(Visita de Xi a EEUU) ENFOQUE: Grandes esperanzas en que visita de Xi haga avanzar negociación de Tratado de Inversión Bilateral

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BEIJING, 20 sep (Xinhua) -- A fin de impulsar una finalización lo más temprana de sus maratonianas conversaciones sobre un Tratado de Inversión Bilateral (TIB), tanto China como Estados Unidos han depositado grandes esperanzas en la visita de Estado que el presidente chino, Xi Jinping, realizará entre el 22 y el 25 de septiembre para lograr avances en la materia.


BEIJING, 20 sep (Xinhua) — A fin de impulsar una finalización lo más temprana de sus maratonianas conversaciones sobre un Tratado de Inversión Bilateral (TIB), tanto China como Estados Unidos han depositado grandes esperanzas en la visita de Estado que el presidente chino, Xi Jinping, realizará entre el 22 y el 25 de septiembre para lograr avances en la materia.

Sin embargo, como los obstáculos en el camino no son fáciles de superar, a la primera y segunda mayor economía del mundo se les demandan concienzudos esfuerzos para concluir las conversaciones sobre el TIB en la fecha más temprana posible, para así beneficiar a los dos países y a la economía global.

UN TRATADO DE BENEFICIO MUTUO

Los dos países confirmaron que las negociaciones del TIB son una «prioridad máxima» en su relación económica, y expresaron su esperanza en impulsar aún más la cooperación económica y alcanzar un resultado mutuamente beneficioso a través de la liberalización de la inversión.

Funcionarios y expertos de las dos partes creen que un TIB de alto nivel no solo beneficiará a las dos mayores economías en términos de estimular la inversión mutua y las oportunidades laborales, sino que también será positivo para la economía global.

El subsecretario para asuntos internacionales del Tesoro estadounidense, Nathan Sheets, subrayó los beneficios que los inversores estadounidenses cosecharán. «Un acuerdo de este tipo podría suponer un cambio de juego en términos de desbloquear nuevas oportunidades y nivelar el terreno de juego para las empresas e inversores de EEUU», comentó el pasado mes de abril.

«Un TIB de alto nivel, con fuertes provisiones para la apertura de los mercados y un tratamiento igualitario, beneficiaría mucho a la relación comercial», expuso hace dos meses el presidente del Consejo Empresarial EEUU-China, John Frisbie.

En similares términos se expresó el consejero especial de Dorsey & Whitney LLP, Geoffrey Sant, en una reciente entrevista con Xinhua.

«Un TIB sería extremadamente beneficioso para las dos naciones al entrelazarse manera más estrecha las dos economías», apuntó. «Los inversores chinos en Estados Unidos se beneficiarán del crecimiento norteamericano, y los inversores estadounidenses se beneficiarán del crecimiento chino», resumió.

Un tratado como este contribuiría a enfrentar una serie de preocupaciones sobre inversiones de Estados Unidos y de China, y los inversores de ambos países conseguirán un mejor acceso a los mercados del otro, afirmó Yukon Huang, antiguo director para China del Banco Mundial y socio destacado del Programa Asiático del Legado Carnegie para la Paz Internacional.

El director del Centro para China en la Economía Mundial de la Universidad Tsinghua, Li Daokui, ha observado otras ventajas que el tratado reportará a los dos países.

China y Estados Unidos son complementarios en muchas áreas, especialmente en el capital, explicó Li a Xinhua recientemente.

EEUU necesita gran cantidad de capital para la construcción de infraestructuras para así apuntalar su recuperación económica, mientras que China, que dispone de fondos relativamente abundantes, ya se ha convertido en un exportador neto de capital, razonó. Además, el Gobierno chino ha seguido una estrategia de «salir fuera» para animar a las empresas a invertir en el extranjero.

A una escala más amplia, la relación China-EEUU pide a gritos un estabilizador para abordar las asuntos sensibles y complicados que surgen en el desarrollo de los lazos bilaterales, comentó el economista chino, que añadió que el Tratado de Inversión Bilateral cumplirá esa función estabilizadora en el futuro.

EXPECTATIVAS ALTAS DE AMBAS PARTES

Las conversaciones del TIB arrancaron en 2008 cuando China y EEUU buscaron aumentar la inversión mutua. Sin embargo, no habían logrado muchos avances hasta que las dos partes acordaron en 2013 negociar sobre la base del establecimiento previo de un tratado nacional con un enfoque de lista negativa, en la que se delinean los sectores cerrados a la inversión extranjera.

Una nueva fase de conversaciones empezó en junio, ya que las dos partes lograron un «hito importante» con el intercambio de las ofertas iniciales de listas negativas. El mes pasado en Beijing los negociadores discutieron profundamente las segundas listas negativas pendientes en la vigésima ronda de las conversaciones TIB.

La visita de Estado de Xi a EEUU, la primera desde que asumió el poder en 2013, ha sido considerada ampliamente como una oportunidad de oro para avanzar más en las negociaciones, dado que el asunto se encuentra en la cima de la agenda de la reunión prevista entre Xi y su homólogo norteamericano, Barack Obama.

