Observatorio de Política China https://politica-china.org Observatorio de Política China Sat, 28 Mar 2020 12:07:17 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.3.2 El coronavirus COVID-19 como amenaza transnacional necesita de una acción colectiva global https://politica-china.org/areas/sociedad/el-coronavirus-covid-19-como-amenaza-transnacional-necesita-de-una-accion-colectiva-global?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=el-coronavirus-covid-19-como-amenaza-transnacional-necesita-de-una-accion-colectiva-global Sat, 28 Mar 2020 12:05:38 +0000 https://politica-china.org/?p=26337 El mundo parece haberse parado, todo aparenta girar en torno a ese pequeño coronavirus, de 65 a 125 nanómetros de diámetro, una estructura simple que consiste en un genoma de ARN protegido del exterior por una envoltura o cápside, el COVID-19. Las grandes ciudades del mundo se encuentran casi vacías, ciudades fantasmales de hormigón similares a las que aparecen en películas de grandes desastres de la humanidad que todos hemos visto en alguna ocasión. Las personas están encerradas en sus casas cumpliendo con la cuarentena impuesta, el movimiento en los pequeños y grandes comercios, la actividad económica y los flujos internacionales se han reducido a lo mínimo y vital.

La lucha es contra un enemigo invisible para el ojo humano, sólo se puede observar con tecnologías avanzadas como la microscopía electrónica. Pero ha demostrado ser una amenaza para el ser humano ya que posee una elevada capacidad de transmisión, una tasa de contagio según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de 1,4 a 2,5, aunque otras estimaciones hablan de un rango entre 2 y 3, y un índice de mortalidad todavía difícil de estimar debido a las modificaciones constantes que se van reflejando diariamente en los datos y que depende del número real de infectados, que no está bien identificado por la escasez  de test de coronavirus, y del porcentaje de personas infectadas con mayor riesgo. En última instancia se desconocen los efectos para la salud global de la pandemia y no se conocerá bien su letalidad total hasta el próximo año. A día de hoy, hay más de 605.000 casos diagnosticados y más de 27.000 muertos en 188 países. En la República Popular China (RPCh) origen de la pandemia, llevan 82.078 casos y 3.298 muertes en un país con 1.395 millones de habitantes, pero es evidente que en otros países el impacto está siendo aún mayor. Los últimos datos indican que en España hay 72.248 casos diagnosticados y 5.694 fallecidos, cifra que ha superado ya a las de China. En Italia las cifras son aún peores con 86.498 casos y 9.134 fallecidos y en los Estados Unidos (EEUU) los datos se han convertido en estos últimos días en alarmantes, con 104.839 diagnosticados, aunque el número de fallecidos es relativamente algo menor, de 1.711, siendo el foco más importante el estado de Nueva York. Por ahora está afectando más al hemisferio norte, y no se sabe todavía si con el cambio estacional el virus pueda hacer estragos en el hemisferio sur. Tampoco se sabe si la pandemia desaparecerá totalmente después de alcanzar su máxima expansión, o si se quedará como una epidemia estacional o incluso como una enfermedad endémica.

Como pandemia transfronteriza incontrolable, el nuevo coronavirus es un recordatorio de la fragilidad de la vida humana y hay autores que la interpretan como la súper enfermedad más democrática de nuestro tiempo, sin discriminación por motivos de raza, geografía, ideología política, riqueza o grado de desarrollo o subdesarrollo en particular. El mundo nunca antes se había enfrentado a una crisis como la del COVID-19, que está testando simultáneamente los límites de los sistemas de salud pública en todas partes y la capacidad de los países para trabajar juntos en un desafío compartido. El nuevo coronavirus se perfila como una enorme prueba de estrés para la globalización que, en sí misma, ha permitido una rápida propagación de la enfermedad y que, a su vez, muestra la fragilidad y vulnerabilidad del sistema, de la economía global interconectada, conforme las cadenas de suministro críticas se rompen y las naciones cierran sus fronteras. Es una crisis que está obligando a una importante reevaluación del sistema. Más allá de los trastornos que causa a corto plazo, el coronavirus va a hacer que las empresas se replanteen los riesgos qué supone depender de suministros procedentes de localizaciones geográficas alejadas.

Es en estos momentos de crisis cuando es fundamental la acción colectiva global para dar respuesta a la amenaza que se cierne sobre el mundo tal y como lo conocemos hasta ahora. Sin embargo, hasta la fecha, los líderes mundiales han hecho alarmantemente poco juntos para mitigar la crisis. Como explica el profesor de Harvard y ex diplomático norteamericano Nicholas Burns, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas guarda silencio, la OMS ofrece un centro de intercambio de información global útil, pero carece de capacidad para liderar, las naciones de la Unión Europea (UE) han dejado de usar soluciones nacionales y han cerrado las fronteras a sus vecinos por primera vez en generaciones. China ocultó la crisis al mundo en sus primeros días críticos y Trump se ha desconectado voluntariamente del sistema global.

Estados Unidos, a través de su actual presidente Donald Trump y en nombre de su eslogan “América Primero”, se retiró del Acuerdo Climático de París y cuestionó la utilidad de las Naciones Unidas y la OTAN, mostrando su disgusto por las instituciones multinacionales que su propio país había construido y dirigido desde la Segunda Guerra Mundial. Desafortunadamente, el presidente Trump ha pasado su mandato degradando estas instituciones y denigrando el tipo de liderazgo de los EEUU y la acción colectiva global que promueven, A medida que la crisis del coronavirus se intensifica en todo el mundo, Washington está retrocediendo aún más, continuando con una respuesta inadecuada a la pandemia de coronavirus, al menos hasta el momento, y abandonando su antiguo papel como líder mundial generoso capaz de coordinar una respuesta ambiciosa y multinacional a una emergencia mundial. Así ocurrió en 2003 con el Plan de Emergencia para el alivio del SIDA que estableció el presidente George W. Bush, o bien durante la crisis económica de 2008 y la crisis del ébola de 2014, en las que Estados Unidos asumió el papel de coordinador global de respuestas, a veces de manera imperfecta, pero con la aceptación y gratitud de sus aliados e incluso de sus enemigos.

