Breve estudio sobre el socialismo con características chinas Fernando Prieto es historiador especializado en Asia Oriental y máster en Economía y Negocios de China e India.

In Análisis, Sistema político by Xulio Ríos

El 9 de septiembre de 1976 falleció Mao Zedong, padre fundador de la República Popular China y el Gran Timonel que puso los cimientos para el resurgir de la nación china después de un siglo de decadencia y humillaciones fruto de los Tratados Desiguales.

Con su muerte se abría un periodo de incertidumbre marcado por el débil liderazgo de su sucesor, Hua Guofeng, primer ministro desde la muerte de Zhou Enlai en enero de 1976, y por los movimientos de la Banda de los Cuatro (Jiang Qing, Zhang Chunqiao, Yao Wenyuan y Wang Hongwen), que tenían por objetivo hacerse con el control del Estado.

Hua fue un político que no formaba parte de las luchas entre facciones de la Revolución Cultural (1966-76), pero que tuvo que formar un frente común con aquellos que se oponían al radicalismo de la Banda de los Cuatro, como Deng Xiaoping, que había sido apartado de la primera línea política en 1975. Los grandes logros del liderazgo de Hua fueron: la detención de la Banda de los Cuatro, la finalización de la Revolución Cultural el 6 de octubre de 1976 y la rehabilitación de líderes históricos del Partido que habían sido purgados en los últimos años.

En la III Sesión Plenaria del XI Comité Central del Partido (1978) el Partido Comunista de China (PCCh) dio comienzo a un periodo de modernización socialista en la que se dio un primer paso para la reforma de la estructura económica. Estas medidas impulsaron a otros líderes como Deng Xiaoping o Hu Yaobang, quienes, a partir de 1981, cuando Hua dimitió de los cargos que aún ostentaba, tomaron las riendas del Estado y continuaron con las medidas que comenzaron el periodo histórico de apertura y reforma que sentó las bases de la China que conocemos hoy.

La sinización del marxismo

Para comprender en qué consiste el socialismo con características chinas es preciso conocer el proceso de sinización del marxismo de principios del siglo XX.

La sinización del marxismo supone la integración de los principios básicos del marxismo con las condiciones concretas de la China contemporánea. Sus dos logros de mayor relevancia fueron el Pensamiento Mao Zedong, que tuvo lugar durante la era de la Nueva Revolución Democrática, y el sistema teórico del socialismo con características chinas, que surgió tras la III Sesión Plenaria del XI Comité Central del PCCh.

Mao Zedong fue pionero en la sinización del marxismo, pero antes de él, en una etapa incipiente, algunos revolucionarios e ideólogos reflexionaron sobre la adaptación del marxismo al contexto chino, como Sun Yat-sen (padre de la China moderna), Li Dazhao (fundador del PCCh junto a Chen Duxiu) o Guo Moruo (uno de los escritores chinos más relevantes del siglo XX). Este último publicó un interesante artículo en 1925 en el que simulaba un encuentro entre Karl Marx y el filósofo chino Confucio, donde pueden encontrarse algunos esbozos de lo que posteriormente serían las bases de este proceso.

Mao fue la primera persona que abordó el proceso de sinización y le dotó de un respaldo teórico. Su primera aproximación tuvo lugar en octubre de 1938, durante el VI Congreso del Partido, donde presentó un informe político en el que destacan las siguientes líneas:

“Siendo marxistas, los comunistas somos internacionalistas, pero solo podemos poner en práctica el marxismo cuando esté integrado con las características específicas de nuestro país y adquiera una forma nacional definida. Cualquier conversación sobre el marxismo aislada de las características de China es simplemente marxismo en abstracto, marxismo en el vacío. Por lo tanto, debemos aplicar el marxismo de manera concreta en China para que todas sus manifestaciones tengan un carácter chino. Es decir, aplicar el marxismo a la luz de las características específicas de China se convierte en un problema que es urgente que todo el Partido comprenda y resuelva”.

En marzo de 1942 señaló:

“Debemos aplicar los métodos de Marx, Engels, Lenin y Stalin a China y crear algo nuevo. Siguiendo las teorías generales sin considerar las realidades de China no podemos vencer al enemigo. Pero si se aplica la teoría a la práctica para resolver los problemas de China desde un punto de vista marxista y se crea algo nuevo, podría funcionar”.

