Doce apreciaciones para una lectura rápida de la “Resolución del CC del PCCh sobre los importantes éxitos y las experiencias históricas del Partido en su centenaria lucha” Xulio Ríos es director del Observatorio de la Política China

In Análisis, Sistema político by Xulio Ríos

El documento aprobado el 11 de noviembre de 2021 en la VI Sesión Plenaria del XIX Comité Central del PCCh sugiere algunas consideraciones:

Primero.- Estructurado en siete capítulos, solo en una tercera parte aborda los contenidos principales de las resoluciones anteriores (1945 y 1981), significando que “sus dilucidaciones y conclusiones básicas siguen siendo aplicables en nuestros días”. Por tanto, revisionismo cero y síntesis estrecha de los elementos que considera más relevantes del periodo histórico a que se refieren, manteniendo la periodización clásica.

Segundo.- Efectúa una valoración globalmente positiva de la reforma y apertura impulsadas a partir de 1978, ubicando a Jiang Zemin y Hu Jintao en el transcurso del denguismo, como gestores de su teoría y portadores de innovaciones (triple representatividad, concepción científica del desarrollo) centradas en la resolución de la definida como contradicción principal de este periodo: la existente entre las necesidades sociales y el atraso productivo. El balance de estos 40 años, resumido en apenas siete páginas (de más de 60), se antoja poco detallado.

Tercero.- El hilo de continuidad en la trayectoria del Partido se sustenta en elementos como: la revitalización del país, el compromiso con el socialismo, búsqueda de una síntesis teórica adaptada a la realidad china, un estilo de militancia esforzada, la mejora del bienestar de la sociedad…. Y se articula en torno a acontecimientos, reuniones, personalidades y política sobresalientes en la historia del Partido.

Cuarto.- Si el pensamiento de Mao y la teoría de Deng representaron saltos específicos en el proceso de sinización del marxismo, lo esencial de la Resolución –que consume prácticamente dos terceras partes de su extensión- se centra en inventariar los tópicos que han marcado el mandato de Xi Jinping desde el XVIII Congreso del PCCh. Hay, por tanto, un claro esfuerzo de argumentación de la “nueva era” que abre su mandato, sustentado en una alteración de la contradicción principal que debe encarar el Partido: entre la demanda social y un desarrollo desequilibrado e insuficiente, a superar con la mirada puesta en el “segundo centenario” (2049).

Quinto.- El resumen de los tópicos del xiísmo alude a: el sueño chino de la gran revitalización de la nación china culminando la modernización en dos fases (hasta 2035 y hasta 2049), la hegemonía del PCCh como rasgo distintivo del modelo de socialismo chino, la fórmula “442” como expresión de los valores referenciales de esta etapa, una nueva posición histórica en el mundo, entre otros principales.

Sexto.– La Resolución efectúa un reconocimiento explícito de Xi Jinping como “el principal creador” de esta nueva guía teórica e ideológica, significándolo como “el marxismo de la China contemporánea y del siglo XXI”, un nuevo salto en la sinización del marxismo y un instrumento rector para el Partido a la hora de encarar los problemas y contradicciones “largo tiempo pendientes de solución” así como los nuevos riesgos y desafíos. Atribuye “significado decisivo” a la definición de la posición de Xi Jinping como núcleo del Comité Central y de todo el Partido, y a la posición rectora del pensamiento de Xi en virtud de sus “juicios científicos sobre una serie de importantes cuestiones teóricas y prácticas concernientes al desarrollo de la causa del Partido y el país en la nueva era” y del planteamiento de “una serie de nuevos conceptos, nuevos pensamientos y nuevas estrategias de carácter pionero” acerca de la gobernación del país y del manejo de los asuntos administrativos.

Séptimo.- El xiísmo es desgranado en los siguientes elementos estructurales: el liderazgo general del PCCh; el fortalecimiento de la disciplina y la gestión rigurosa del Partido; su política económica orquestada en torno a la formulación de un nuevo modelo de desarrollo y un pensamiento estratégico que profundiza en sus signos genuinos tradicionales; la profundización integral de la reforma y apertura que debe desatascar los cuellos de botella acumulados para abrir nuevos horizontes; la construcción política en torno a un modelo que se contrapone al “constitucionalismo”, la alternancia de partidos y la “separación de los tres poderes” apostando por la democracia consultiva; la gobernación conforme a la ley, trazando un diseño de alto nivel para mejorar el sistema de gobierno; la construcción cultural, instituyendo la posición rectora del marxismo y, a la par, la excelencia de la cultura tradicional como cimientos en los que apoyarse “durante las colisiones culturales mundiales”; la construcción social, persistiendo en la mejora general de las condiciones de vida; la civilización ecológica, que reconoce como “un punto débil visible”; la construcción de la defensa nacional y el Ejército, reiterando la “dirección absoluta del Partido”; la seguridad nacional; el impulso a la reunificación nacional; y, finalmente, la nueva política exterior.

Octavo.- En estos ámbitos, el documento significa las innovaciones introducidas desde el XVIII Congreso, inventariando los contenidos de las políticas aplicadas. El signo distintivo es el trazado de una nueva legitimidad basada en la actualización de su fundamento principal (ya no la historia o la mejora económica y social) referido al imperio de la ley como base de la estabilidad social y política.

Noveno.– El tono general del xiísmo es el de cargar pilas, es decir, fortalecer el Partido y fortalecer el papel del Partido como muñidor del país para hacer frente a este periodo histórico en que se dilucidará el éxito o no de la modernización. En este sentido, se insiste en los ideales, el compromiso, las convicciones, en el cierre de filas en torno a la dirección y en la mejora de la capacidad dirigente.

Décimo.– Los cien años del PCCh se resumen en su capacidad para frenar la decadencia del país y poner rumbo a su revitalización, en la reivindicación del marxismo como una teoría útil en tanto en cuanto se propicie su adaptación a la realidad, y en su impacto a nivel mundial. Hay, pues, una doble reivindicación: nacional e ideológica.

Undécimo.- El cúmulo de experiencias apunta a valorar como referentes irrenunciables y claves de su dilatada presencia en el poder: el liderazgo del Partido, su cercanía a la sociedad, la innovación teórica, su soberanía, la confianza en la idoneidad de su modelo, el no aislamiento, la firme voluntad y el ejercicio de una revolución interna permanente.

Duodécimo.- El compromiso con las “aspiraciones originales” y la observación de las “cuestiones fundamentales” son las vigas esenciales que se deben transmitir a esas nuevas generaciones que deben encarar el futuro “con la historia como espejo”.