Esta actitud que está mostrando los EEUU a través de su actual presidente Donald Trump, establece un contraste con China, que está utilizando la crisis para mostrar su disposición a liderar. A lo largo de varias décadas, el establecimiento de relaciones armoniosas con otros países ha permitido que la República Popular China, con el soft-power como mayor estrategia diplomática, haya conseguido extender su poder a través de los cinco continentes, en una estrategia que ha sido canalizada a través de una activa participación en los foros multilaterales. Como primer país afectado por el nuevo coronavirus, China sufrió gravemente en los últimos tres meses. Pero ahora está comenzando a recuperarse, mientras que el resto del mundo está sucumbiendo a la enfermedad. Su victoria sobre la enfermedad se produce en un momento de inhibición de Estados Unidos a propósito de su responsabilidad en la marcha del mundo, unida a la debilidad y a la fragmentación de Europa. Esta situación le da a China una enorme oportunidad a corto plazo para influir en el comportamiento de otros estados ya que Beijing, con su experiencia previa, ha aprendido a combatir el nuevo virus y tiene existencias de los equipos de protección necesarios que se han convertido en activos valiosos que Beijing está desplegando con habilidad. A principios de marzo y debido a la situación crítica por la que estaba atravesando debido al COVID-19, Italia pidió a otros países de la UE que le ayudaran y proporcionaran equipos médicos de emergencia. Ninguno de ellos respondió, negligencia que ha generado un resentimiento entre los italianos al sentirse abandonados por los otros estados miembros de la UE. Sin embargo, China sí respondió, ofreciendo vender ventiladores, máscaras, trajes protectores e incluso enviando equipos médicos para ayudar al control de la crisis. Beijing, a través de su poder blando, soft-power, busca retratarse como el líder de la lucha global contra el nuevo coronavirus para promover su buena voluntad y expandir su influencia.

En las últimas siete décadas, el estatus de los Estados Unidos como líder mundial se ha construido, no sólo sobre la riqueza y el poder, sino también, sobre la legitimidad que fluye de su gobernanza interna, de la provisión de bienes públicos globales y de su capacidad y disposición para reunir y coordinar una respuesta global a las crisis. La pandemia de coronavirus está poniendo a prueba estos tres elementos del liderazgo estadounidense y, hasta ahora, Washington está fallando. A medida que Washington vacila, Beijing se mueve rápida y hábilmente para aprovechar la apertura creada por los errores de los EEUU, llenando el vacío para posicionarse como el líder mundial en la respuesta a la pandemia.

La nueva pandemia de coronavirus ha exacerbado las ya tensas relaciones entre Estados Unidos y la República Popular China. Incluso antes de que apareciera el coronavirus, muchos expertos ya describían la relación entre los dos países como una “Nueva Guerra Fría” o “Guerra Fría 2.0”. Pero ahora, el virus ha agregado un nuevo acelerador a la confrontación, y ambas partes ahora se culpan mutuamente por crear y propagar la enfermedad. El coronavirus es una crisis mundial tanto de salud pública como económica y financiera. Pero también es un desafío geoestratégico para el poder y la influencia global de los Estados Unidos.

Estas diferencias en la actuación ante la pandemia del COVID-19 pueden influir en el estado actual del sistema global. Hasta ahora, Estados Unidos no se está comportando como un líder en la respuesta global al nuevo coronavirus y ha cedido, al menos en parte, ese papel a China. Esta es una pandemia que puede remodelar la geopolítica de la globalización, pero, sin embargo, EEUU no se está adaptando y se mantiene en su política de “América primero”. Su actitud es una manifestación de su retirada de la globalización, aunque, sin embargo, podría hacer de la generosidad para los demás una herramienta de influencia global aún más poderosa. En contraste, China, a través del soft-power, está jugando ese papel de socio global responsable que antaño se le pedía precisamente a Washington.

Sin embargo, es importante hacer hincapié en que los líderes chinos y estadounidenses deberían darse cuenta de que comparten algunos intereses que requieren cooperación y abordar una pandemia mundial es una de ellas. Ambos países deberían comenzar iniciando medidas de fomento de la confianza para preparar el escenario para una diplomacia más regular y establecer grupos de trabajo de alto nivel para desarrollar un plan conjunto para combatir al enemigo común, en este caso el coronavirus. Asimismo, los dos países deberían colaborar en las organizaciones multilaterales, en coordinación con otros países para luchar contra el problema. Parece ser que ayer, horas después de que Estados Unidos se convirtiese en el país con más casos de coronavirus del mundo, el presidente Donald Trump levantó el teléfono para hablar con el mandatario chino Xi Jinping sobre el coronavirus. Puede ser un comienzo en la colaboración.

Existen amenazas transnacionales que afectan al mundo en su totalidad, no se pueden compartimentar es estados estancos y aislados, sino que necesitan de una respuesta global para poder ser solucionadas. En esta ocasión estamos centrados en la pandemia del coronavirus, pero también tenemos otras grandes afrentas globales como el cambio climático, la escalada nuclear o el terrorismo, además de otras catástrofes colectivas. La respuesta correcta a este tipo de amenazas es necesario darla desde organizaciones multilaterales que articulen soluciones que puedan ser aplicadas por todos teniendo en cuenta las características particulares de cada uno. No todos los países tienen la misma capacidad de respuesta por lo que es necesario que los estados más desarrollados, aunque puedan estar igualmente afectados, colaboren e implementen medidas de ayuda a los países con menos recursos. Cada país pone su interés nacional primero, pero, como indica el profesor de la Universidad de Harvard y geopolitólogo Joseph S. Nye, la clave del éxito se encuentra en aprender la importancia del poder junto a los demás. El objetivo fundamental de las políticas económicas en este momento de presión extraordinaria debería ser evitar el colapso social, mantener fuertes los lazos sociales. Mientras más dure la crisis y se mantengan los obstáculos para el libre flujo de personas, bienes y capital, más se tardará en retornar al estado normal de las cosas y la globalización y el actual sistema podría desmoronarse a causa de la generación de nuevas redes de intereses.

La pandemia llama a la necesidad de que Estados Unidos y China se pongan de acuerdo para gestionar esta crisis de salud mundial, se olviden de sus enfrentamientos de poder y se unan a los países de la Unión Europea y los otros países desarrollados del G20 para buscar soluciones efectivas. Posteriormente, una vez controlada la pandemia, es necesario que se continúe trabajando en los efectos colaterales, más allá de la salud, generados por el coronavirus para evitar que la crisis económica y social en la que puede convertirse no degenere en un conflicto de mayores consecuencias para todos ni en una mayor confrontación geopolítica y económica entre los Estados Unidos y China.

