Oportunidades, desafíos e intereses de Argentina en OBOR Eduardo Daniel Oviedo, Investigador del CONICET y Profesor Titular de la Universidad Nacional de Rosario, Argentina.

In Estudios, Política exteriorby Xulio Ríos

Resumen: Analizar las oportunidades, desafíos e intereses de Argentina en OBOR requiere entender en qué consiste esta iniciativa china, cuáles son sus características y porqué expande su ámbito hacia América Latina. Desde Argentina, país que no ha firmado un acuerdo formal con China sobre OBOR, esta iniciativa constituye una oportunidad para re-encausar las interacciones bilaterales, diversificar exportaciones y obtener potenciales préstamos para infraestructura. Sin embargo, el desarrollo de la infraestructura no necesariamente elimina el consolidado esquema centro-periferia, las asimetrías Norte-Sur, la desigualdad comercial y demás problemas estructurales que producen desarmonía en la relación. Por el contrario, es necesario advertir que, si no se resuelven estos problemas, la mayor conectividad entre las partes podría ahondar la ya difícil situación que el país presenta en la relación con China. Además, su adhesión no es neutra, pues una Argentina dependiente de las finanzas del FMI y de swap chinos finalmente expresa una posición de equilibrio en la puja hegemónica entre Estados Unidos y China.

Palabras clave: Desarrollo – Infraestructura – Cooperación – Diplomacia – Estrategia

  Introducción

La Franja y la Ruta (OBOR)[1] es una iniciativa china de conectividad euro-asiática enunciada en 2013 por el presidente Xi Jinping. Comprende la Franja Económica de la Ruta de la Seda, propuesta ese año en su discurso en Kazajstán; y la Ruta Marítima de la Seda del siglo XXI, planteada en Indonesia al mes siguiente. La Franja, como vía de comunicación terrestre, une a China con Europa a través de Asia central y occidental; y también conecta a China con el sudeste asiático, el sur de Asia y el océano Índico.[2] La Ruta, como vía marítima, parte de los puertos de seis provincias costeras de China (Jiangsu, Zhejiang, Fujian, Guangdong, Hainan y Shandong) en dos direcciones: 1) hacia Europa a través del océano Indico, el mar Rojo hasta llegar al Mediterráneo; y 2) hacia el Pacífico sur a través del Mar de la China Meridional y el Mar de la China Oriental.[3] En 2015, la iniciativa expandió su ámbito geográfico hasta Oceanía. En 2017 sumó a América Latina y el Caribe (ALC) cuando el presidente Xi consideró a la región como “extensión natural de la Ruta Marítima de la Seda del siglo XXI”[4]. Como consecuencia, esta iniciativa regional paso a ser global, afectando a todos los países del orbe.

En mayo de ese mismo año, el gobierno chino organizó el Foro de Cooperación Internacional de la Franja y la Ruta. Mauricio Macri y Michele Bachelet fueron los únicos presidentes latinoamericanos que participaron del evento. A partir de entonces, la diplomacia china persiguió el objetivo de suscribir acuerdos bilaterales sobre OBOR con los países de la región. Hasta diciembre de 2018, el gobierno chino había firmado memorandos de entendimiento con Antigua y Barbuda, Bolivia, Chile, Costa Rica, Ecuador, Granada, Guyana, Panamá, Trinidad y Tobago, Venezuela y Uruguay. Durante el viaje de Xi Jinping a cuatro países de Iberoamérica, la delegación china firmó acuerdos sobre OBOR con Panamá y Portugal, pero no con Argentina y España. En el caso de Argentina, el artículo noveno de la Declaración Conjunta emitida durante la visita de Estado del presidente chino destaca que “…la Asociación Estratégica Integral entre ambos países es extensible a la relación con la Iniciativa de la Franja y la Ruta y coincidieron en promover acciones conjuntas para la cooperación de empresas de ambos países en mercados de terceros Estados en proyectos relacionados.”[5]

Estas disímiles aproximaciones hacia OBOR invitan a reflexionar sobre cuáles son las oportunidades, desafíos e intereses de la iniciativa china para estos países. Al pensar estos ejes de investigación, surgen interrogantes sobre qué es OBOR, cuáles son sus características y porqué expande su ámbito hacia América Latina. Respondidas estas preguntas, corresponde analizar las ventajas, obstáculos e intereses concretos de Argentina en el marco de esta iniciativa.

A diferencia de la idea general que existe en académicos chinos sobre la “década dorada”[6] del crecimiento económico de ALC, Argentina desaprovechó la relación con China. Los datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) permiten aseverar la existencia de una “década perdida” en el comercio con China (2008-2017), con dependencia de sus finanzas en el periodo 2014-2016 e inicio de deuda externa con un país que históricamente nunca había sido su acreedor.[7] Dentro de esta situación adversa para Argentina que impone los intercambios económicos bilaterales, la decisión del gobierno chino de extender OBOR hacia ALC constituye una oportunidad para re-encausar el vínculo bilateral, con miras a revertir la desfavorable situación y cooperar con mayor equidad, menos asimetrías y suprimir los factores adversos a la complementación comercial entre los dos países. Sin embargo, desarrollar infraestructura y conectividad como pretende OBOR no necesariamente soluciona los problemas estructurales existentes en la relación. Al contrario, ambas pueden acrecentar las desigualdades económicas, los desequilibrios del intercambio centro-periférico, la asimetría Norte-Sur y la dependencia del capital chino.

Para alcanzar el objetivo de explicar las oportunidades, desafíos e intereses de Argentina en OBOR, este artículo se divide en cuatro secciones. La primera presenta a OBOR como una iniciativa y estrategia geopolinómica de China. La segunda introduce a sus características principales. La tercera, coteja la afirmación de ALC como “extensión natural” de la Ruta Marítima de la Seda del siglo XXI con la historia, la geografía y el derecho internacional. La cuarta, explora las oportunidades, desafíos e intereses de Argentina en OBOR. Por último, la conclusión sintetiza la actual relación entre Argentina y la iniciativa china.

  1. OBOR como iniciativa estratégica global de China

El debate central gira en torno a saber si OBOR es una iniciativa o una estrategia, tal como se lo ha preguntado Nivedita Das Kundu.[8] Esta investigadora considera que el gobierno chino la define como iniciativa y no como plan o estrategia.[9] En contraste, Yang Minghong entiende que se trata de una visión estratégica, pero difiere según el plano desde el cual se la perciba: externamente, “no es una entidad o mecanismo sino una visión o iniciativa focalizada en la cooperación y el desarrollo;”[10]  internamente, “es una nueva estrategia que China adopta para seguir promoviendo la apertura”[11]. Tal es así que la Enciclopedia Baidu la define como la “estrategia nacional de nivel máximo”(国家级顶层战略).[12] Es claro, pues, que OBOR representa al mismo tiempo una iniciativa y una estrategia.

