XVIII Congreso del PCCh: Balance y perspectivas

In Especiales by PSTBS12378sxedeOPCH

Finalizado el XVIII Congreso del PCCh es hora de hacer balance y también prospectiva. Tras unos prolegómenos marcados por los sobresaltos y las dudas respecto al rumbo económico y político que podría seguir la reforma china, las decisiones finales adoptadas sugieren consenso y continuismo en sus grandes trazos.

Preguntas.

¿Qué destacaría particularmente de este XVIII Congreso del PCCh?

¿Qué evaluación realiza del nuevo equipo dirigente del PCCh?

¿Qué cuatro retos principales deberá afrontar China en esta nueva etapa?

Colaboran en este Especial del OPCh: Benjamin Creutzfeldt (Colombia); Julio A. Díaz Vázquez (Cuba); Jorge Malena (Argentina); Patricia Castro Obando (Perú).

RESPUESTAS de Benjamín  Creutzfeld t, sinólogo, docente investigador en Estudios de China Contemporánea, en la Universidad Externado de Colombia. Es candidato a PhD en estudios políticos, trabajando sobre la política exterior de China y su relación con América Latina.

¿Qué destacaría particularmente de este XVIII Congreso del PCCh?

Fue un evento que cumplió con los planes del gobierno chino y se llevó a cabo sin mayores sorpresas. La principal sorpresa para mí, basándome en varias observaciones periodísticas, es la importancia que parece haber tenido Jiang Zemin en la selección de candidatos. Había esperado mayor impacto de Wen y Hu, luego de unos diez años bien desempeñados.

¿Qué evaluación realiza del nuevo equipo dirigente del PCCh?

Como he mencionado arriba, habría esperado un mejor balance en el Comité Permanente del Buró Político entre los elitistas y los populistas, y entre aquellos cercanos a Hu Jintao y los candidatos fuertemente ligados con Shanghai.

¿Qué cuatro retos principales deberá afrontar China en esta nueva etapa?

Es necesario mencionar primero unos retos domésticos: mantener un crecimiento económico aceptable (entre 4 y 7%) a través de un mayor consumo interno, para reducir la posibilidad de que los ciudadanos urbanos (la clase media) se inquieten y formen un desafío organizado al status quo; regularizar y mejorar urgentemente la situación de los obreros migrantes en las ciudades y la pobreza en el país en general; reducir la corrupción dentro del Partido y la administración pública, o, por lo menos, la percepción de la misma, para hacer más efectiva la gerencia unipartidaria, y garantizar mayor aceptación pública. Sin embargo, aunque los retos principales son internos, percibo que la situación internacional – esencialmente la relación con los Estados Unidos – puede constituir un factor desestabilizante para el nuevo gobierno chino. Por este motivo considero un cuarto reto prioritario: consolidar, ampliar y profundizar el diálogo con el gobierno de Estados Unidos, sus diferentes partidos políticos y sus grupos de intereses particulares (lobbies), en todos los campos y a varios niveles.

 RESPUESTAS de Julio A. Díaz Vázquez (Profesor Consultante, Centro de Investigación de Economía Internacional, Universidad de La Habana).

  ¿Qué destacaría particularmente de este XVIII Congreso del PCCh?

 Al concluir el XVIII Congreso de Partido Comunista de China (PCCh), lo primero destacable está asociado con la negación de todos los augurios avizorados en los medios mediáticos occidentales de la ruptura y crisis en la posibilidad de alcanzar y mantener el consenso en la cúpula dirigente del PCCh. En segundo lugar, constituye un éxito en toda la línea, que bien resulta histórico, que los destinos del país más poblado del planeta y la segunda economía mundial, hayan pasado a una generación de comunistas  nacida, en la práctica, después de la Revolución. Lo tercero que llama la atención, el nivel profesional y especialización de los cuadros que regirán los destinos de la nación en los próximos diez años. Muestra, el grado de sabiduría acumulado por el PCCh en lo referido a la preparación del relevo, así como a elevar el grado de preparación de su militancia para ejercer el poder.              

 ¿Qué evaluación realiza del nuevo equipo dirigente del PCCh?

 Todo indica que el nuevo equipo dirigente del PCCh, en especial, los siete miembros del Comité Permanente del Buró Político, ha quedado balanceado, desde varios órdenes. La juventud relativa de sus miembros; la experiencia ganada desde los escalones inferiores del trabajo partidario; el doble equilibrio manifestado, en unos casos, por provenir y apoyarse en los estamentos históricos o por la inclinación hacia  tendencias que pueden agruparse en “reformistas” o mantener el “statu quo”; las diferentes especialidades profesionales reunidas que facilitan la comunicación con los distintos estamentos de la sociedad; la posible ponderación entre “conservadores” y los identificados con la “nueva izquierda”. Factores que en mucho pueden contribuir a dar continuidad al consenso para persistir en  la senda de la “reforma y apertura”.       

 ¿Qué cuatro retos principales deberá afrontar China en esta nueva etapa?

 Son muchos los avances obtenidos por la sociedad china en el desarrollo económico, social y político en los últimos más de treinta años. También con los logros se han acumulado nuevos problemas y retos. Dentro de esa gama de tareas a enfrentar en los próximos diez años, destacaríamos, entre los cuatro más relevantes: desprenderse del fardo del legado político del “modelo soviético”; esto es, dar continuidad e inicio de un nuevo proceso de democratización social que, debe estar teñido de las “peculiaridades socialistas chinas”. Sentar las bases para que eche raíces una verdadera sociedad de derecho; frenar el proceso de  diferenciación social implícito en una “economía de mercado”;  afianzar el papel de China en la arena internacional, como sustentadora de un mundo verdaderamente multipolar, arraigado en el multilateralismo.      