Necesidad de impulsar este proceso

La sinización del marxismo surgió de la reflexión sobre la práctica revolucionaria china durante las primeras décadas del siglo XX. De esa experiencia, con sus aciertos y errores, el Partido aplicó el marxismo a las realidades chinas, algo que no contó desde un principio con el respaldo de la totalidad de sus miembros. Algunos de ellos se opusieron, manteniendo que el único camino posible era aplicar la experiencia soviética y el marxismo de forma dogmática, lo que produjo derrotas y numerosas pérdidas humanas en las primeras etapas de la guerra civil china (1927-1949). Esta situación perjudicial para los intereses del PCCh, donde las fuerzas en el área de influencia comunista fueron diezmadas en su práctica totalidad, obligaron a un cambio de estrategia, lo que propició el ascenso de Mao al liderazgo del Partido en enero de 1935.

Entre los años 1942 y 1944, coincidiendo con el Movimiento de Rectificación de Yan’an (ciudad de la provincia de Shaanxi en la que los comunistas encontraron refugio después de la Larga Marcha en el contexto de la guerra civil), el proceso de sinización alcanzó un consenso total en el seno del Partido, lo que terminaría por materializarse en el VII Congreso, celebrado entre abril y junio de 1945, donde el Pensamiento Mao Zedong fue establecido como línea rectora del PCCh.

El PCCh, precisamente, no puede entenderse sin conocer las particularidades del mundo chino. No llegó a ser una imitación del Partido Comunista de la Unión Soviética porque la idiosincrasia china estaba por encima de cualquier importación extranjera. El comunismo en China fue un instrumento de control político y social, como lo fue previamente el confucianismo. Esta es la razón de que nunca se temiera por la supervivencia del Partido tras el fallecimiento de Mao y el comienzo del periodo reformista que de forma gradual se produjo en las siguientes décadas. El hecho de saber que el Partido no corría el riesgo de desaparecer, dando lugar a una democracia de corte liberal con diversas formaciones disputándose el poder, facilitó que fuese el propio PCCh quien liderara el proyecto reformista, algo insólito a nivel internacional pero comprensible conociendo la ya citada idiosincrasia china. El modelo resultante consiguió aplicar con éxito una economía de mercado socialista, el conocido como socialismo con características chinas.

Socialismo con características chinas

El socialismo con características chinas es distinto del socialismo clásico y es también diferente del capitalismo, aunque en esencia se considera parte de la categoría socialista. Este sistema se define como el “camino de construcción socialista con características chinas” (lo que significa que China seguirá su propio camino construyendo el socialismo a partir de las realidades del país). Este concepto considera los principios básicos socialistas y las realidades básicas del país desde la fundación de la nueva China hasta las realidades que surgieron tras el periodo de reforma y apertura.

En 1982, en el XII Congreso Nacional del PCCh, Deng Xiaoping propuso su construcción, señalando la necesidad de “integrar la verdad universal del marxismo con la realidad concreta del país, seguir nuestro propio camino y construir un socialismo con peculiaridades chinas”.  Un año después, en 1983, durante el XIII Congreso Nacional del PCCh se debatió lo que sería la construcción del socialismo con la teoría de las características chinas.

En 1984 manifestó lo siguiente, evidenciando que las reformas impulsadas incidían en el camino socialista:

“En las actuales circunstancias de atraso de nuestro país, ¿qué camino debemos tomar para desarrollar las fuerzas productivas y mejorar las condiciones de vida del pueblo? Este problema nos hace volver a la disyuntiva de persistir en el camino socialista o emprender el camino capitalista. Si se emprendiera el camino capitalista, podría enriquecerse un pequeño porcentaje de la población china, pero esto no resolvería en lo más mínimo el problema de asegurar una vida acomodada a más del 90 por ciento de la población. En cambio, ateniéndonos al socialismo y al principio de “a cada uno según su trabajo”, podremos evitar que se produzca una brecha demasiado grande entre ricos y pobres. Tampoco habrá polarización aun al cabo de 20 ó 30 años, cuando nuestras fuerzas productivas hayan crecido considerablemente”.