 

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Trump, a dos manos https://politica-china.org/areas/taiwan/trump-a-dos-manos?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=trump-a-dos-manos Sat, 28 Mar 2020 11:36:59 +0000 https://politica-china.org/?p=26334 Mientras con una mano el presidente Trump atendía la llamada de su homólogo chino Xi Jinping para supuestamente coordinar esfuerzos en la lucha contra la pandemia del Covid-19, con la otra firmaba la Ley TAIPEI 2019 (ley de iniciativa de protección y mejora internacional de los aliados de Taiwán).

El asunto de Taiwán es el más delicado en las relaciones bilaterales sino-estadounidenses. Y Trump, desde el inicio de su mandato, intenta aprovechar esta sensibilidad bien para intentar obtener contrapartidas de China en otros dominios (léase guerra comercial) o bien para elevar el nivel de confrontación siguiendo una estrategia que persigue doblegar al gigante asiático.

La recuperación del poder en Taipéi por parte del soberanista PDP (Partido Democrático Progresista) supuso el fin de la tregua diplomática que el Partido Comunista de China había pactado con el Kuomintang en 2005. Funcionó cuando el nacionalista Ma Ying-jeou estuvo en el poder a partir de 2008. Desde 2016, Taiwán perdió siete aliados (Santo Tomé y Príncipe, Panamá, República Dominicana, Burkina Faso, El Salvador, las Islas Salomón y Kiribati) y los avances logrados en la presencia, a titulo de observador,  en organismos internacionales se evaporaron. Beijing se escuda en el rechazo por parte de la presidenta Tsai Ing-wen del principio de “una sola China” para negar el pan y la sal en su proyección internacional. El diálogo está suspendido.

Apoyándose en su creciente poderío, China tiene relativamente fácil conseguir que los 15 aliados que le restan a Taiwán cambien de bando. El tiempo también parece juegar a su favor. Incluso el Vaticano lleva años negociando la normalización, obteniendo algunos éxitos parciales. En las últimas semanas, los rumores han afectado a Paraguay o Haití. El precio de esas y otras presiones de China continental sobre Taiwán es el desafecto de los taiwaneses. Una encuesta reciente señalaba que un 61,5 por ciento ven a China continental como “hostil” y en las recientes elecciones de enero redoblaron su apoyo a la presidenta Tsai y a su formación.

Ya al inicio de su mandato, Trump desairó a Xi al hacer pública la llamada de felicitación de la presidenta Tsai, un hecho inédito desde la normalización diplomática con China en los setenta del pasado siglo. En los últimos años, el acercamiento entre Taipéi y Washington ha ido a más en paralelo al aumento de la tensión con Beijing. Con anterioridad a esta ley, Washington apadrinó en 2018 la Ley de Viajes, que permite elevar el rango del intercambio de visitas de altos funcionarios de ambas partes.

La ley TAIPEI pretende apoyar la participación internacional de Taiwán y advierte de consecuencias para todos aquellos estados que avalen acciones chinas que socaven a Taiwán, en abierto apoyo a Taipéi. Washington se erige en “hermano mayor” de Taiwán al tiempo que humilla la capacidad soberana de terceros estados que ven coartada su libertad para decidir.

A medida que los compromisos económicos, diplomáticos y de seguridad de EEUU con Taiwán se intensifican, también se enerva el enfado chino. La reunificación es una línea roja y las contramedidas chinas, que las habrá, elevarán la apuesta. En China, el tiempo de achantar, pasó.

El escenario de un enfrentamiento armado no es ni mucho menos descartable. La Ley Antisecesión de 2005 contempla ese escenario en el supuesto de que Taiwán avance hacia la independencia de iure. Xi ha insistido en el mensaje de que este asunto no puede ser dejado a un lado de generación en generación. ¿Se está gestando otra catástrofe?

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Trump promulga la Ley TAIPEI a favor de presencia mundial de Taiwán https://politica-china.org/areas/taiwan/trump-promulga-la-ley-taipei-a-favor-de-presencia-mundial-de-taiwan?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=trump-promulga-la-ley-taipei-a-favor-de-presencia-mundial-de-taiwan Fri, 27 Mar 2020 15:22:22 +0000 https://politica-china.org/?p=26331 Washington, marzo 26 (CNA) El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, promulgó el jueves 26 la Ley de Iniciativa de Protección y Mejora Internacional de los Aliados de Taiwán (TAIPEI, siglas en inglés) del año 2019, que tiene como objetivo apoyar la presencia internacional de Taiwán.

Presentado por primera vez en el Senado de Estados Unidos por Cory Gardner en mayo pasado, la ley fue aprobada por el Senado el 11 de marzo, una semana después de que la Cámara de Representantes de EE.UU. dio unánimemente luz verde a la legislación el 4 de marzo con 415 votos a favor y cero en contra.

“Esta legislación bipartidista exige un enfoque de todo el gobierno para aumentar nuestro apoyo a Taiwán, y enviará un fuerte mensaje a las naciones de que habrá consecuencias por apoyar las acciones chinas que socavan a Taiwán”, dijo Gardner después de que Trump firmó el proyecto de ley.

La Ley exige a Washington “reducir sus compromisos económicos, de seguridad y diplomáticos con las naciones que toman medidas serias o significativas para socavar a Taiwán”, lo que es una expresión abierta del apoyo de EE.UU. a las alianzas diplomáticas de Taiwán en todo el mundo en medio de la presión de China.

La Ley TAIPEI también insta al Gobierno estadounidense a ayudar a Taiwán a ganar participación en organizaciones internacionales, ya sea como miembro u observador, y respaldar los esfuerzos de Taiwán a ese respecto cada vez que Washington interactúa con Beijing.

“Estados Unidos debería usar todas las herramientas para apoyar la posición de Taiwán en el escenario internacional”, dijo Gardner en una declaración conjunta con el senador demócrata Chris Coons, coautor de la Ley TAIPEI.

