China: La adulación ajena no nos llevará a parte alguna

In Noticias, Sociedadby PSTBS12378sxedeOPCH

Por mucho tiempo, China ha soñado con convertirse en un país poderoso. La persistencia de este tema en el imaginario colectivo suele quedar expuesta a menudo, desde los ensayos que escriben los escolares hasta los discursos de los altos funcionarios del Gobierno.


Sin embargo, la mayoría del público chino no parece albergar ilusión alguna en lo que se refiere a la posición real de China en el mundo. El centro de encuestas afiliado a Global Times, detectó en fecha reciente que 78 por ciento de los chinos interrogados piensan que China sigue siendo un país en vías de desarrollo, y solamente 6 por ciento creen que China ya es un país desarrollado.


A excepción de algunas ciudades de alta categoría, buena parte de China continúa plagada de pobreza y subdesarrollo. No hace falta un viaje muy largo para descubrir el estado verdadero de las cosas. Incluso en las cercanías de Beijing o de Shanghai es frecuente ver chabolas.



En muchas formas, China recibe frecuentes muestra de adulación como país poderoso. En los medios occidentales pululan los titulares que exaltan a China como segunda mayor economía del mundo, o segundo mayor consumidor global de energía. Las predicciones sobre cuál será el siguiente paso en la ascendente carrera de China hacia la cima son populares entre los observadores de ultramar.



Desde luego, todas esas zalamerías vienen acompañadas de una agenda. Los países ricos occidentales desean forzar a China a asumir responsabilidades que están más allá de su capacidad y presionarla para que comparta problemas que pertenecen al grupo de naciones ricas. También se procura enajenar a China de otros países emergentes.



Al público chino en general le puede resultar difícil sustraerse al encanto de declarar que viven en un país desarrollado. A menudo, los chinos se impacientan por dejar sentir al mundo sus ambiciones. Es fácil percibir el prurito chino por competir con naciones más poderosas.



Por ejemplo, los medios chinos son dados a abordar la ralentización de la economía japonesa y el declive de la influencia de EEUU. Un análisis a fondo de la tenacidad de las compañías japonesas y de la capacidad de innovación de las empresas de EEUU tiene mucho menos cobertura. La modestia de antaño, que propugnaba la modestia de aprender y absorber conocimientos ha sido substituida por el desdén y el desprecio.



La auto-complacencia está penetrando sutilmente en la conciencia colectiva.



Cuando estallan conflictos con otros países, los comentarios furibundos, aunque minoritarios, a menudo encuentran muchos partidarios que rechazan hacer concesiones, a la vez que exhortan al Gobierno a adoptar posiciones más agresivas. Esto no es bueno para China.



China sigue siendo un país en vías de desarrollo, pero también un país especial por su poderío económico y militar. El público necesita conocer mejor de las limitaciones del país en su proceso de despegue.



En el desarrollo está el instrumento básico para solucionar los problemas de China. (Pueblo en Línea)




11/08/2010