La Habana).

Coordinación: Xulio Ríos.

Respuestas de Enrique E. Yang (analista del OPCh).

1.      Qué importancia concedes a este congreso?

Indudablemente será diferente de uno que se pudiese celebrar con la participación de un Bo Xilai avanzando con ímpetu hacia la cúspide del poder.  Probablemente esté activada una iniciativa para escenificar un giro de calado,  como muestra de lo dispuestos que están los dirigentes salientes para dejarse de ver desbordados por las peripecias adversas.

2.      Cuál crees que será –o debiera ser- su agenda?

El Congreso seguirá el ritual habitual, ratificando el casting de líderes in péctore y desarrollando un guión escrupulosamente meditado. Mucho más que eso, interesaría detenerse en sus mensajes, en otras palabras, observar hasta donde pueda llegar un buen intento de cambios. Será ineludible dar cara a la sociedad china y al exterior, en vista de la desastrosa pérdida de crédito, la mayor de las amenazas que el PCCh tiene enfrente, y un aislamiento internacional sin precedentes.

3.      Es indicativa la convocatoria de que se ha llegado a un consenso sobre los nuevos dirigentes o podría haber sorpresas?

En todo acto exhibicionista, al PCCh nunca le ha faltado una unidad, muchas veces de dudosa consistencia. Ni le faltará un consenso, cuya verosimilitud quedará por comprobar, si es que los dirigentes salientes prefieren hacer de tripas corazón para cumplir con la rutina del relevo.

Respuestas de  Dr. Jorge E. Malena, coordinador de “Estudios sobre China contemporánea” de la Univ. del Salvador (Buenos Aires)

 1. Qué importancia concedes a este congreso?

Estimo que tras los cimbronazos sufridos en los últimos meses, a partir de los affairs Bo Xilai, BoGu Kailai, Wang Lijun y Ling Jihua, el PCCh prestará particular atención al fortalecimiento de su legitimidad.

No olvidemos que en ese sentido ya se había expedido en octubre de 2004 el vicepresidente Zeng Qinghong, cuando recordó en el Diario del Pueblo “la penosa lección de la pérdida del poder que experimentaron los partidos comunistas en la Unión Soviética y Europa Oriental”. Según él, el factor central en dicha pérdida fue que “el sistema de gobierno se convirtió en algo demasiado rígido e inflexible”. En consecuencia, “la capacidad de gobernar del Partido declinó y el pueblo se sintió insatisfecho”. Para Zeng, el fortalecimiento de la legitimidad de ejercicio del PCCh era algo “de vida o muerte”.

 2. Cuál crees que será –o debiera ser- su agenda?

Creo que se debería tener como objetivo central asegurar la gobernabilidad, por medio de dar vigencia efectiva a las normas y regulaciones, reforzar la disciplina partidaria, luchar contra la corrupción, revitalizar los cuadros, generar transparencia, promover la participación, etc.

En segundo término, infiero que existirán también orientaciones de índole económica, centradas en la continuación del modelo de crecimiento abrazado a partir de la crisis del 2008/09, que sin dejar de apoyarse en las exportaciones contempla también el mercado interno. En ese sentido, las principales medidas serían (a) mantener tanto el plan de inversión pública como los estímulos monetarios y fiscales, (b) profundizar la reforma del sector financiero y la lucha contra la burbuja inmobiliaria, y (c) renovar esfuerzos en la construcción de una economía no contaminante.

3.Es indicativa la convocatoria de que se ha llegado a un consenso sobre los nuevos dirigentes o podría haber sorpresas?

Con las purgas que han tenido lugar, se habrían afianzado las facciones de Shanghái y de la Liga Juvenil Comunista, por lo cual observo que se habría llegado a un consenso sobre los nuevos líderes.

 Respuestas de Manel Ollé (coordinador del Máster de Estudios Chinos de la Universitat Pompeu Fabra).

1.      Qué importancia concedes a este congreso?

Es un congreso de la máxima importancia…

A/ por el contexto económico chino, en plena fase de transición desde un modelo centrado en la exportación a uno con un mayor peso del consumo interno, con debates abiertos sobre el papel de la economía privada y el sector estatal,  y con el haz de tensiones sociales fruto de la polarización y la desigualdad acusada.

B/ por tratarse de un congreso más abierto que el anterior, menos precocinado, con la concurrencia de factores imprevistos y reposicionamiento de las alianzas y redes de poder. De su resultado puede depender la capacidad de resilencia y perduración del sistema político chino. La política, más allá de la gestión, de nuevo ha hecho acto de presencia. Podría no producirse en este caso la suma cero del juego de tensiones que estiran en direcciones opuestas y que lleva a un cierto balance de contrafuerzas y a un proceso de anquilosamiento, de reformismo retórico y de regresión en las políticas sociales, culturales e informativas, características del último mandato Hu-Wen.

