La iniciativa china de “Una Franja y una Ruta” es de interés para Corea del Norte Rosa María Rodrigo Calvo, Licenciada en Estudios de Asia oriental y Máster en China contemporánea y Relaciones Internacionales

In Análisis, Política exterior by Xulio Ríos

Esta semana, del 25 al 27 de abril, va a tener lugar en Beijing el II Foro de “Una Franja y una Ruta” para la Cooperación Internacional, iniciativa también conocida como One Belt One Road (OBOR) o The Belt and Road Initiative (BRI). El foro con el tema, “Forjando un futuro compartido más brillante”, se centrará en “impulsar la conectividad para explorar nuevas fuentes de crecimiento, fortalecer la sinergia de políticas, construir una asociación más estrecha, y promover el desarrollo verde y sostenible para implementar la Agenda de la ONU 2030”. Se trata del proyecto estrella de Xi Jinping anunciado por primera vez en el año 2013 como la Nueva Ruta de la Seda. La iniciativa comprende un cinturón económico, un pasaje transcontinental que une China con el sudeste asiático, Asia del Sur, Asia Central, Rusia y Europa por tierra, y una Ruta de la Seda Marítima del siglo XXI que conecta las regiones costeras de China con el sudeste y el sur de Asia, el sur del Pacífico, el Medio Oriente y el este de África, hasta Europa. También se incluye la nueva vía a través del Polo Norte, la denominada Ruta de la Seda Polar y que constituye una tercera vía que permite navegar rodeando Rusia con destino al corazón de Europa en un tiempo menor que el invertido con el transporte terrestre. Es una iniciativa abierta a todos los países y organizaciones que deseen cooperar y, en ella, no solo destaca la creación de grandes infraestructuras para establecer conexiones entre Asia y Europa por vía terrestre y marítima, sino también la cooperación en proyectos de energía, industria y temas culturales. Con este proyecto China no solo busca la apertura de nuevos mercados, sino también, entre sus objetivos figuran la defensa y seguridad de las fronteras, una prioridad en la política exterior del presidente chino Xi Jinping que, en una visión pragmática, persigue afianzar las relaciones diplomáticas con sus vecinos.

Para esta ocasión. se espera la presencia de miles de delegados y representantes de unos 150 países, incluidos 37 líderes gubernamentales. Entre ellos, se encuentra un grupo de funcionarios gubernamentales de Corea del Norte encabezado por el Ministro de Relaciones Económicas Exteriores, Kim Yong Jae que será la segunda vez que acuda al foro después de haber estado presente también en el Foro Inaugural de “Una Franja y una Ruta” de Mayo de 2017.

A principios de enero de 2019, el líder norcoreano viajó a Beijing para reunirse con el presidente Xi Jinping. Los dos líderes discutieron sobre la desnuclearización de la península de Corea y la cooperación entre los dos países, aunque, también, se piensa que se discutiera el tema de la participación de Corea del Norte en la iniciativa china de la Nueva Ruta de la Seda. La República Popular Democrática de Corea (RPDC) está necesitada de inversiones extranjeras, particularmente en infraestructura, ya que las sanciones aplicadas por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas a causa de su programa de armas de destrucción masiva y los diferentes ensayos nucleares y de misiles balísticos, que se intensificaron a partir del año 2016, están haciendo mella en su economía. Muchos creen que ésta ha sido la razón principal que subraya el cambio de actitud del líder norcoreano hacia una diplomacia amable con la comunidad internacional desde el año pasado, un juego de estrategia para obtener el apoyo necesario para impulsar su política Byungjin de desarrollo paralelo, tanto militar como económico, adoptada en el año 2013 con el fin de mejorar las condiciones de vida de la población de Corea del Norte.

Según algunos estudios, serían necesarios cerca de 63 billones de dólares USA para la modernización de la infraestructura energética y de transporte en la RPDC, entre las que se encontrarían la creación de nuevas líneas de ferrocarril, incluidas las de alta velocidad, que formarían parte de los proyectos prioritarios de Kim Jong-un para su país. La iniciativa de “Una Franja y una Ruta” podría ser uno de los marcos más apropiados para desarrollar estos proyectos de infraestructura y fortalecer la cooperación entre Corea del Norte y los países vecinos.