OBOR es una de las cuatro principales iniciativas político-económicas vigentes en el mundo. Las tres restantes son el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (TTIP) y el Corredor de Crecimiento Asia-África (AAGC). La primera liderada por China; la segunda por Estados Unidos (hasta enero de 2017); la tercera por Estados Unidos y la Unión Europea; y la cuarta por Japón e India.

OBOR surgió como una reacción al TPP. Este último comenzó su negociación en 2002 y, bajo el liderazgo del presidente Barack Obama, doce países firmaron el acuerdo en 2016.[13] Se trata de un tratado de libre comercio que crea una alianza comercial dirigida a equilibrar el pujante y constante avance económico de China. Tras el retiro de Estados Unidos en enero 2017, el TPP quedó herido de muerte. Los once países restantes continuaron negociando el ahora denominado TPP-11, cuya entrada en vigor comenzó el 8 de marzo de 2018. Tras la salida de Estados Unidos, el ministro de Comercio e Inversiones de Australia Steven Ciobo invitó a China a participar del TPP, pero su Cancillería evitó dar una negativa rotunda y en lenguaje diplomático se limitó a describir como China percibe el libre comercio regional,[14] dejando inferir que las características del TPP no son las que China desea para fortalecer la integración en la Cuenca del Pacífico. Simultáneamente, el gobierno de Donald Trump congeló el proceso de negociación con la Unión Europea sobre el TTIP. Como consecuencia, OBOR salió fortalecido, expandiéndose hacia Oceanía y ALC como “extensiones naturales”. Por su parte, el AAGC surge de la Declaración Conjunta emitida por los primeros ministros Narendra Modi y Shinzo Abe, en noviembre de 2016, y tiene como objetivo establecer un corredor de cooperación económica entre África y Asia.[15]

Para entender OBOR es necesario partir de la perspectiva estratégica de China, relacionada con su diplomacia de largo plazo,[16] los ingentes beneficios que este país extrae del orden internacional vigente y su deseo de transformarlo hacia futuro.[17] Sun Zi, el más antiguo de los realistas chinos, decía: “luchar y vencer en todas las batallas no es la excelencia suprema, la excelencia suprema consiste en vencer al enemigo sin luchar”[18](不战而屈人之兵善之善者也). Un ejemplo claro de este dogma chino ha sido puesto en práctica por Estados Unidos, país que, sin recurrir a la fuerza militar, logró desintegrar políticamente a la Unión Soviética y cambiar el orden mundial. En China, la extinción jurídica de la Unión Soviética no es vista como referencia de lo aconsejado por Sun Zi, pero es el mejor ejemplo al que aspira la diplomacia china para ejecutar su visión de largo plazo en el plano internacional, con la diferencia que, en la conflictividad chino-estadounidense, Estados Unidos cumpliría el rol de la otrora Unión Soviética. En esta puja por la hegemonía mundial, el gobierno chino planea sus estrategias (como OBOR) y tácticas (negociación bilateral) tras evaluar la situación internacional y una estimación estricta de su fuerza. Es decir, el gobierno chino define su interés nacional, al igual que otros estados, a partir de las variables intermésticas de su poder político.

Con OBOR, el gobierno también descomprime la presión de las compañías chinas ante la ralentización de la velocidad del crecimiento de su economía, desviándolas a maximizar beneficios en el exterior. Así reorienta las demandas dirigidas al sistema político hacia ultramar para fortalecer la competitividad y expansión de sus empresas y, simultáneamente, aportar al crecimiento mundial con préstamos para proyectos de infraestructura en los cinco continentes, otorgados por el Fondo de la Ruta de la Seda, el Banco Asiático de Infraestructura e Inversión y otras instituciones crediticias. También significa exportar excedentes de capitales que no encuentra cabida en el saturado mercado chino, debido al alto nivel de productividad y competencia. Así, con OBOR, el gobierno chino provee una iniciativa para fortalecer la internacionalización comercial y financiera de China: dos de los cuatro instrumentos de construcción hegemónica de un país en la economía política mundial.[19]

Como iniciativa geopolítica tiene eje en Asia y, para Li Shuyun, “Asia es el centro de la política mundial…”.[20] Y agrega: “Como país asiático, China debería considerar los asuntos asiáticos como el centro de toda su política exterior.”[21] Además, se orienta hacia el oeste de China, zona debilitada por la presencia de minorías que resisten a la dominación han. Por ejemplo, Chen Gong considera usar el Plan Marshall chino como herramienta estratégica para hacer un buen trabajo en la construcción de una nueva Ruta de la Seda, estabilizar Xinjiang y desarrollar Asia Central, que es el eje central de OBOR.[22]. Este autor no escatima en invertir parte de los más de tres billones de dólares que China tiene como reservas internacionales para desarrollar esta iniciativa.[23] Al mismo tiempo, OBOR se encuentra en dirección opuesta al este asiático, región donde su principal oponente -los Estados Unidos- contiene a China con presencia de bases militares y una serie de alianzas formales e informales que mantiene la estructura de poder conformada durante la Guerra Fría.

OBOR es una iniciativa geopolinómica, es decir, abarca la geografía, la política y la economía. Originalmente de alcance regional, pasó a ser global al incorporar a países latinoamericanos como “extensión natural” del proyecto. Tal ha sido el avance de la iniciativa china que se transformó en parte de la puja mundial entre Estados Unidos y China; mientras que India y Japón propusieron el AAGC tres años después de OBOR y como medio diplomático para contenerla. Cabe destacar que, en la disputa económica del G-2, la Xiplomacia aparece como abierta, inclusiva e intervencionista; mientras la administración Trump plantea una estrategia de contracción, excluyente y selectivo proteccionismo de Estados Unidos. El repliegue de la superpotencia busca re-modernizar su economía, dejando espacios internacionales vacíos para el avance de la diplomacia china.

En comparación con otras experiencias asiáticas, OBOR difiere de la Esfera de Co-prosperidad de la Gran Asia Oriental formulada por Japón durante la Segunda Guerra Mundial, ya que esta potencia recurrió a la expansión militar en Asia y el Pacifico para conformar su zona de dominación. China, como potencia continental, arremete en dirección inversa hacia un área donde encuentra a otras dos grandes potencias, como son India y Rusia (esta última proclive a OBOR). A diferencia de portugueses, holandeses y británicos que dominaron estas vías comerciales, son los chinos hoy quienes proponen las mismas rutas, pero en sentido contrario. Es ahora China la que busca controlar estas rutas y desafía -y al mismo tiempo usufructúa- el control que ejerce Estados Unidos y otros países sobre las vías terrestres y marítimas de tráfico comercial.