2.      Cuál crees que será –o debiera ser- su agenda?

La agenda que definirá esté congreso del Partido Comunista Chino es imprevisible. La agenda que sería deseable, para mí no hay duda, que es la de la reforma y la apertura, de nuevo perentoriamente necesarias: si el Partido renuncia a moverse al ritmo de su sociedad y de los retos que enfrenta, si se blinda, se refugia en el patrioterismo, en la paranoia, en el faccionalismo y el resultadismo a corto plazo, tiene sin duda los días contados. Y si bien su pronta caída puede parecer desde perspectivas democráticas y de compromiso social lo más deseable, por otro lado puede desencadenar grandes turbulencias de inestabilidad interna y global: se necesitan en China decididas reformas económicas, agrarias, sociales, políticas, comunicativas y culturales. En el terreno de la apertura, China parece haber avanzado un recorrido mayor, pero sería deseable que retomase el pragmatismo de la influencia, y de la defensa firme pero sabia de los propios intereses económicos y geopolíticos, al margen de compulsiones y dinámicas nacionalistas. La asunción plena y responsable de su papel internacional, su apuesta por un mundo multipolar, con protagonismo europeo, su especial relación con USA, la proyección en África, el mundo árabe y Latinoamérica pueden tener un sentido muy positivo si se centran en su vertiente económica y diplomática y no se convierten –por unos y por otros- en meras transacciones provechosas para las elites y en meros juegos de geoestrategia, propios de mentalidades y mundos ya superados. Tanto en un escenario interior como exterior, se debería optar por un poder blando, que fundamente su legitimidad en el poder económico y se oriente a la convicción y la complicidad antes que a la coacción.

3.      Es indicativa la convocatoria de que se ha llegado a un consenso sobre los nuevos dirigentes o podría haber sorpresas?

Después de un año de grandes sorpresas y turbulencias en la cúpula del poder alrededor del caso Bo Xilai, parece que difícilmente puede haber espacio para sorpresas de última hora en la reconsideración del tándem dirigente, Xi Jinping-Li Keqiang…sin embargo en la configuración de la permanente del politburó, en su posible reducción de 9 a 7 para reforzar las competencias del liderazgo máximo, rebajando el rango de quien controla los aparatos de control policial y informativo, subordinándolo a un liderazgo menos neutralizado por fuerzas de signo contrario, puede ser un cambio con sorpresas.

De la lista final de los miembro del politburó y de su permanente se podrán ir deduciendo las correlaciones de fuerza, el potencial de liderazgo real, y hasta qué punto quedan representados  los distintos grupos de influencia, que en el análisis interno chino se tienden a agrupar por un lado alrededor de las redes de los “príncipes del partido” (hijos de viejos dirigentes ilustres) más o menos vinculadas a lo que se vino a llamar el Clan de Shanghái de Jiang Zemin y por otro a la Liga de la Juventud Comunista, red liderada por Hu Jintao…pero al margen de estas facciones está la contraposición que se hizo entre el modelo “Chongqing” y el modelo “Guangdong”, o anteriormente se había hablado de neoliberales y populistas…son todas ellas variables difusas y entrecruzadas, autocontradictorias y tentativas…

Lo más probable (pero en absoluto seguro) es la continuidad aumentada y corregida de un modelo de poder burocratizado, colegiado y compartido por las elites del partido: está por ver si además de gestionar con eficacia y visión de futuro, además de vigilarse y neutralizarse mutuamente, así como de desconfiar de su población y de todo lo que no dependa directamente de ellos, son capaces de seguir transformando el país en una dirección más socialmente justa, más participativa y transparente, más negociadora y estratégica que impulsiva y unilateral.

Respuestas de Julio A. Díaz Vázquez (Profesor Consultante, Centro de Investigaciones de Economía Internacional, Universidad de La Habana).

1.- ¿Qué importancia le concede a este Congreso?

El XVIII Congreso del Partido Comunista de China (PCCh), puede afirmarse que será histórico. Primero que todo, marcará el inicio del mandato de una generación de dirigentes que nacieron después de la proclamación de la “Nueva China”. En su gran mayoría, su edad promedio en poco superará los 50 años. Por su nivel cultural y profesional, no tiene parangón con ninguno otro de los congresos celebrados. El Partido mostrará una vez más que, encontrará fórmulas, para dotar a su composición dirigente de la armonía necesaria para mantener el rumbo “socialista con características chinas”.     