Gardner aplaudió la firma del proyecto de ley bipartidista por parte del presidente Trump, diciendo que “continuará abogando en nombre de Taiwán y el pueblo taiwanés, según las leyes de Estados Unidos”.

De manera similar, Coons dijo que el proyecto de ley envía un mensaje claro de que Estados Unidos apoya la democracia de libre mercado de Taiwán.

“Espero encontrar formas adicionales de apoyar al papel positivo que desempeña Taiwán en los asuntos internacionales”, agregó Coons.

En la declaración conjunta, los dos senadores dijeron que la ley “articula una clara política estadounidense para apoyar la participación de Taiwán en organizaciones internacionales apropiadas como la Organización Mundial de la Salud, que ayudaría a Taiwán a responder a la pandemia del nuevo coronavirus COVID-19 y compartir globalmente su experiencia y conocimiento en el manejo de esta crisis”.

Además, la ley también insta al Gobierno estadounidense a mejorar la cooperación económica con Taiwán y alienta al representante de comercio de Estados Unidos a buscar oportunidades para fortalecer y promover las relaciones y acuerdos comerciales bilaterales entre EE.UU. y Taiwán.

El viernes 27, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Taiwán expresó su gratitud al presidente de Estados Unidos por haber firmado la ley, diciendo que Taiwán continuará trabajando con EE.UU. para promover valores compartidos y objetivos comunes.

Desde que la presidenta Tsai Ing-wen del Partido Democrático Progresista proindependentista llegó al poder en mayo del año 2016, Taiwán ha perdido siete aliados diplomáticos por China, a saber, Santo Tomé y Príncipe, Panamá, la República Dominicana, Burkina Faso, El Salvador, las Islas Salomón y Kiribati.

(Por Stacy Hsu, Frances Huang y Luis Huang)
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China establece calendario para mejorar Estado de derecho en áreas rurales https://politica-china.org/areas/sociedad/china-establece-calendario-para-mejorar-estado-de-derecho-en-areas-rurales?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=china-establece-calendario-para-mejorar-estado-de-derecho-en-areas-rurales Fri, 27 Mar 2020 09:39:05 +0000 https://politica-china.org/?p=26328 BEIJING, 25 mar (Xinhua) — China ha establecido un cronograma para mejorar el Estado de derecho en sus vastas áreas rurales, según una directriz que se hizo pública hoy miércoles.

Publicada por la Comisión para la Gobernanza Basada en la Ley del Comité Central del Partido Comunista de China, la directriz señala que el Estado de derecho se realizará básicamente en las zonas rurales para 2035.

El texto establece una meta de primera fase para 2022, cuando las áreas rurales deberán contar con un sistema legal rural mejorado, un mejor sistema de servicio legal público, una notablemente mejorada aplicación de la ley en el nivel primario, una mayor conciencia de la ley, un respeto por la aplicación de la ley entre la ciudadanía en general y los funcionarios del Gobierno, y una notable mejora de la gobernanza basada en la ley.

Para 2035, cuando se construya básicamente el Estado de derecho, las áreas rurales serán un lugar donde las personas tengan fé en el sistema del Estado de derecho, sus derechos estén bien protegidos y ellas cumplan con las obligaciones, los estándares morales, la etiqueta social y la cortesía, detalla el documento.

Además, el documento indica que se deben hacer esfuerzos para mejorar aún más la legislación agrícola, regular la aplicación de la ley, potenciar el apoyo judicial y popularizar la conciencia de la ley entre la ciudadanía.

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El sentido de supervivencia en las mega ciudades: Un paso más hacia el fin de las divisiones simplistas entre Oriente y Occidente https://politica-china.org/areas/sociedad/el-sentido-de-supervivencia-en-las-mega-ciudades-un-paso-mas-hacia-el-fin-de-las-divisiones-simplistas-entre-oriente-y-occidente?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=el-sentido-de-supervivencia-en-las-mega-ciudades-un-paso-mas-hacia-el-fin-de-las-divisiones-simplistas-entre-oriente-y-occidente Wed, 25 Mar 2020 09:03:37 +0000 https://politica-china.org/?p=26325 Tras la disrupción del COVID-19 se han desatado varios debates que intentan explicar las diferencias entre Oriente y Occidente a la hora de afrontar y gestionar esta crisis sanitaria global. Si consultamos las cifras, veremos que la mayoría de ciudades de Asia del este han podido contener la pandemia, al menos hasta el momento de escribir este artículo. Queda por ver como seguirá evolucionando en cada caso. Varios intelectuales apuntan a que las ciudades y países asiáticos como China, Japón, Corea del sur, Taiwán, Singapur o Hong Kong han logrado controlar el avance del virus debido en gran parte, a sus estructuras sociales disciplinadas, jerárquicas e incluso, obedientes que se remontan al confucianismo (Byung-Chul Han, 2020). Estas teorías nos ayudan a repensar nuestro sistema de valores. Sin embargo, obvian que cada uno de los casos mencionados tiene sistemas políticos y sociales muy diferenciados. Además, por ejemplo, ciudades como Hong Kong no se podrían catalogar como “obedientes” teniendo en cuenta las recientes protestas en contra de la controvertida ley de extradición a China, además de su larga tradición de movimientos pro-democráticos. Asimismo, el elemento que estas teorías apuntan sobre la confianza en el Estado es también un hecho discutible. Las estadísticas disponibles reflejan un importante descontento social respecto a los Gobiernos nacionales y locales, especialmente entre los jóvenes. Asimismo, en la mayoría de las ciudades y países mencionados no existen estructuras políticas que lleven al cambio social, tratándose de regímenes autoritarios o semi-autoritarios en los que la sociedad civil no tiene herramientas para reflejar su descontento y/o desconfianza. Por no hablar de la invisibilización de muchos colectivos de la clase obrera (migrantes e inmigrantes).