  1. Características principales de OBOR

El debate académico sobre las características de OBOR es amplio y controvertido. Aquí resulta de interés destacar las siguientes cualidades:

             2.1. Articula estrategias de desarrollo. El documento marco de OBOR se titula “Perspectivas y acciones sobre la construcción conjunta del cinturón económico de la Ruta de la Seda y la Ruta Marítima de la Seda del siglo XXI”, publicado de forma conjunta en 2015 por la Comisión Nacional de Reforma y Desarrollo, y los ministerios de Relaciones Exteriores y Comercio de China.[24] La versión en idioma chino de este documento la define como “un proyecto sistémico, que requiere promover activamente la mutua articulación de las estrategias de desarrollo de los estados a lo largo de la Franja y la Ruta adhiriendo a los principios de consulta, construcción y beneficio conjuntos.”[25]

La palabra clave del documento constitutivo es “articular” (对接), entendida por el profesor Cheng Dawei de la siguiente manera:

“La premisa de articular es que el otro país tiene su propia estrategia de desarrollo y considera una mayor cooperación en los puntos de correspondencia estratégicos existentes entre las dos partes. Esto difiere de las negociaciones comerciales de la OMC, pues en la mayoría de las negociaciones comerciales de la OMC, los temas son nuevos, los países iniciadores presentan el asunto y después de recibir respuestas de cada país, comienza la negociación del nuevo asunto, siendo un proceso de elaboración de reglas. La actual articulación es principalmente bilateral, es la coordinación de las políticas exteriores bajo el respeto mutuo del marco político existente y la búsqueda de oportunidades de cooperación. La articulación no es necesariamente el proceso de formular las reglas. Puede ser solo un tipo de cooperación y también puede conducir a la formulación de reglas.”[26]

Es decir, se parte de la idea de que China tiene su propia estrategia de desarrollo y pretende articularla con las de otros países. Precisamente OBOR viene a cumplir este propósito.

Entre los dieciocho artículos del Comunicado Conjunto del Foro de 2017, varios de ellos pueden ser direccionados a la cooperación con Argentina. Por ejemplo: 1) OBOR expande la conectividad a la esfera global con la apertura hacia ALC y otras regiones (art. 5); 2) la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA) y otros marcos e iniciativas de cooperación internacional, regional y nacional pueden generar oportunidades de cooperación para avanzar en la interconexión y el desarrollo sostenible (art. 6); 3) la posibilidad de cooperación bilateral, triangular, regional, multilateral (art. 3) y sectorial (art. 9); 4) construir una economía abierta, asegurar un comercio libre e inclusivo, y oponerse a todas las formas de proteccionismo (art. 7); 5) promover la cooperación Norte-Sur, la cooperación Sur-Sur y la cooperación triangular (art. 8); 6) cooperar en base a los principios de consulta en igualdad de condiciones; beneficio mutuo y ganancias conjuntas; armonía e inclusión; operaciones basadas en el mercado; equilibrio y sustentabilidad (art. 14).[27]

            2.2. China como emisor, el resto de los estados como receptores. OBOR es una iniciativa de China y, por lo tanto, orientada a la defensa del interés nacional chino en primer lugar. Expresa el carácter activo e iniciador de su diplomacia, con miras a asociar países a su estrategia global, con el atractivo de potenciales beneficios provenientes de la articulación con la economía china. Este binomio de actores activos y pasivos es similar a la clasificación de la profesora Cheng Dawei, quien divide a los sujetos de articulación de OBOR en iniciadores y respondedores, o exportadores y receptores de políticas[28]. No obstante, si bien China es el iniciador o lanzador de la propuesta, no es el único estado promotor y realizador de la misma, pues requiere del beneplácito y esfuerzo de los países de las áreas involucradas. Así, se parte de la premisa que la nueva Ruta de la Seda no es una política impuesta, tal como sucedió en la antigüedad, sino un instrumento de cooperación internacional laxo. Al mismo tiempo, crea dos tipos de recipiendarios: los que deseen articular sus estrategias de desarrollo con la de China; y aquellos estados refractarios de la misma. Por eso, los primeros estarían asociados a una Zona China o Área del Yuan dentro del actual régimen económico internacional. Pero, ¿Qué sucede con aquellos estados que no adhieren a OBOR? ¿Qué diferencias existe entre unos y otros? ¿Cuáles son las consecuencias para aquéllos que no participan?

            2.3. Construcción de lo bilateral a lo multilateral. China construye OBOR de manera bilateral, a través de memorandos de entendimiento u otros tipos de acuerdos, con miras a conformar una red multilateral basada en virtuales beneficios de la articulación. La idea de la bilateralidad es una táctica para fortalecer la coordinación y articulación de estrategias y superar las dificultades provenientes de la planificación del desarrollo regional, criterios de selección y métodos para proyectos prioritarios, normas técnicas, sistemas de evaluación de impacto ambiental y social, mecanismos de financiación y garantía, así como disputas territoriales y obstáculos para desarrollar las relaciones bilaterales.[29]

             2.4. ¿Iniciativa de cooperación o integración? OBOR se presenta como iniciativa de cooperación económica. Si bien existen un sinnúmero de interpretaciones sobre el concepto de cooperación, Schweitzer y Hummer tempranamente lo definieron como “la colaboración de las uniones cooperantes manteniendo su estructura, con el fin de intensificar las relaciones”.[30] Visto desde esta perspectiva, OBOR se enmarca dentro de la cooperación sin alcanzar nivel de integración, pues la integración está reservada “para aquellas instituciones que tienen órganos comunitarios, donde emerge la supranacionalidad.”[31] No obstante, OBOR no se ciñe a ninguna de las conocidas clases de cooperación (zona de preferencia arancelaria, zona de libre comercio; unión aduanera); menos a las de integración (mercado común; unión económica e integración económica total). En realidad, dentro de estos niveles, estaría por debajo de las zonas de preferencias arancelarias, que es el primer estadio de la cooperación. Aquí vale reiterar las palabras Yang Minghong cuando afirma que OBOR “no es una entidad o mecanismo sino una visión o iniciativa focalizada en la cooperación y el desarrollo.”[32] Si hablamos de visión, entonces China busca expresar su posición de liderazgo mediante un entramado flexible y laxo de interrelación para articular las estrategias de desarrollo de los países en el marco del actual sistema económico mundial.

             2.5. Similitud con la Diplomacia del Dólar. Chen Gong afirma que la iniciativa es asimilable al Plan Marshall. En contrario, Yang Minghong observa cuatro diferencias: respecto a los antecedentes y objetivos; las connotaciones estratégicas; el modelo de cooperación y los mecanismos de implementación.[33] En efecto, en contraste con el plan Marshall, OBOR es una iniciativa que incorpora a países con diferentes regímenes políticos en un orden internacional y contexto histórico disímiles. Tampoco reconstruye economías nacionales derruidas por guerras, pues busca facilitar la conectividad con epicentro en China, creando mayor influencia de este país en la económica global.