De otra parte, tendrá la responsabilidad de conducir los destinos del país hacía la meta de alcanzar, cuando se cumplan los 100 años de la fundación (1/7/921) del PCCh, los proyectos trazados en el XII y XIII Programa de desarrollo Económico Social del país. Entre ellos, sin agotar la agenda, político-económico-social, una China medianamente acomodada, capaz de ejercitar los primeros pasos en una Sociedad de Derecho en plena realidad, con la actuación de estructuras de poder, cada día, desprendidas del lastre del “Modelo Político Soviético”, y mayor equilibrio entre crecimiento económico y equidad social.

2.- ¿Cuál crees que será – debiera ser – se agenda?

La agenda del XVIII Congreso del PCCh será tensa, por el número de cuestiones económicas, sociales y políticas que requieren soluciones, tanto en lo interno, como en la posible evolución que estará experimentando la geopolítica mundial. En lo interno, entre otros, encontrar fórmulas que acerquen un desarrollo y crecimiento de la economía que disminuya las diferencias y haga más equitativa la distribución del bienestar de la población entre el campo y la ciudad. Elevar las exigencias en el mantenimiento del adecuado cuidado del medio ambiente; descuidar esta esfera, puede acarrear graves consecuencias ecológicas de largo alcance y con reflejos negativos  en la estabilidad nacional. En lo social, darle integralidad a la lucha contra las múltiples manifestaciones de los mil y un rostros de la corrupción.

Será necesario impulsar en todas sus aristas el paso del modelo de desarrollo económico trazado, en sustitución del que descansó en las exportación-inversiones, al que hace del consumo interno el “motor del crecimiento económico.” El panorama de la economía mundial globalizada, en plena crisis financiera y de crecimiento económico, en los centros neurálgicos de los polos mundiales,  demandan ajustes impostergables en el orden interno del funcionamiento de la economía, así como el saneamiento de las unidades con déficit crónico en el balance de su gestión. Otra cuestión, el que en el país, por primera vez, la población urbana supera la del campo, tensará todo tipo de servicios a sociales; instrumento indispensable para elevar la demanda de los consumidores.

No puede quedar fuera de la agenda, el panorama internacional; no es halagüeño tampoco por la presencia de los desafíos geopolíticos que gravitan en el espacio Asia-Pacífico. La zona Atlántica será, o lo está ya siendo, desplazada en lo económico-político del dominio que ejerció por siglos. El declinar de los poderes hegemónicos de Occidente, en pos de mantener la primacía político-económica, tratan por todos los medios incrementar su presencia en el área, mediante maniobras directas e indirectas, todas dirigidas a entorpecer o exacerbar las contradicciones que lleven el agua a su molino, para conseguir el aislamiento de China de sus vecinos y del mundo. Reto que, gravitará en la gestión de nueva generación que tomará las riendas del poder en China.

3.- ¿Es indicativa la convocatoria de que se ha llegado a un consenso sobre los nuevos dirigentes o podría haber sorpresas?

Con cierto tono de ironía, esta pregunta recuerda ese dicho que afirma: El que visita China por un mes, cuando regresa, escribe un libro; cuando permanece en el país por seis meses, al retorno, redacta un artículo; cuando radica en el territorio por más de un año, al abandonarlo, no escribe nada. Moraleja: De China nunca sabemos todo. Sin embargo, no se pueden desconocer las circunstancias político-sociales aleatorias que han estado presentes, en épocas cercanas a la celebración del Congreso. Pero, tampoco puede ignorarse que lo que pasa por el ojo de los observadores externos, ya residan o vivan fuera de China, no escapa a una visión que, pocas veces, está despojada de perjuicios o segundas intenciones.   

Considero que, es muy temprano, para aventurar juicios con fundamentos e informaciones no distorsionadas para poder, con cierta objetividad, emitir criterios si los ajustes entre las diferentes corrientes que nutren la cúpula de la dirección del Partido, han logrado atemperar sus incumbencias. En definitiva,  hoy el escenario es totalmente distinto; se trata de consensuar los variados intereses que nutren la política del PCCh; en todo caso, solo sería sensato aventurar predicciones en cuanto y en qué medida estarán actuando en una u otra dirección, la herencia metológica de los fundadores y tradiciones en la dirigencia histórica del PCCh. En última instancia, esta es la vía posible de mayores opciones que podremos sacar al concluir el XVIII Congreso del PCCh.