Al mismo tiempo, la teoría sobre el confucianismo se ha podido utilizar como una herramienta intelectual, o bien para demostrar un sentido de superioridad cultural o, para marcar más la diferencia entre el “ellos y el nosotros”. Así, tanto desde Oriente como de Occidente recurrir a esencias culturales y raciales simplistas. Lo cierto es que en la cotidianidad de ciudades con una alta densidad de población como Beijing, Hong Kong o Tokio, en las que se convive con multitudes y un consumismo desenfrenado, queda muy poco del confucianismo. A parte de algunos valores universales como el amor y respecto a los padres y hermanos o, el hecho de reverenciar la jerarquía, la veteranía y la senilidad, especialmente en países como Japón o Corea. Por otro lado,  cabe mencionar el debate de las mascarillas para poner un ejemplo concreto que está generando un gran estigma en países como Reino Unido y Estados Unidos. Llevar mascarilla es un hábito de higiene pública percibido como un acto de responsabilidad y convivencia social muy interiorizado en Asia del este. Ello está relacionado con el sentido del bien común que está por encima del propio individualismo. Contrariamente, la mayoría de países y ciudadanos occidentales son reacios a ello. Este artículo no entra en las valoraciones científicas y médicas respecto al grado de eficacia de esta medida, sino que enfoca el debate desde una perspectiva socio-política. Hay que tener en cuenta que la diferencia de comportamientos reflejado con este tipo de hábitos, está marcando un distanciamiento entre Oriente y Occidente (Leung, 2020).

Respecto a las diferentes realidades y resultados experimentados en cada país y región, tanto las distintas situaciones de los sistemas sanitarios existentes, así como el grado de envejecimiento de la población, son dos factores explicativos resaltados por la Organización Mundial de la Salud. Este artículo invita a reflexionar sobre otros factores en el ámbito socio-político, teniendo en cuenta que varias ciudades de Asia del este están entre las más superpobladas del mundo. Existe pues un sentido de supervivencia y estilo de vida urbana particular en las mega ciudades asiáticas, capitalistas de primer grado, altamente tecnológicas y faltas de espacio. Además de tener grandes desigualdades sociales. Estamos hablando de ciudades como Beijing, Shanghái, Hong Kong, Tokio, Osaka, Taipéi o Singapur. Hay muchos matices a tener en cuenta pero generalmente hay un nivel de educación relativamente alto, los ciudadanos están bien informados respecto a los temas convencionales de interés público y nacional, y sin formas de pensar tan tradicionales como en tiempos del confucianismo. Al mismo tiempo, en este tipo de ciudades hay un porcentaje muy elevado de la población viviendo en espacios muy reducidos. Sólo cabe aludir a las imágenes de los trenes en plena hora punta o los “hogares ataúd.” Otro factor clave sería la experiencia más reciente del SAR que dejó muchas lecciones aprendidas. Para los países occidentales esa epidemia no tuvo grandes afectaciones e incluso se percibió como un hecho lejano.

Varios autores han defendido que ciudades metrópoli como Tokio, Shanghái o Hong Kong son pioneras respecto al mundo del mañana, iluminando una nueva existencia urbana fruto del capitalismo pero también de una consciencia metropolitana cada vez más arraigada entre sus poblaciones (Huang Ching-yi, 2004; Jameson, 1992). Estos mismo autores remarcan los efectos de la globalización en los espacios de convivencia y de la vida cotidiana. Cabe resaltar varios factores que hacen que las mega ciudades asiáticas sean más sensibles al sentido de la supervivencia y urbanidad: a) la alta densidad poblacional, b) el concepto del bien común, c) las experiencias recientes de epidemias como el SAR y presentes pandemias como el COVID-19 y, d) la desprotección de muchos colectivos por parte del Estado. En consecuencia, varias medidas de convivencia y responsabilidad social se han interiorizado a lo largo de los años debido a sistemas de valores basados en la colectividad y no por obediencia al Estado o disciplina, sino precisamente por la desprotección de éste en muchos de los casos con sistemas capitalistas liberales y autoritarios. Por ejemplo, vivir en cubículos, afrontando situaciones complicadas con costes de vida muy elevados y temiendo una crisis sanitaria y económica, puede revelarnos una realidad muy diferente ante la que intentemos adoptar medidas individuales y colectivas de urbanismo y civismo.

En definitiva, este artículo ha sido una invitación a la reflexión. Las nuevas formas de vida en las mega ciudades – ahora más visualizadas que nunca –  han venido para quedarse y expandirse a nivel mundial. Parece que vamos a ir aprendiendo más los unos de los otros, tanto de los errores como de los éxitos. También de las diferentes expresiones de solidaridad y colectivismo presentes y externalizadas de distintas formas, a nivel global. Por todo ello, es imprescindible compartir conocimientos y experiencias más centrados en las urbes a través de por ejemplo, redes o hermanamiento entre ciudades. A nivel comparativo, es importante centrarnos en las explicaciones holísticas en relación a las diferentes estrategias y comportamientos adoptados. Pero no olvidemos que hay muchos otros factores desconocidos que se irán perfilando. Esperemos que los futuros análisis y debates ayuden a prepararnos para las crisis del mañana. También a mejorar la convivencia, urbanidad, responsabilidad social y el civismo. Sin embargo, si se siguen alimentando los discursos simplistas y la comparación divisoria entre Oriente y Occidente se llegarán a muchas conclusiones superficiales y erróneas, a nivel académico, divulgativo y periodístico. Además, se fomentará un racismo que va a ir tomando más fuerza e, incluso radicalizándose, con discursos xenófobos basados en la simplicidad del clásico mensaje: ellos y nosotros.

Referencias

Byung-Chul Han (2020). “La emergencia viral y el mundo de mañana.” 23 de marzo, 2020. El País. Disponible en: https://elpais.com/ideas/2020-03-21/la-emergencia-viral-y-el-mundo-de-manana-byung-chul-han-el-filosofo-surcoreano-que-piensa-desde-berlin.html

Castells, M. (2006). La Sociedad Red. Una Visión Global. Madrid: Alianza Editorial.

Huang Ching-yi, M. (2004). Walking Between Slums and Skyscrapers: Illusions of Open Space in Hong Kong, Tokyo, and Shanghai. Hong Kong: Hong Kong University Press.

Jameson, F. (1992). The geopolitical aestehtic. Cinema and Space in the World System. London: Indiana University Press.

Leung, H. (2020). “Why Wearing a Face Mask Is Encouraged in Asia, but Shunned in the U.S.” 12 de marzo, 2020. Time. Disponible en: https://time.com/5799964/coronavirus-face-mask-asia-us/.