Es más preciso comparar OBOR con la Diplomacia del Dólar que con el Plan Marshall. En realidad, OBOR debería ser conocido como la Diplomacia del Yuan (o Diplomacia del Renminbi), pues tiene rasgos semejantes a la Diplomacia del Dólar. Su diferencia radica en que, mientras la Diplomacia del Dólar priorizaba las inversiones privadas estadounidenses, apalancadas por su gobierno; los préstamos e inversiones de bancos y empresas estatales chinas son prioridad en la Diplomacia del Yuan, creando deudas soberanas a través de acuerdos inter-gubernamentales que son celosamente custodiados por las embajadas chinas en los estados deudores.

  1. ¿América Latina es la “extensión natural” de la Ruta de la Seda?

Esta expresión genera controversia académica. La incorporación de ALC a la iniciativa es de reciente data y todavía las páginas Web chinas alusivas a OBOR no han actualizados los mapas y mantienen los originarios, referidos a Europa, Asia, África y Oceanía.

El problema es que difícilmente encuentren un mapa de esa característica. ALC como “extensión natural” de OBOR implica expandir la iniciativa hacia el continente americano. Pero, en estricto sentido, la denominada Ruta Marítima de la Seda del siglo XXI, antiguamente conocida como Ruta de las Especias, unía los puertos de China con los de Asia, la costa este de África y el Mediterráneo. Allí finalizaba la ruta, sin conectar a China con América.

El tratado de Tordesillas de 1494 delimitó las esferas de influencia de España y Portugal en el mundo, quedando España en poder de la ruta directa desde ALC hacia las Especias a través del Pacífico. En 1521, Fernando de Magallanes descubrió una nueva ruta de navegación hacia las islas de las Especias (hoy archipiélago de las Molucas) por los estrechos del sur de América, destruyendo el monopolio portugués de navegación. Por eso, los contactos de China con Asia, África y Europa a través de la Ruta de la Seda y la Ruta de las Especias eran diferentes a los vínculos marítimos entre China y ALC. Estos últimos crecieron con la expansión colonial española de los siglos XVI y XVII. Se trataban de travesías indirectas, realizada en dos tramos: entre China y las Filipinas, por un lado, y el empalme con el segundo tramo, realizado por el Galeón de Manila desde 1565 hasta 1815 entre Manila y Acapulco a través del océano Pacífico. Es decir, por el monopolio portugués sobre la Ruta de las Especias, los barcos debían navegar a través del extremo sur de África y no existió “extensión natural” de la Ruta Marítima de la Seda hacia América, sino rumbo a las metrópolis europeas. La conexión comercial entre China y América, implicaba otra ruta de navegación a través de Filipinas, entonces controlada por España, siendo que las travesías del Galeón de Manila constituían viajes de cabotaje entre dos puertos coloniales españoles. Esta conexión marítima indirecta se transformó en directa tras las Guerras del Opio (1839-1860), cuando el tráfico de coolíes entre China y América, emprendido por portugueses e ingleses, acabó con el monopolio de los españoles sobre el comercio exterior de los países latinoamericanos de habla hispana.

El impacto del Galeón de Manila ha sido importante en México, el sur de Estados Unidos, América Central y la costa Pacífica de América del Sur, particularmente en Perú y Chile. Sin embargo, la línea de navegación proveniente del Pacífico ejerció menor influencia en los países atlánticos que actualmente conforman el Mercado Común del Sur (MERCOSUR), con exclusión de Brasil, país que mantuvo conexión directa con Macao a través de barcos portugueses que llegaba a las costas de San Salvador de Bahía tras la ruptura del monopolio comercial con la metrópolis.

Argentina recibió escasa e indirecta influencia del Galeón de Manila. Cuando en México, Cuba, Perú y otros países latinoamericanos vivían miles de chinos; el Segundo Censo Nacional de 1895 registraba sólo 28 residentes.[34] Esta cifra aumentó a 462 chinos en el Tercer Censo Nacional de 1914[35]. Se estima que estos inmigrantes arribaron desde Perú y Chile, mientras que hacia 1930 se informa que la porcelana Jingdezhen y otros productos tradicionales de origen chinos comenzaron a aparecer en Buenos Aires.[36] La vinculación estratégica con Japón durante la primera mitad del siglo XX y la promoción de la inmigración europea, estipulada como cláusula en la Constitución Nacional de 1853, limitaron el tráfico comercial y la afluencia de inmigrantes chinos.

Estos datos históricos refutan la idea de América Latina como “extensión natural” de la nueva Ruta Marítima de la Seda del siglo XXI. Se trata de un eslogan que explica el giro en la diplomacia china, iniciado en 2015 cuando el presidente Xi Jinping declaró que OBOR incorporaba una línea sur que incluía a Oceanía como “extensión natural”.[37] Por entonces, China rivalizaba con el TPP y, dos años después, aprovechará su debilitamiento para sumar estados a su iniciativa. En efecto, luego de que Donald Trump firmara el memorándum presidencial por el cual Estados Unidos se retiró del TPP, la diplomacia china aprovechó los espacios geoeconómicos dejados por la contracción internacional de la superpotencia para fortalecer y transformar OBOR, originariamente regional, en una iniciativa de alcance global, con intención de vincular a un área geográfica tan lejana de China como es ALC y desafiar a la superpotencia en su “patio trasero”.

Fue durante la reunión con el presidente Macri en Beijing que Xi Jinping enunció que América Latina es una “extensión natural” de la Ruta Marítima de la Seda del siglo XXI.[38] Las palabras del presidente luego fueron desagregadas por el canciller Wang Yi, al resumir el carácter inclusivo de la iniciativa: “China no tiene la intención de establecer un límite geográfico claro para OBOR y está abierto a todos los países y regiones de ideas afines.”[39] Y agregó: “Esta iniciativa no es un club de miembros, sino un círculo de amigos que participan abiertamente”[40]. De ambas declaraciones derivan dos preguntas para analizar: ¿de dónde proviene la idea de “extensión natural”? ¿y qué entiende China por “ideas afines”?

La idea “extensión natural” (自然延伸)proviene del ámbito diplomático. La cancillería china utiliza esta misma expresión para sustentar sus reclamos soberanos en el Mar de China Oriental, el Mar de China Meridional y las islas próximas a la China continental bajo el principio de “extensión natural” de la plataforma continental. Dicho concepto es originario de la geografía, utilizado en el Derecho Internacional Público y, particularmente, mencionado en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar.

