Sonrisas y lágrimas de cultivadores de soja frente al proteccionismo EEUU y volatilidad del mercado Por Zhao Hui y Chen Yao

In Noticias, Política exterior by Xulio Ríos

BEIJING, 27 sep (Xinhua) — Como muchos agricultores del municipio de Maringa, en el estado meridional brasileño de Paraná, Manoel Marques, de 65 años, decide ampliar la siembra de soja, de 6.800 a 7.100 hectáreas, para el ciclo 2018-2019, que se inicia el próximo octubre.
   A la inversa, a unos 8.500 kilómetros hacia el norte, el campesino estadounidense Don Lutz, de Scandinavia, en el estado septentrional de Wisconsin, está inquieto ante la pronta cosecha de soja y empieza a pensar en sembrar otros cultivos para el próximo ciclo.
   Con la alta volatilidad del mercado internacional originada por las medidas proteccionistas de Estados Unidos, en los granos de soja se ven las sonrisas de unos y las lágrimas de otros.
   EEUU AFRONTA POSIBLE PERDIDA DE MERCADO CHINO
   Desde el año 1996 China empezó a importar soja y se convirtió en los últimos años en el principal destino de las exportaciones de la oleaginosa estadounidense.
   Lutz, también de 65 años, recuerda el rápido incremento de la demanda china de soja estadounidense durante la última década.
   «Hace diez años, de cada cuatro filas de soja que cultivaba una se exportaba a China. Ahora la exportación a China ha aumentado a una de cada tres», detalla Lutz en su predio mirando los granos casi maduros.
   El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) estimó en agosto que la producción local de soja para la temporada 2018-2019 batirá su récord y llegará a 4.586 millones de busheles.
   Sin embargo, Lutz está preocupado por la posible pérdida del mercado chino frente a los aranceles adicionales de un 25 por ciento impuestos por Beijing, en represalia a la decisión tomada en julio por Washington de imponer aranceles adicionales sobre artículos chinos valorados en 50.000 millones de dólares.
   Como consecuencia, el precio de la soja en la Bolsa Mercantil de Chicago (CME), el mercado más grande de derivados del mundo, bajó en un 20 por ciento hasta llegar al mínimo de los últimos diez años.
   El puerto de Long Beach también siente el impacto. Localizado en el sur de Florida, Estado Unidos, tiene a China como principal socio comercial y es una de las principales salidas de la soja hacia China.
   Según Noel Hacegaba, subdirector ejecutivo de la Administración y Operación del Puerto de Long Beach, el volumen de carga del puerto podría mermar en un 20 por ciento una vez que se intensifiquen las fricciones comerciales entre China y Estados Unidos.
   BRASIL APUESTA POR LLENAR EL VACIO
   En contraste, el precio de la soja brasileña se ha elevado en más de un 15 por ciento con respecto al del año pasado, gracias a la mayor demanda del mercado chino.
   De acuerdo con las estadísticas del Ministerio de Agricultura de Brasil, la exportación de la oleaginosa brasileña a China en los primeros siete meses llegó a 43,9 millones de toneladas, un 80,6 por ciento de la exportación total.
   De cara a la oportunidad histórica que ofrece China, Marques decide ampliar la siembra de la oleaginosa.
   «En el pasado ciclo 2017-2018, extendimos la siembra con un 4 por ciento más y tuvimos una buena renta. Para el nuevo ciclo, intentamos ampliar más, hasta 7.100 hectáreas, un aumento del 4,4 por ciento», dice a Xinhua.
   Según un estudio realizado por el Ministerio de Agricultura y la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa), en los próximos diez años, la producción de soja en Brasil llegará a los 156 millones de toneladas, lo que equivale a un incremento del 30 por ciento.
   Además, el informe proyecta que la exportación de soja brasileña alcanzará los 96,5 millones de toneladas, un 70 por ciento de la cual tendrá a China como destino.
   Silceu Dalberto compartió la idea que Marques. El presidente de Cotrimaio, una cooperativa agrícola establecida en el estado de Río Grande del Sur, también quiere aumentar su siembra en un 3,5 por ciento.
   Con miras a dedicarse más al mercado chino, Cotrimaio procura abandonar a los distribuidores internacionales y buscar directamente a los compradores chinos para establecer una cooperación a largo plazo.
   Según Wang Guoliang, socio de Cotrimaio en China, los compradores chinos y los cultivadores brasileños pueden establecer un mecanismo de cooperación en el cual la parte china ofrezca los fertilizantes y la parte brasileña exporte la soja.
   «Ahora las exportaciones de soja brasileñas están controladas por los principales distribuidores internacionales. Pero este panorama cambiará con el rápido aumento del comercio de soja entre China y Brasil», pronostica Wang.
   EFECTOS DISTORSIONADORES
   Para Virginia McGathey, analista de mercados agrícolas de la CME, los agricultores estadounidenses de soja se han convertido en víctimas de las fricciones comerciales entre China y Estados Unidos, mientras que Brasil y sus cultivadores han obtenido una oportunidad sin precedentes.
   «Ahora es un momento perfecto para que Brasil exporte más soja a China y mejore la infraestructura y la competitividad con las nuevas ganancias. Eso quiere decir que Brasil tendrá más condiciones y munición para superar a Estados Unidos como el mayor productor de soja del mundo», explica McGathey.
   El presidente de la Asociación de Productores de Soja de Brasil (Aprosoja), Bernardino Braz, también considera que el proteccionismo de Estados Unidos puede ampliar la venta de soja brasileña a China.
   «Lo que sí necesitamos es tener una mayor credibilidad de cara al futuro, más alianzas para mantener el crecimiento, una relación más firme. ¿Cómo vamos a suplir al mercado americano? Podemos hacerlo en el mediano y largo plazo, pero para esto tenemos que tener confiaza», evalúa Braz.
   Sin embargo, a juicio de Marcos Jank, director ejecutivo de Asia-Brazil Agro Alliance, no todos los sectores de Brasil pueden beneficiarse del proteccionismo estadounidense.
   «Parece que el sector de la oleaginosa va a salir beneficiado, pero la subida del precio aumentará el costo de la ganadería y reducirá la competitividad de los productos cárnicos brasileños en el mecado internacional», advierte Jank.
   El especialista en agronegocios reitera que las fricciones comerciales originadas por el proteccionismo de Estados Unidos van a distorsionar la cadena de suministro global y aumentar la incertidumbre del mercado internacional.
   En aras de compensar las pérdidas de sus campesinos, el Gobierno estadounidense ofrecerá pronto un paquete de ayuda de 12.000 millones de dólares, medida rechazada por los propios agricultores, que prefieren el libre comercio a la indemnización sin visión.
   «No quiero la compensación del Gobierno. Quiero el mercado chino», asegura Lutz.
   (Contribuyeron también a esta información los corresponsales de Xinhua Chen Weihua y Zhao Yan, en Río de Janeiro, Peng Hua, en Sao Paulo, Gao Shan, en Los Angeles, Wang Ping, en Chicago, y Gao Pan y Sun Ding, en Washington)