Sin embargo, la extensión de la iniciativa de la Nueva Ruta de la Seda hacia Corea del Norte presenta grandes obstáculos, a causa de las importantes sanciones a las que el país se encuentra sometido. Para llevar a cabo estos proyectos, es necesario que los intercambios puedan realizarse de manera fluida a través de las fronteras, algo que requeriría del levantamiento de dichas sanciones. Sin embargo, estas sanciones, una vez aplicadas, no son fáciles de retirar ya que para ello se necesita de la aceptación unánime por parte de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (China, Francia, Rusia, Reino Unido y Estados Unidos). Es un acuerdo difícil de alcanzar ya que, aunque China y Rusia dieran este apoyo a Corea del Norte a través de un levantamiento paulatino de las sanciones, a cambio de una disminución cuantitativa y cualitativa de su programa nuclear, la posición de los Estados Unidos respecto a esta concesión es firme y se encuentra íntimamente unida a la desnuclearización completa, verificable e irreversible previa del país. Aunque esta política parece no haber dado los resultados necesarios ya que, a pesar de ella, hoy en día estamos tratando con una Corea del Norte nuclear de facto y, tal vez, pudiera ser prudente seguir la posición de China y alentar al país a abrir su economía en lugar de amenazarlo.

La apertura de Corea del Norte y su integración en las redes regionales, incluida la  iniciativa de “Una Franja y una Ruta”, estaría apoyada por diversos países de su entorno como China, Corea del Sur y Rusia, aunque hay observadores que opinan que esta acción afectaría de manera negativa a la gran apuesta de Xi Jinping y deslegitimaría a Beijing. Sin embargo, los proyectos de conectividad aportarían beneficios a China tanto desde el punto de vista político como económico, ya que se fortalecerían los lazos entre ambos países, se consolidarían las reformas en Corea del Norte y se evitaría un posible colapso del régimen que podría generar una gran desestabilización y una marea de refugiados, entre otros problemas. Asimismo, se potenciaría la actividad económica en las zonas del noreste de China. También beneficiaría a Corea del Sur, ya que la apertura de líneas de ferrocarril abriría las puertas de Corea del Sur hacia la red de ferrocarril euroasiática y, asimismo, a Rusia ya que podría dar nueva actividad a sus puertos y convertirse en hubs marítimos para futuras zonas económicas especiales en la frontera sino-coreana. La participación de Pyongyang en la Nueva Ruta de la Seda también podría tranquilizar a Tokio sobre los verdaderos esfuerzos de Corea del Norte para adoptar una política de buena vecindad. Al aumentar la interdependencia entre Pyongyang y sus vecinos, los riesgos de tensiones en el Noreste asiático podrían ir disminuyendo.

Asimismo, es de destacar que Corea del Norte se encuentra en la zona más rica de la península de Corea. Posee gran cantidad de reservas minerales incluyendo metales preciosos y tierras raras, y además industrias textiles, de pesca y agricultura en las que China estaría interesada y que podrían incrementar la riqueza de Pyongyang al atraer inversiones por parte de los países vecinos. Son industrias infrautilizadas, a pesar de que sus productos están muy valorados en el Este asiático. Esta apertura a las inversiones de otros países legitimaría a Kim Jong-un ante su pueblo al poder cumplir con su promesa de mejorar las condiciones económicas del país de su política de desarrollo paralelo.

También es importante considerar la mano de obra barata de la República Popular Democrática de Corea que es alrededor del 20-30% de lo que se paga en China. Hay marcas de renombre usadas en los Estados Unidos, Europa, Japón y otras partes del mundo con la etiqueta de “Made in China” que, sin embargo, han sido terminadas en Corea del Norte. Esto nos muestra que, de alguna forma, desde los países opuestos al levantamiento de las sanciones, se está contribuyendo indirectamente a potenciar la economía de la RPDC.

Sería un paso de gran importancia conseguir llegar a acuerdos que permitieran la participación de Corea del Norte en la gran apuesta de Xi Jinping, la iniciativa de “Una Franja y una Ruta”. La integración del país en las redes de comercio internacionales podría mejorar la situación económica del país, favorecer su desarrollo y la apertura del país al mundo y, con ello, disminuir las tensiones existentes, la seguridad y la estabilidad en la región. Aunque China estuviera abierta a esta idea y, a pesar del apoyo de otros países, la situación actual parece no ser propicia todavía para aceptar a Corea del Norte como miembro de la Nueva Ruta de la Seda.