En cambio, “ideas afines” es la traducción más sencilla del refrán zhitongdaohe (志同道合) que, según el diccionario de refranes chinos publicado en Henan, literalmente significa “apreciar los mismos ideales y seguir el mismo camino” [41]. Es decir, remite a la idea de unificar ideales e intereses en una idéntica ruta. Por eso, el ministro Wang invita a asociar a todos los países afines y que estén de acuerdo con el espíritu de la iniciativa china.

  1. Oportunidades y desafíos de Argentina en OBOR

Hasta el presente, Argentina no participa de ninguna de las cuatro iniciativas. Si bien Mauricio Macri -como presidente pro-tempore de la UNASUR- asistió al Foro de OBOR en 2017, su gobierno no suscribió el memorando de entendimiento que prevé la construcción conjunta de OBOR y la articulación de las estrategias de desarrollo. A su vez, el retiro de Estados Unidos del TPP disminuyó el interés argentino por la política de convergencia hacia el Pacífico, curso de acción iniciado tras la alternancia política de 2015. Por otra parte, la iniciativa de India y Japón es de reciente data y limitada a la cooperación entre África y Asia. Distinto es el caso de TTIP que, de alcanzar acuerdo final, puede afectar a Argentina en la medida que el gobierno del presidente Macri propulsa la firma del acuerdo MERCOSUR-Unión Europea.

La iniciativa OBOR genera oportunidades y desafíos a los países, sopesados por sus gobiernos para definir la adhesión o la exclusión de esta iniciativa. OBOR abre oportunidades para Argentina en los siguientes ámbitos:

  1. a) Fortalecer la relación bilateral con China. Los países de ALC cumplen un rol importante en el escenario internacional y sus políticas autonómicas son atractivas para China al brindar apoyo al desarrollo global de la iniciativa. La adhesión a OBOR también implicaría una aproximación mayor al círculo de países con lazos intensos con China y virtuales beneficios provenientes del crecimiento chino. Para países como Argentina, su inclusión en OBOR significaría, además, definir un cambio respecto de su relación con Estados Unidos (ver infra punto “Implicacias geopolíticas”).
  2. b) Reorientación parcial de capitales. De seguir el plan original, OBOR hubiese concentrado inversiones y préstamos exclusivamente en desarrollar la infraestructura y conectividad de Eurasia y África, marginando a ALC de esta iniciativa. Como resultado de la “extensión natural” hacia ALC, capitales originariamente pensados para ejecutar proyectos euroasiáticos podrían ser reorientados hacia obras en Argentina o terceros estados.
  3. c) Financiamiento para proyectos de infraestructura en el marco de la IIRSA. La cooperación entre IIRSA y OBOR abre expectativas favorables para financiar proyectos argentinos o regionales con participación de este país. Cabe recordar que la IIRSA cuenta con diez ejes, de los cuales Argentina está conectada en cinco: Eje Hidrovía Paraguay-Paraná; Eje de Capricornio; Eje MERCOSUR-Chile; Eje Andino del Sur y Eje del Sur. La propuesta de cooperación bilateral, triangular o regional estipulada en el artículo tercero del comunicado del Foro de OBOR posibilitaría financiar proyectos nacionales y regionales de los cuales Argentina participa, a través del Fondo de la Ruta de la Seda, el Banco Asiático de Infraestructura e Inversión, el Fondo de Cooperación China-América Latina y el Fondo de Inversión para la Capacidad Productiva China-América Latina, entre otras instituciones.
  4. d) Financiamiento alternativo para proyectos bilaterales. Cabe distinguir entre el financiamiento provisto por OBOR y el procedente del marco regulatorio bilateral. El Convenio Marco de Cooperación Económica y de Inversiones de 2014 estableció que las adquisiciones en el marco de proyectos del sector publico podrán ser adjudicadas de forma directa siempre que estén sujetas al financiamiento concesional de China. Sin ser considerados compartimentos estancos, las partes pueden utilizar el financiamiento del Convenio Marco para proyectos bilaterales y dejar el financiamiento de OBOR para aquéllos que pasen por el marco de la IIRSA. No obstante, restricciones presupuestarias impresas por el gobierno de Macri desde 2018 limitan el uso de préstamos externos para proyectos de infraestructura.
  5. e) Expansión y diversificación de exportaciones. En función del número de países que la integran, OBOR representa uno de los principales mercados del mundo y ofrece un marco multilateral de cooperación para expandir exportaciones y su diversificación en productos y destinos, en particular hacia China y otros mercados emergentes. Según el artículo 7 del Comunicado Conjunto del Foro, los miembros reafirmaron el compromiso compartido de construir una economía abierta, asegurar el comercio libre e inclusivo, en oposición a todas las formas de proteccionismo.[42] Además, promueven un funcionamiento universal, basado en normas, abierto, no discriminatorio y equitativo sistema multilateral de comercio con la OMC en su núcleo.[43] Este es un punto central de interés para la inserción argentina, en la medida que puede contribuir a la seguridad alimentaria de los países miembros de OBOR.
  6. f) Los chinos residentes en Argentina como “puente” hacia OBOR. Argentina es un país de inmigrantes y la comunidad china es cada vez más importante en cuanto al número de residentes. Según diversos académicos chinos, los residentes de origen chino (huaoqiao) y los nacionalizados (huaren) cumplen la función de “puente” entre China y el resto del mundo. Teniendo en cuenta que Fujian es uno de los ejes chinos de OBOR y que el 80 por ciento de los estimados en 180 mil chinos que viven en Argentina provienen de esa provincia,[44] estos inmigrantes deberían cumplir un rol importante como actores indirectos y nexos entre Argentina y OBOR.

Ahora no todo es oportunidad en OBOR. También existen desafíos políticos y económicos que obstruyen el vínculo. Se observan lo siguientes:

a) Implicancias geopolíticas. La adhesión formal a OBOR implica alinear al país con la iniciativa china en desmedro de otras o de ninguna. La adjudicación de proyectos financiados por OBOR desafía a las empresas y capitales estadounidenses y europeos en Argentina. Esta iniciativa, junto a la Estación de Espacio Profundo en la provincia del Neuquén, el desarrollo de la cooperación nuclear y la creciente influencia económica de China son vistos por Washington como contrarios a sus intereses en ese país. Como se expresó, estos intereses en pugna son parte de la puja hegemónica entre potencias que buscan “vencer al enemigo sin luchar”. De cara a esta batalla, el sistema internacional obliga a los países a adoptar posición frente a iniciativas competitivas entre sí. En la práctica, a diferencia de varios estados latinoamericanos, Argentina no suscribió el memorando de entendimiento con China sobre la construcción conjunta de OBOR y la articulación de las estrategias de desarrollo, a pesar que Mauricio Macri ha sido uno de los dos presidentes de la región que asistió al Foro de OBOR y realizó una visita de Estado a China en mayo de 2017, retribuida por Xi Jinping en diciembre de 2018. Los intereses económicos argentinos, en el contexto de guerra aduanera chino-estadounidense, pesan al momento de definir la posición estratégica del país. Por eso, la puja hegemónica del G-2, por un lado, y la dependencia argentina del FMI de manera principal y de China en forma secundaria, por el otro, orientan la acción externa argentina hacia la búsqueda de un inestable y sutil equilibrio capaz de desarrollar cursos de acciones sin herir las susceptibilidades de Donald Trump y Xi Jinping al mismo tiempo.