 RESPUESTAS de Jorge Malena (coordinador de “Estudios sobre China contemporánea” de la Universidad del Salvador, Buenos Aires).

 ¿Qué destacaría particularmente de este XVIII Congreso del PCCh?

 
El reconocimiento del flagelo de la corrupción, lo cual evidencia la preocupación del PCCh por no perder la legitimidad de ejercicio que construyó a partir del éxito de la reforma económica. Como la corrupción es uno de los principales efectos políticos no deseados de la reforma, la dirigencia demostró que -aún sea para mantenerse en el poder- está dispuesta a enfrentar a una de las principales demandas de la sociedad.



También es destacable el protagonismo de Jiang Zemin, lo cual reflejaría que algunos gerontes siguen ejerciendo influencia.


¿Qué evaluación realiza del nuevo equipo dirigente del PCCh?

 Que sigue siendo tecnócrata y convencido de las bondades de la reforma económica, a la vez que menos ideologizado (al menos en términos del dogma maoísta) y más conocedor del escenario internacional. El interrogante sigue siendo el apego a la reforma política, si bien debido a las demandas de la población, el plazo de una década permitirá tomar medidas al respecto, más allá de que las mismas no se condigan con lo que espera Occidente.

 ¿Qué cuatro retos principales deberá afrontar China en esta nueva etapa?

 La construcción de un Estado de derecho, acortar la brecha de ingresos,
disminuir la contaminación ambiental y colocar a China en una posición que -aun no siendo preeminente- le permita hacer oír su voz como “país grande” de la comunidad internacional.


 RESPUESTAS de Patricia Castro Obando (periodista especializada en temas chinos, Perú)

    ¿Qué destacaría particularmente de este XVIII Congreso del PCCh?

 La recomposición de fuerzas al interior del partido. Una vez más, el partido demuestra su pragmatismo y eficiencia a la hora de tomar decisiones en tiempos de crisis. La composición de esta cúpula responde a este delicado momento político por el que atraviesa el partido. Al parecer en estos primeros cinco años, en términos de reformas, China avanzará a un ritmo aparentemente más lento pero más seguro, que a fin de cuentas es lo que le interesa al partido. Después de 2017, cuando los conservadores le cedan los asientos a los moderados, o incluso a los reformistas, China se atreverá por cambios menos tímidos y más decisivos, con el respaldo del decimotercer Plan Quinquenal. Sin embargo queda claro que será China la que seguirá marcando la velocidad de su rumbo.

 ¿Qué evaluación realiza del nuevo equipo dirigente del PCCh?

 Por la tendencia conservadora de la mayoría de sus miembros, se puede deducir que el Partido Comunista de China ha decidido dejar la cúpula (al menos en este primera etapa 2012-2017) en las manos de políticos experimentados, cautelosos y firmes.

No considero que esto sea un paso atrás en las esperadas reformas sino más bien, un cambio de ritmo. Es como un coche que está volteando una peligrosa esquina, desciende la velocidad para evitar una catástrofe.

 De alguna manera, el partido piensa que este es el equipo que requiere Xi Jinping y Li Keqiang para encontrar un mejor balance y no perder el equilibrio. Hay que subrayar que Xi y Li no funcionarán como una dupla, al estilo Hu-Wen. Sin embargo, no por el hecho de pertenecer a grupos distintos estarán enfrentados, más bien serán complementarios.

 Por lo tanto, si creo que se impulsarán ciertos cambios aunque a menor velocidad, además de aquellos que sirvan para alcanzar las metas del Duodécimo Plan Quinquenal, entre otros proyectos urgentes.

 ¿Qué cuatro retos principales deberá afrontar China en esta nueva etapa?

 El primero y el más urgente es afrontar la corrupción. Tres fantasmas amenazan al régimen desde Tiananmen y estos son: La corrupción, la inflación y la inestabilidad social. Los dos últimos son exógenos, pero el primero, precisamente por ser endógeno lo puede destruir. El partido tiene que dar señales claras respecto al tema de la corrupción para recuperar credibilidad y confianza después de un año de escándalos.

 Segundo, es el tema económico-comercial que ha sido impactado por la crisis que pesa aún sobre Estados Unidos y Europa, los mercados principales para China. A pesar de esto, los líderes buscarán cumplir con los objetivos del duodécimo Plan Quinquenal, alcanzando los índices de crecimiento y otros factores que aseguren la buena salud de la economía china. La inflación es uno de los termómetros.

 Tercero, la inestabilidad social, no se limita a ser una consecuencia de la poca atención a los dos primeros. La sociedad china está inmersa en un proceso de cambio, desarrollo y evolución. Cada vez requiere espacios más grandes para desenvolverse. Las reformas económicas quitaron la tapa y mostraron cielos abiertos. Ahora la caja está quedando muy chica.

 Y cuarto, el nuevo rol de China como uno de las principales protagonistas de este siglo. Una gran responsabilidad que China todavía no sabe muy bien cómo asumirá. Nosotros, mucho menos.

 

22 de noviembre de 2012