Antes de la cumbre, funcionarios gubernamentales y expertos, entre otros, de ambos países han expresado optimismo sobre un resultado positivo en las conversaciones del TIB.

El viceministro chino de Finanzas, Zhu Guangyao, dijo en junio que China espera concluir las negociaciones bajo la administración de Obama, que terminará en enero de 2017.

Zhu expresó su esperanza en que las ofertas de listas negativas generarían mejoras sustanciales para que, así, los dos mandatarios puedan confirmar «grandes progresos» en la cumbre y den más instrucciones claras a los grupos de negociación con el fin de seguir adelante.

El secretario estadounidense de Tesoro, Jacob Lew, cree que la cumbre podría inyectar nuevo ímpetu a las conversaciones de TIB. «Creo que el hecho de que haya una reunión de líderes centrará todos los esfuerzos para hacer progresos en ello», había dicho anteriormente.

El presidente del Consejo de Comercio EEUU-China, John Frisbie, urgió a ambos gobiernos a «duplicar sus esfuerzos para impulsar las negociaciones» sobre el tratado lo más posible antes de la visita de Xi.

David Denoon, profesor de Políticas y Economía de la Universidad de Nueva York y director del Centro sobre Relaciones EEUU-China de NYU, coincidió con Frisbie en una entrevista realizada recientemente con Xinhua.

«Los dos (Xi y Obama) pueden cooperar conjuntamente para alcanzar varios acuerdos. Además, creo que el Tratado de Inversión Bilateral se debe llevar lo más lejos posible», agregó.

Podría ser «algo muy sano» que los dos mandatarios pudiesen presentar unos avances reales para llegar al citado tratado, aseguró Fred Bergsten, miembro destacado y director emérito del Instituto Peterson para la Economía Internacional, con base en Washington.

«La visita del presidente Xi es un paso importante, tal vez el definitivo, para impulsar las conversaciones del TIB, ya que ambos líderes tienen una fuerte voluntad de lograr un avance», señaló el director del Centro para China en la Economía Mundial de la Universidad Tsinghua, Li Daokui.

El experto chino predijo que Obama «hará un gran movimiento en los asuntos internacionales, incluyendo el TIB, cuando se aproxima el fin de «su mandato presidencial».

ESFUERZOS CONJUNTOS PARA SUPERAR ESCOLLOS

Aunque ambas partes comparten una fuerte aspiración a un tratado que facilite y promueva las inversiones bilaterales, las negociaciones del BIT en absoluto han avanzado de manera tan fluida como se esperaba y se han dado situaciones complicadas.

Se requieren aun más esfuerzos incesantes de ambos países para acabar con los huesos más duros de roer, como la consecución de listas negativas más cortas y mejores por ambas partes, entre otras dificultades.

Denoon remarcó que «existen muchas áreas en la lista negativa de China y muchas áreas en la lista negativa de este país», y agregó que «no es fácil trabajar en cómo conseguir un comercio bueno entre ellos».

El enfoque de lista negativa, generalmente considerado como más liberal para las inversiones extranjeras, significa que todos los sectores están abiertos a la inversión extranjera menos los incluidos en la lista; mientras el enfoque de lista positiva, adoptado por China durante muchos años, supone que solo los sectores listados son accesibles para las inversiones extranjeras.

El vicerepresentante de comercio internacional y ministro asistente de Comercio de China, Zhang Xiangchen, dijo a la prensa en junio pasado que «el enfoque de lista negativa es más difícil para China», ya que «representa un nuevo desafío» y «cambiará en esencia el régimen administrativo de inversiones extranjeras en China».

Para elaborar la lista negativa y apurar el proceso de las negociaciones, China ha hecho un enorme trabajo. Se ha establecido un mecanismo interministerial en el Consejo de Estado, y «decenas de miles de leyes, regulaciones y reglas» que regulan las inversiones extranjeras con el enfoque de lista positiva han sido revisadas, según el funcionario.

En cuanto a Estados Unidos, aparte de una lista negativa mejorada, su ambiente de inversiones para las empresas chinas reclama un desarrollo urgente.

Muchas compañías chinas han sido llevadas ante el Comité de Inversiones Extranjeras en Estados Unidos (CFIUS, siglas en inglés), un organismo cuya tarea es revisar las actividades de adquisición de inversores extranjeros en el país, por razones de seguridad nacional.

El número de compañías chinas sujetas a tales revisiones es desproporcionadamente alto considerando la pequeña escala de inversiones en Estados Unidos.

Como resultado, las firmas chinas están afrontando incertidumbres y restricciones crecientes cuando invierten en suelo estadounidense.

Jeffery Schott, destacado miembro del PIIE, señaló que existe la necesidad de mejorar la transparencia del CFIUS. «Lo que el BIT puede hacer es aumentar la transparencia del procedimiento del CFIUS a fin de garantizar que es un foco limitado», reflexionó.

China espera que Estados Unidos trate a las empresas chinas de manera equitativa, elimine sus prácticas discriminadoras y descarte la hipótesis equivocada de que todas las inversiones chinas tienen un trasfondo gubernamental con motivos políticos y militares inconfesados», enfatizó Li.