 b) Mayor conectividad y problemas estructurales. El             desarrollo de infraestructura y conectividad no necesariamente  soluciona los problemas estructurales de la relación bilateral con China. Por el contrario, puede acrecentar las desigualdades económicas, los desequilibrios del intercambio centro-periférico, la asimetría Norte-Sur y profundizar la dependencia del capital chino. Por su parte, China opera comercial y financieramente en estos esquemas económicos, consolidados en la última década.

c) Complementación económica y proteccionismo chino. Si bien las estructuras económicas de los dos países son complementarias; el proteccionismo, las barreras paraarancelarias y los subsidios chinos a la agricultura obstaculizan el intercambio comercial equitativo. Estos factores desvían el comercio y disminuyen la complementariedad. Como expresa un informe de Fiel: “a pesar de que muchos productos principales que exporta la Argentina ocupan un lugar en las importaciones chinas, en términos comparados, existen otros países con los que el intercambio se revela más complementario.”[45] Si bien China predica la idea de libre comercio en diversos foros (incluido OBOR), el acceso a mercados de productos exportados por Argentina es limitado. La cadena productiva de la soja es un claro ejemplo. China importa solo porotos de soja y ha dejado de importar aceite, harinas, pellets y biocombustibles a base de soja. Incluso, este país se ha convertido en exportador de harina y aceite de soja.[46] Este caso muestra intereses contradictorios, limitada complementación y falta de articulación de estrategias.

d) Revertir la década perdida. Argentina ha perdido una década comercial con China. Otros países de América del Sur, como Brasil y Chile, tuvieron amplios superávits comerciales y no precisaron de aportes financieros externos para equilibrar sus reservas internacionales. Argentina tuvo déficits comerciales anuales, constantes y crecientes entre 2008 y 2017, transfiriendo en total US$ 44.368 millones a China.[47] Brasil obtenía US$ 256.151 millones[48] y Chile US$ 48.840 millones de saldos favorables en el mismo periodo[49]. Más de dos terceras partes de los U$S 373.972 millones de reservas internacionales del Banco Central de Brasil a diciembre de 2017[50] corresponden a saldos comerciales favorables con China; mientras que en Chile superan los U$S 38.982 millones de reservas a esa misma fecha[51]. Por eso, mientras estos países disponían de divisas para afrontar la inestabilidad financiera mundial iniciada en 2008; Argentina debió recurrir a préstamos chinos para estabilizar la débil situación financiera desde 2014 y, tras las elecciones presidenciales de 2015, al mercado de capitales y el FMI. Es decir, el comercio con China generó un ciclo desfavorable para Argentina, cuyas consecuencias financieras adversas, en parte, fueron subsanadas con el aporte de capitales chinos, el mercado de capitales y el FMI.

e) Creciente dependencia del capital chino. La participación en OBOR puede acrecentar la dependencia hacia el capital chino. En el contexto de aislamiento internacional, el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner profundizó la cooperación financiera y en materia de inversiones con China, en especial desde el establecimiento de Relaciones Estratégicas Integrales en julio de 2014. China, país que nunca había sido acreedor de Argentina, se transformó en un importante Estado prestamista de capitales ante las apremiantes necesidades financieras del gobierno argentino. Así se inició la deuda externa con China a través del swap de moneda de U$S 375 millones (incrementado por la administración Macri a U$S 19.000 dólares) y préstamos inter-gubernamentales para realizar obras de infraestructura o compra de bienes. Estas necesidades financieras de los países en desarrollo como Argentina coinciden con la construcción del poder global chino (donde la “Go Out policy” conjuga con la internacionalización del renminbi), además del aislamiento internacional de Argentina mencionado ut supra. Por eso, de compartir proyectos en el marco de OBOR, Argentina profundizaría su dependencia del capital chino.

Conclusión

OBOR es una de las cuatro principales iniciativas estratégicas del mundo actual. Impulsada por el gobierno chino, comenzó siendo regional, afectando a Europa, África y Asia. Luego incorporó a Oceanía y ALC, perdiendo la esencia histórica de las rutas de la Seda y de las Especies, abarcando los cinco continentes y transformándose en una iniciativa global. Con rasgos similares a la Diplomacia del Dólar, China busca articular su estrategia de desarrollo con la de los miembros de OBOR, a través de la diplomacia bilateral, para crear un Área del Yuan laxa, flexible, abierta, sin clasificar en ninguno de los tipos de cooperación e integración económicas.

Históricamente ALC no ha sido una “extensión natural” de las tradicionales rutas de la Seda y de las Especias. Sin embargo, el proyecto chino para modernizar y ampliar estas ancestrales rutas comerciales ofrece a los países latinoamericanos la oportunidad de acceder a ingentes recursos financieros que la segunda potencia mundial pretende utilizar para acrecentar su poder global. La iniciativa de OBOR tiene como eje articulador el financiamiento y la asistencia técnica para ejecutar proyectos de infraestructura. Aunque China consiga poner en marcha todos los proyectos contemplados, persistirán las dudas sobre su capacidad para acotar los riesgos asociados con las asimetrías y otros desequilibrios estructurales inherentes a las relaciones bilaterales. Por el contrario, su puesta en marcha, podría tener efectos en sentido inverso e incrementarlos.

De las cuatro principales iniciativas existentes a nivel mundial, Argentina se aproxima a OBOR, aunque no ha firmado el acuerdo bilateral de adhesión. Su potencial adhesión abre expectativas para el desarrollo del comercio y financiamiento del país, aunque demanda prudencia sobre los virtuales resultados a alcanzar. La creación de infraestructura deja interrogantes sobre si Argentina podrá revertir la década perdida de Argentina en el comercio con China; la persistencia del modelo centro-periferia; las asimetrías comerciales; los bajos niveles de complementación; la concentración de las exportaciones en pocos productos; y la dependencia financiera. Por eso, la creación de infraestructura es loable para aproximar la región de América del Sur al Asia a través de la IIRSA, pero puede profundizar el modelo de relaciones y acrecentar sus efectos no deseados. Por eso, se requiere prestar atención a cómo revertir la situación comercial y financiera desfavorables al tiempo de desarrollar la infraestructura regional.