Sisternas, M. (2019). “Dossier. Ciutats Model per Afrontar els Reptes Globals” Diari Ara. 12 de mayo. Disponible en: https://www.google.com/search?client=safari&rls=en&q=Dossier.+Ciutats+Model+per+Afrontar+els+Reptes+Globals%E2%80%9D+Diari+Ara&ie=UTF-8&oe=UTF-8

 

 

 

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Pobreza y Covid-19: dos contagios a evitar https://politica-china.org/areas/sociedad/pobreza-y-covid-19-dos-contagios-a-evitar?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=pobreza-y-covid-19-dos-contagios-a-evitar Tue, 24 Mar 2020 16:54:04 +0000 https://politica-china.org/?p=26320 La erradicación de la pobreza fue señalada como el gran objetivo político y social que el PCCh se había planteado para 2020. La epidemia del coronavirus ejercerá una fuerte presión sobre la posibilidad de su efectiva realización. Ahora mismo, la mayor prioridad para este año es mantener el empleo estable, dijo el primer ministro Li Keqiang. Comprensible, pero difícil en el actual contexto de lenta recuperación de una economía que permanece en gran medida hibernada.

La progresiva estabilización de la situación abre, no obstante, expectativas que el PCCh invoca apelando al patriotismo y al menor impacto de la epidemia en la mayoría de las provincias, salvo Hubei. Pero lo que se planteaba como un camino arduo pero triunfal que colmaría uno de los grandes objetivos, se antoja ahora más complicado aun.

En medio de la pandemia, el gobierno chino lanzó medidas para luchar contra la pobreza y evitar pasos atrás por falta de políticas de apoyo. La preocupación respecto a las personas más necesitadas, especialmente en los distritos de pobreza extrema que aún subsisten, afecta sobre todo a ancianos, discapacitados y menores abandonados.

El pasado 6 de marzo, un simposio sobre este tema concluyó la firme voluntad del Gobierno chino para completar este programa, sin duda, el más ambicioso del mundo. A finales de 2019, un total de 5,51 millones de personas seguían viviendo en condiciones de pobreza en China. En 2012 eran casi 100 millones. La incidencia de la pobreza disminuyó a un 0,6 por ciento desde un 10,2 por ciento, con más de 10 millones de personas que han sido sacadas anualmente de la pobreza durante siete años consecutivos. A finales de febrero de este año, 601 condados empobrecidos –de un total de 832- habían logrado su objetivo, señaló Wang Yang, máximo responsable de este programa en el Comité Permanente del Buró Político.

Reveladoramente, a primeros de marzo, se anunciaba de manera oficial que un distrito cerca de Zunyi (Guizhou), lugar mítico en el imaginario revolucionario del PCCh, había dejado atrás la pobreza. Zunyi  tenía ocho distritos en la pobreza. En enero de 1935, en el curso de la Larga Marcha, aquí Mao impuso su liderazgo poniendo fin definitivo a la influencia del sovietismo en la línea y políticas del PCCh. Es un lugar, por tanto, referencial y cargado de simbolismo.

En la recta final para dar cumplimiento al objetivo, tras años sumando importantes conquistas a este nivel, el impacto del Covid-19 amenaza con una recidiva en algunas zonas donde los progresos alcanzados no han tenido tiempo suficiente para afianzarse. Pero la meta se mantiene según lo programado.

Las acciones impulsadas incluyen la creación de industrias, transferencia de empleo, reubicación de personas de áreas inhóspitas, mejora de los ingresos, provisión de agua potable, acceso a la salud en mejores condiciones. Diferentes rondas de evaluación deben certificar oficialmente la consecución del objetivo.

En este año 2020, esa cifra de más de 5 millones de pobres debería reducirse a cero, cumpliendo así con los objetivos de la Agenda 2030 de Naciones Unidas. Ocurrirá10 años antes de lo marcado, pero a las puertas del primer centenario de la fundación del PCCh.

 

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Propuesta china de comunidad de destino de la humanidad es una salida a emergencia mundial, dice líder Partido Comunista de España https://politica-china.org/areas/politica-exterior/propuesta-china-de-comunidad-de-destino-de-la-humanidad-es-una-salida-a-emergencia-mundial-dice-lider-partido-comunista-de-espana?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=propuesta-china-de-comunidad-de-destino-de-la-humanidad-es-una-salida-a-emergencia-mundial-dice-lider-partido-comunista-de-espana Sat, 21 Mar 2020 10:17:42 +0000 https://politica-china.org/?p=26317 MADRID, 20 mar (Xinhua) — La propuesta de construir una comunidad de destino de la humanidad planteada por el presidente chino, Xi Jinping, es una salida a la emergencia mundial desatada tras la aparición de la COVID-19, dijo en entrevista con Xinhua el líder del Partido Comunista de España (PCE), José Luis Centella.

En opinión de Centella, la propuesta china es oportuna en las actuales circunstancias porque comprende “cooperación mutua y las posibilidades de compartir recursos desarrollando instrumentos de gobernanza global, sobre la base del beneficio mutuo y la defensa de un concepto de seguridad compartida integral y sostenible”.

Esta iniciativa sería más eficaz que la alternativa de la economía neoliberal hoy imperante, según el presidente del PCE.

La actual crisis “ha puesto de manifiesto las debilidades de una sociedad construida desde el interés económico, mediante una globalización neoliberal, en la que todos los recursos de la economía se ponían al servicio de mantener altas tasas de beneficios para una minoría que controla el poder económico”, explicó Centella.

El presidente del PCE anotó que “nadie puede negar que en el mundo actual existe una total interdependencia entre todos los países y territorios” y que esta interrelación debe afrontarse “desde la cooperación recíproca, que consiga compartir recursos y avances técnicos para multiplicar la ganancia de una manera compartida”.

Estos principios, contenidos en la iniciativa china de una comunidad de destino de la humanidad, contemplan “reglas claras que ayuden y protejan a los Estados más débiles y vulnerables, de las agresiones de los Estados más poderosos y desarrollados”, subrayó el líder político.

Centella opinó que “solamente hace falta acabar con un mercado neoliberal que no tiene ni control ni moral” para luego “constituir una comunidad de destino de la humanidad desarrollando reglas y controles”, que operarán “siempre bajo la dirección del Estado como referencia de la defensa del bien común”.