China buscar articular estrategias de desarrollo con otros países en OBOR para liderar un área de cooperación o Zona del Yuan, la cual entra en pugna con otras grandes potencias e iniciativas, demandando al resto de los países definir su posición frente a la iniciativa. Aquí reside el eje central de la discusión, en la medida que la pertenencia a OBOR puede debilitar los vínculos con otras naciones o iniciativas. Para una Argentina financieramente dependiente del FMI y los swaps de China, participar en OBOR es una decisión relevante en el contexto de la conflictividad del G-2. Como se expresó up supra, la puja hegemónica chino-estadounidense y la dependencia financiera argentina orientan la acción externa del país en principio hacia la búsqueda de un sutil e inestable equilibrio, capaz de desarrollar cursos de acciones sin herir las susceptibilidades de Donald Trump y Xi Jinping al mismo tiempo.

CITAS:

[1] La traducción al chino de la denominación Ruta de la Seda es sichouzhilu (丝绸之路). La Franja y la Ruta en chino se expresa yidai, yilu(一带一路), comúnmente conocida por las siglas en inglés OBOR (One Belt, One Road) o BRI (Belt and Road Initiative). La traducción precisa del chino al español es “Una Franja, Una Ruta” (UFUR), aunque los traductores oficiales chinos han optado por la denominación “la Franja y la Ruta”. Este es acrónimo de la denominación completa en chino 丝绸之路经济带和21世纪海上丝绸之路, traducido como Franja Económica de la Ruta de la Seda y Ruta Marítima de la Seda del siglo XXI.

[2] 中华人民共和国国家发展改革委、外交部和商务部,推动共建丝绸之路经济带和21世纪海上丝绸之路的愿景与行动,北京2015年。Comisión Nacional de Reforma y Desarrollo, Ministerio de Relaciones Exteriores y Ministerio de Comercio de la República Popular China, Perspectivas y acciones sobre la construcción conjunta del cinturón económico de la Ruta de la Seda y la Ruta Marítima de la Seda del siglo XXI, Beijing, 2015.

[3] Idem.

[4] 习近平同阿根廷总统马克里举行会谈。两国元首一致同意推动中阿全面战略伙伴关系得到更大发展,北京2017年5月17日。Xi Jinping conversó con el presidente argentino Macri. Los jefes de Estado de los dos países acordaron unánimemente promover un mayor desarrollo de la asociación estratégica integral entre China y Argentina, Beijing, 17 de mayo de 2017. Disponible en: http://www.fmprc.gov.cn/web/gjhdq_676201/gj_676203/nmz_680924/1206_680926/xgxw_680932/t1462761.shtml

[5] Declaración Conjunta entre la República Popular China y la República Argentina, Buenos Aires, 2 de diciembre de 2018. Disponible en: https://www.cancilleria.gob.ar/es/actualidad/noticias/declaracion-conjunta-entre-la-republica-popular-china-y-la-republica-argentina

[6] 沈安,新形势下深化中拉合作关系的必要性、路径选择和挑战,拉丁美洲研究,第39卷,第6期,北京,2017年12月,第23页。Shen An, Necesidad, selección de caminos y desafíos de profundizar las relaciones cooperativas sino-latinoamericanas bajo la nueva situación, Estudios Latinoamericanos, Vol. 39, No. 6, Beijing, diciembre de 2017, p. 23.

[7] Eduardo Daniel Oviedo, Chinese Capital and Argentine Political Alternation: From Dependence to Autonomy? In Chinese Political Science Review, Springer, September 2018, Volume 3, Issue 3, pp 270–296.

[8] Nivedita Das Kundu, One Belt, One Road, Unfolding Challenges and Opportunities for India-China Cooperation. En Bal Kishan Sharma y Nivedita Das Kundu (editores), China’s One Belt One Road: Initiative, Challenges and Prospects, Vij Books India Pvt Ltd, Delhi, 2016.

[9] Idem.

[10] Yang Minghong, Understanding the One Belt One Road Initiative: China´s Perspective. En Bal Kishan Sharma y Nivedita Das Kundu (editores), ob. cit., 2016.

[11] Idem.

[12] 百度百科,一带一路。Enciclopedia Baidu, Yidai, yilu, Disponible en: https://baike.baidu.com/item/一带一路/13132427

[13] Los doce países firmantes son: Australia, Brunei, Canadá, Chile, Estados Unidos, Japón, Malasia, Nueva Zelandia, México, Perú, Singapur, Vietnam.

[14] “China siempre ha defendido el establecimiento de un acuerdo de libre comercio regional abierto, transparente y mutuamente beneficioso, y propone que todas las partes determinen conjuntamente las reglas comerciales a través de consultas equitativas para reflejar el espíritu de “ganar-ganar”, conducente a salvaguardar los intereses comunes de todas las partes. Estamos dispuestos a unirnos con todas las partes para, sobre la base de tener plenamente en cuenta la diversidad y las diferencias en el desarrollo económico en la región, continuar nuestro compromiso de promover el proceso de integración económica en la región de Asia Pacífico, y avanzar en la construcción de una zona de libre comercio en la región de Asia y el Pacífico y las negociaciones del Acuerdo de Asociación Económica Integral Regional basada en los principios de apertura, inclusión y transparencia, por inyectar un nuevo impulso en el desarrollo económico de la región de Asia y el Pacífico y la economía global.” 中华人民共和国外交部,2018年1月29日外交部发言人华春莹主持例行记者会。Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Popular China, Conferencia de prensa ordinaria del portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores Hua Chunying, 29 de enero de 2018. Disponible en: http://www.fmprc.gov.cn/web/fyrbt_673021/t1529866.shtml

[15] African Development Bank Meeting, Asia Africa Growth Corridor. Partnership for Sustainable and Innovative Development, Ahmedabad, India, 22-26 May 2017, p. 1.

[16] Eduardo Daniel Oviedo, China en Expansión. La política exterior desde la normalización chino-soviética hasta la adhesión de China a la OMC (1989-2001), EDUCC, Córdoba, 2005, p. 39.

[17] Eduardo Daniel Oviedo, América latina: entre la hegemonía estadounidense y la influencia china, en FLACSO-ISA Joint International Conference, Buenos Aires, julio 2014, ps. 9 y ss. Disponible en http://web.isanet.org/Web/Conferences/FLACSO-ISA%20BuenosAires%202014/Archive/19a9b824-087d-4788-a429-a1a572d6846a.pdf

[18] Sun Tzu, El arte de la Guerra, Longseller, Cap. III, Comprometer al mundo, Buenos Aires, 2003, p. 37.

[19] Susan Strange describe cuatro estructuras que interactúan en el sistema internacional: el control sobre la seguridad, la producción, el crédito y el control sobre el conocimiento, las creencias y las ideas. En Susan Strange, State and Markets. London: Bloomsbury, 2015. En términos más específicos que las estructuras de Strange, Keohane considera que los poderes hegemónicos deben tener control sobre las materias primas, control sobre las fuentes de capital, control sobre los mercados y ventajas competitivas en la producción de bienes de alto valor agregado Robert Keohane, Después de la Hegemonía: Cooperación y discordia en la Economía Política Mundial, Grupo Editor Latinoamericano, Buenos Aires, 1988, p. 63.

[20] 李淑云等编著,中国亚洲战略探研,辽宁大学出版社,沈阳2007年,第189页. Li Shuyun y otros, Investigación exploratoria de la Estrategia de China en Asia, Editorial de la Universidd de Shenyang, 2007, p. 189.

[21] Idem.

[22] 陈功,一带一路”重点应在“新丝绸之路,新京报,2015年1月27日。Chen Gong, La Franja y la Ruta debería centrarse en la nueva Ruta de la Seda, The Beijing News, 27 de enero de 2015. Disponible en: http://epaper.bjnews.com.cn/html/2015-01/27/content_559447.htm?div=-1

[23] Idem.

[24] Idem, cita 2.

[25] La versión en inglés ha sido traducida diferente de la versión china: “The Belt and Road Initiative is a systematic project, which should be jointly built through consultation to meet the interests of all, and efforts should be made to integrate the development strategies of the countries along the Belt and Road.” Ver: National Development and Reform Commission, Ministry of Foreign Affairs, and Ministry of Commerce of the People’s Republic of China, Vision and Actions on Jointly Building Silk Road Economic Belt and 21st-Century Maritime Silk Road, Beijing, 2015. Disponible en: http://en.ndrc.gov.cn/newsrelease/201503/t20150330_669367.html

[26] 程大为: 如何理解“一带一路”倡议中的“对接”策略,人民论坛,2017年,第17期,第 85页。Cheng Dawei, Cómo entender la estrategia de “articulación” en la iniciativa OBOR, en Foros Populares, 2017 No. 17, p. 85.

[27] Comunicado Conjunto de la Cumbre de Mesa Redonda sobre el Foro de Cooperación Internacional de Belt and One Road (texto completo), Beijing, 15 de mayo de 2017. “一带一路”国际合作高峰论坛圆桌峰会联合公报(全文),北京2017年5月15日。

[28] En chino:「对接的主体存在倡导者和回应者,或政策的输出者和接受者之分」。Ver: Cheng Dawei, ob. cit., p. 85.

[29] 谢文泽 ,“一 带 一 路 ”视 角 的 中 国 – 南 美 铁 路 合 作 ,《太平洋学报》,2016 年第 10 期,第 50 页。 Xie Wenze, The China-South America Railway Cooperation from the Perspective of ‘One Belt, One Road’, Pacific Journal, Vol. 24, no. 10, 2016, p. 50.

[30] Michael Schweitzer y Walder Hummer, Derecho Europeo, p. 5, citado en Eduardo A. Monsanto, Derecho internacional y derecho de la integración (a propósito del derecho comunitario), en Ponencias, Año II, N° 5, Rosario, 1996, p. 7.

[31] Idem.

[32] Yang Minghong, Understanding the One Belt One Road Initiative: China´s Perspective. En Bal Kishan Sharma y Nivedita Das Kundu (editores), ob. cit., 2016.

[33] Idem.

[34] República Argentina, Segundo Censo Nacional, Tomo II, 10 de mayo de 1895, Buenos Aires, 1898, p. XLIV.

[35] República Argentina, Tercer Censo Nacional, Tomo I, 1º de junio de 1914, Buenos Aires, 1916, p. 206.

[36] Chen Shun Ying, Del Río Changjiang al del Plata, en Autores Varios, China y América Latina: un mismo destino, Beijing: China construye, 1984, p. 23.

[37] ¿Australia es o no es parte de la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China?, Australian Financial News, 25 de diciembre de 2016. Disponible en: http://afndaily.com/opinion/20.html

[38] Idem cita 4.

[39] 中华人民共和国外交部,王毅:“一带一路”向所有志同道合的国家和地区开放,2017年4月18日。Accessible en: http://www.fmprc.gov.cn/web/wjbzhd/t1454521.shtml

[40] 央视网,“一带一路“倡议为何受到世界的欢迎,北京2017年5月10日。CCTV, ¿Por qué la iniciativa de la Franja y la Ruta es bien recibida por el mundo?, Beijing 10 de mayo de 2017. Disponible en: http://news.cctv.com/2017/05/10/ARTIxPX6uTR8xGrPI0UTzJfB170510.shtml

[41] 湖北大学语言研究室,汉语成语大词典,河南人民出版社,1982年,第1530页。Oficina de Idiomas de la Universidad de Hubei, Diccionario de refranes chinos, Editorial Popular de Henan, 1982, p. 1530.

[42] “一带一路”国际合作高峰论坛圆桌峰会联合公报(全文),北京2017年5月15日。 Comunicado Conjunto de la Cumbre de Mesa Redonda sobre el Foro de Cooperación Internacional de la Franja y la Ruta (texto completo), Beijing, 15 de mayo de 2017.

[43] Idem.

[44] Eduardo Daniel Oviedo, Introducción a la migración china en Argentina. En Jsapiens, Año I, Nº 1, Seminario Rabínico Latinoamericano Marshall T. Mayer, Buenos Aires, 2017, p. 25.

[45] M. Cristini y G. Bermúdez, La nueva China cambia el mundo, Documento de Trabajo Nº 81, FIEL, Bueno Aires, 2004, p. 29. También en Felipe de la Balze, Entre los “cuentos chinos” y la realidad. El surgimiento de China: un dilema central en la política exterior argentina, CARI, 2013, p. 3.

[46] Según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), en la campaña 2016/2017, China importó 93.5 millones de toneladas de porotos de soja. Esas importaciones le sirvieron para satisfacer sus necesidades internas y exportar 1.1 millones de harina de soja y 0.7 millones de toneladas de aceite de soja. En dicha campaña, Argentina solo contribuyó con 7 millones de toneladas de porotos de soja al mundo.

[47] INDEC Informa, 2008-2017.

[48] Ministério da Indústria, Comércio Exterior e Serviços, Estatísticas de Comércio Exterior, 2008-2017. Disponible en: http://www.mdic.gov.br/index.php/comercio-exterior/estatisticas-de-comercio-exterior

[49] Prochile, Reporte Anual de Comercio Exterior de Chile, 2008-2017.

[50] Banco Central do Brasil, Quadro Sinóptico das Reservas Internacionais, 31 de diciembre de 2017. Disponible en: http://www.bcb.gov.br/pt-br/#!/n/RESERVA

[51] Banco Central de Chile, Reservas Internacionales, diciembre de 2017.