En cuanto a qué tipo de futuro construiría la propuesta china, el presidente del PCE consideró que se pondría fin “a las políticas de la Guerra Fría, las guerras comerciales” y se daría paso “a un internacionalismo económico, social e institucional de carácter solidario”.

Remarcó que el presidente Xi plantea una comunidad basada en “las asociaciones con instituciones y reglas en las que los países se traten como iguales, desde el respeto a la soberanía, la integridad territorial, las culturas y peculiaridades de cada Estado”.

También recordó que hoy más que nunca es “necesario reforzar la cooperación internacional impulsando el papel de las Naciones Unidas, para que recupere la aplicación de los valores y principios recogidos en su Carta actuando como una plataforma de cooperación mutua”.

El presidente del PCE se refirió a la iniciativa de la Franja y la Ruta, también propuesta por China, como un marco fundamental para afrontar la inevitable incertidumbre económica que se producirá tras la irrupción de la COVID-19.

La Franja y la Ruta, expuso, “puede ser de gran ayuda a la hora de superar la crisis económica que va a sufrir todo el planeta y que afectará con más profundidad a los países más débiles y desprotegidos”.

Definió esta iniciativa como “el mayor proyecto de cooperación internacional de la historia” y expresó que “se convierte ahora también en una oportunidad para aportar recursos a la reconstrucción para reactivar la economía mundial que se verá afectada por la paralización que está sufriendo la producción en todo el mundo”.

Centella destacó, además, los esfuerzos de China a nivel mundial, y especialmente en Europa, para afrontar los retos derivados de la epidemia.

“De forma especial, hay que resaltar que no es solamente el Gobierno chino quien está aportando recursos y material a muchos países para suplir la falta de medios que existen, sino que está siendo toda la comunidad china residente en Europa la que está siendo solidaria y nos está aportando mascarillas y otros elementos necesarios para hacer frente a la pandemia”, dijo el político español.

Esto demuestra, a su juicio, que “la propuesta de construir una comunidad de destino de la humanidad no es una proclama vacía de contenido (…), sino que responde a la voluntad de construir un nuevo modelo de sociedad que sitúe al ser humano en el centro del interés general”.

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¿COVID-19 se originó en laboratorio? https://politica-china.org/areas/sociedad/covid-19-se-origino-en-laboratorio?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=covid-19-se-origino-en-laboratorio Fri, 20 Mar 2020 12:30:22 +0000 https://politica-china.org/?p=26314 BEIJING, 20 mar (Xinhua) — La enfermedad COVID-19 continúa propagándose en todo el mundo y, entre tanto, las preguntas sobre el origen del virus que la causa se acumulan.

Un grupo de científicos concluyó recientemente que el coronavirus 2 del síndrome respiratorio agudo grave (SARS-CoV-2), que provoca la enfermedad COVID-19, no se creó en un laboratorio ni es un virus manipulado de forma intencionada.

Según un artículo publicado el martes en “Nature Medicine”, Kristian Andersen, profesor asociado de inmunología y microbiología en Scripps Research, junto con profesores de la Universidad de Tulane, la Universidad de Sídney, la Universidad de Edimburgo y la Universidad de Columbia, analizaron los rasgos del virus y compendiaron sus conclusiones en el artículo “Origen aproximativo del SARS-CoV-2”.

Con base en los datos de secuenciación de COVID-19 descodificados por científicos chinos poco después de que la epidemia comenzase, analizaron la pauta genética de la proteína espicular, es decir, el armazón en el exterior del virus que este utiliza para atacar células humanas o animales.

Centrándose en las características del SARS-CoV-2, concretamente su proteína espicular y su espina dorsal, descubrieron que el virus es muy efectivo cuando se trata de infectar a los humanos, pero difiere sustancialmente de los coronavirus ya conocidos y de la mayoría de virus parecidos hallados en murciélagos y pangolines.

Tras anotar que el SARS-CoV-2 es el séptimo coronavirus que se conoce que infecta a los humanos, aseguraron en el artículo: “Hay una evidencia muy fuerte de que el SARS-CoV-2 no es el producto de la manipulación intencionada”.

“Si se hubiese realizado manipulación genética, se habría utilizado probablemente uno de los varios sistemas de genética inversa disponibles para betacoronaviruses. Sin embargo, los datos genéticos muestran de forma irrefutable que el SARS-CoV-2 no se deriva de ninguna espina dorsal de virus utilizada previamente”, añadió el artículo.

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COVID-19: conjeturas y tendencias https://politica-china.org/areas/seguridad-y-defensa/covid-19-conjeturas-y-tendencias?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=covid-19-conjeturas-y-tendencias Fri, 20 Mar 2020 11:27:51 +0000 https://politica-china.org/?p=26311 ¿Cuánto más eco nos hacemos de las teorías conspirativas en torno al COVID-19 mejor informados estamos? Que si un laboratorio de alta seguridad en Wuhan, que si militares estadounidenses que participaron en unos Juegos Olímpicos castrenses en Wuhan, etc. La ciencia rechaza una hipótesis tras otra, pero en el contexto actual parece inevitable que se extiendan, en parte porque influyen en el control del discurso sobre los orígenes y las responsabilidades de la pandemia. Pero más que conjeturas, que sin duda reflejan un estado de ánimo en las tensiones bilaterales entre China y Estados Unidos, es importante prestar atención a las tendencias mundiales que podría marcar la crisis del  COVID-19 en la esfera geopolítica.

Primero, el nivel de confrontación chino-estadounidense aumenta, lo que hace que su reversión sea cada vez más improbable. La tregua comercial, que prometió cierta moderación al menos hasta las elecciones de noviembre, se diluyó como azúcar en agua. Además de las crisis ya conocidas (económicas, tecnológicas, diplomáticas, militares, estratégicas), dicha espiral se ha reforzado con la represalia mutua que afecta a diferentes medios de comunicación de ambos lados. Pronto se podría agregar otro elemento si Trump finalmente decide aprobar la Ley Taipei, que impone sanciones a los países aliados de Taiwán que se atrevan a cambiar de bando. Es muy probable que Trump continúe echando leña al fuego pues confía ciegamente en los réditos de esta estrategia de desacreditar y culpar a China de todos los males habidos y por haber.

En segundo lugar, el COVID-19 puede actuar como un acelerador de las tendencias subyacentes que ya se han manifestado en el curso de la etapa final de la post-Guerra Fría: la emergencia china, el declive de los Estados Unidos o el colapso político de la UE. En el caso de la UE, su tardanza e incapacidad para responder a la crisis ya no sorprende a nadie, pero si plantea un interrogante cada vez más serio sobre el futuro de la Unión. Lejos de significarse en esta crisis global para defender y liderar la cooperación internacional como estrategia de salida (lo que hace China), se ha esfumado: ¿dónde está Wally Borrell?….

Tercero, esta circunstancia también podría acelerar la reconsideración de algunos enfoques estratégicos. La solidaridad china con Europa (pero también con muchos otros países en otros continentes) refuerza no solo su poder blando sino su influencia política y liderazgo. No es solo la ayuda que se proporciona a Italia, sobre todo (y a España en otra medida), sino a los países de Europa Central y Oriental, que encuentran en Beijing el apoyo que la UE no está proporcionando. Esta especie de sálvese quien pueda en Europa y los desacuerdos con los Estados Unidos exacerbarán la crisis de poder en Occidente.

Cuarto, la alianza chino-rusa no solo no se debilita sino que se fortalece al abrigo de las tensiones entre Moscú y Riad sobre el precio del petróleo. Por el contrario, el aumento de las tensiones “dialécticas” con el Brasil de Bolsonaro puede representar otro aditivo a la pérdida de fuelle de los BRICS en tanto que expresión del compromiso con la multipolaridad.

Todavía es demasiado pronto para evaluar esta crisis, pero es más probable que los EEUU y la UE salgan de ella peor parados. Aun así, el signo de la pugna global se decidirá también en función de otros factores: económicos, políticos, diplomáticos, militares, estratégicos y, por supuesto, científicos y tecnológicos. El COVID-19 es otra variable más, y aunque algunos han dicho en su día que podría significar una especie de “Chernobyl” para el PCCh, obviamente no parece ser el caso. Por el contrario, están logrando cambiar el signo de la crisis, que ha sido su objetivo desde que se dieron cuenta de su alcance.

Con todas sus lagunas y contradicciones, China detuvo la epidemia, primero en el propio país y ahora, el hecho de ser el primer país en librarse de ella puede tener consecuencias globales. No en el plano de hacer valer su modelo como atractivo para terceros confrontado con las deficiencias de las democracias occidentales, sino más bien para dar un paso más al frente a fin de situarse como el poder clave del siglo XXI.

Si cabe reconocer la capacidad demostrada para movilizar estratégicamente a la sociedad en China, las democracias deben reflexionar sobre el deterioro no solo de su estado de bienestar como resultado de las políticas implementadas en los últimos años, sino también acerca de la calidad de su modelo político, no menos deteriorado. No para imitar a China (que busca un modelo propio desde 1949 huyendo de mesianismos) sino para garantizar la vitalidad de nuestra propia síntesis de libertad y justicia.

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Congreso de EE.UU. envía la Ley TAIPEI a Trump para su firma https://politica-china.org/areas/taiwan/congreso-de-ee-uu-envia-la-ley-taipei-a-trump-para-su-firma?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=congreso-de-ee-uu-envia-la-ley-taipei-a-trump-para-su-firma Wed, 18 Mar 2020 15:45:58 +0000 https://politica-china.org/?p=26308 Washington, marzo 16 (CNA) El Congreso de Estados Unidos presentó el lunes 16 la Ley de Iniciativa de Protección y Mejora Internacional de los Aliados de Taiwán (TAIPEI, siglas en inglés) del año 2019 al presidente Donald Trump para su firma, después de que la misma fue aprobada por unanimidad por ambas cámaras del Congreso a principios del corriente mes.

Según el procedimiento legislativo de EE.UU., un proyecto de ley aprobado por el Congreso debe presentarse al presidente, quien luego tiene 10 días para aprobarlo o desaprobarlo. Normalmente, los proyectos de ley que el presidente ni firma ni veta en 10 días se convierten en ley, incluso sin su firma.

Excluyendo los días feriados, la fecha límite para que el presidente Trump firme o vete la Ley TAIPEI es el 26 de marzo.

El 11 de marzo, el Senado de Estados Unidos aprobó de manera unánime la Ley TAIPEI, cuyo objetivo es apoyar la presencia de Taiwán en la comunidad internacional.

En función de las reglas del Senado, el consentimiento unánime es una situación en la que ningún miembro presenta objeciones a tal proyecto de ley. Un senador puede solicitar el consentimiento unánime en el piso para dejar de lado una regla de procedimiento especificada para acelerar los procedimientos.

La aprobación unánime del proyecto de ley por parte del Senado llegó después de que la Cámara de Representantes de EE.UU. dio unánimemente luz verde a la legislación el 4 de marzo con 415 votos a favor y cero en contra.

El proyecto de ley fue presentado por primera vez en el Senado por Cory Gardner en mayo del año 2019, y el congresista republicano John Curtis presentó una versión similar en la Cámara de Representantes en octubre de ese mismo año.

Su objetivo es consolidar aún más el apoyo de Estados Unidos a las alianzas diplomáticas de Taiwán en todo el mundo en medio de la presión de Beijing.

Habiendo sido aprobada por ambas cámaras del Congreso después de que coordinaron la aprobación de versiones idénticas, la Ley TAIPEI ahora se ha enviado a Trump para que se firme.

La susodicha ley autoriza al Departamento de Estado de Estados Unidos a considerar “reducir sus compromisos económicos, de seguridad y diplomáticos con las naciones que toman acciones serias o significativas para socavar a Taiwan”.

La Ley de Iniciativa de Protección y Mejora Internacional de los Aliados de Taiwán también insta al Gobierno de EE.UU. a ayudar a Taiwán a ganar participación en organizaciones internacionales, ya sea como miembro u observador, y expresa su apoyo a la participación internacional de Taiwán cuando EE.UU. interactúa con China.

El Gobierno de Taiwán ha agradecido a Estados Unidos por su apoyo, diciendo que las autoridades de Taipéi seguirá de cerca los términos legislativos de la Ley y continuarán trabajando con Estados Unidos pragmáticamente para expandir el espacio internacional de Taiwán.

(Por Stacy Hsu y Luis Huang)
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