En el año 1992 Deng Xiaoping propuso que el Partido debía insistir en la línea de “Un centro, dos puntos básicos” sin modificarla en cien años. Con esa expresión hacía referencia a tomar la construcción económica como el centro, y en relación a los dos puntos básicos persistir en la reforma y la apertura y en los cuatro principios cardinales (insistir en el camino socialista, persistir en la dictadura democrática popular, mantener el liderazgo correcto del PCCh y tener fe en el marxismo, el leninismo y el maoísmo).

En ese mismo año, durante el XIV Congreso del PCCh, se resumieron los pensamientos de Deng Xiaoping, así como sus explicaciones sobre las relaciones entre el socialismo y la economía de mercado, renombrándolos como la “Teoría del Socialismo con Características Chinas del camarada Deng Xiaoping”.

El XV Congreso del PCCh se celebró en septiembre de 1997, meses después de su fallecimiento. En este congreso se utilizó oficialmente el concepto de Teoría de Deng Xiaoping y se incluyó en la Constitución del PCCh como pensamiento rector. Esta teoría explica cómo construir el socialismo económica y culturalmente en un país en vías de desarrollo como China, así como la consolidación y el desarrollo del socialismo y la combinación del marxismo-leninismo con la práctica de la reforma y la apertura.

Jiang Zemin, su sucesor, afirmó lo siguiente el 29 de mayo de 1997:

“El tema de la bandera es extremadamente importante. La bandera es orientación, la bandera es imagen… En la China moderna, actuar siempre conforme a la Teoría de Deng Xiaoping sobre la construcción de un socialismo con características chinas significa persistir verdaderamente en el marxismo-leninismo y el Pensamiento de Mao Zedong; enarbolar la bandera de la Teoría de Deng Xiaoping significa tener en alto la bandera del marxismo-leninismo y el Pensamiento de Mao Zedong”.

La construcción del socialismo con características chinas se podría resumir tal y como se hace en el libro “Palabras clave de China”:

“Contamos con la etapa primaria del socialismo como fundamento general; la construcción en cinco áreas –la económica, la política, la cultural, la social y la de civilización ecológica- como disposición general, y la modernización socialista y la gran revitalización de la nación china como tarea general”.

Contexto histórico en el que surge la Teoría de Deng Xiaoping

El final de la Guerra Fría certificó la hegemonía de los Estados Unidos de América y del sistema capitalista a nivel internacional. El bloque comunista había desaparecido, destacando dos episodios por su simbolismo: la caída del Muro de Berlín (1989) y la disolución de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (1991). El nuevo orden mundial consolidó un mundo unipolar con Estados Unidos como potencia hegemónica y eje central de la política internacional. China resistió la presión a la que fue sometida para que renunciara a la vía socialista, fortaleciendo el desarrollo del socialismo con características chinas como alternativa al capitalismo y la democracia liberal.

Relación entre el Pensamiento Mao Zedong y el sistema teórico del socialismo con características chinas

No se trata de elementos excluyentes, como muchos medios de comunicación e historiadores han tratado de reflejar, sino que ambos son logros teóricos de la sinización del marxismo y se retroalimentan. El Pensamiento Mao Zedong es una importante fuente teórica del socialismo con características chinas, y este último enriquece y desarrolla al primero al mantenerse actualizado con el curso de los tiempos. Como apuntó Xi Jinping el 5 de enero de 2013 en el discurso de las dos negaciones: “no podemos usar el periodo de apertura y reforma para negar el periodo previo y tampoco podemos usar dicho periodo para negar el primero”.

El sistema teórico del socialismo con características chinas versa principalmente sobre las teorías de la reforma, construcción y desarrollo socialistas. El Pensamiento Mao Zedong no cubre sólo las teorías de la reforma o construcción socialista, también teorías sobre la Nueva Revolución Democrática y es una importante fuente ideológica del segundo.

Sistema teórico del socialismo con características chinas

El sistema teórico del socialismo con características chinas es la continuación y el desarrollo del marxismo-leninismo y del Pensamiento Mao Zedong. Se formó y desarrolló gradualmente, coincidiendo con el periodo de reforma y apertura, la modernización socialista y el aprendizaje de la experiencia vivida durante las últimas décadas, tanto por China como por otros países socialistas. El sistema teórico está formado por las contribuciones de los distintos liderazgos que ha conocido China desde Deng Xiaoping: Jiang Zemin, Hu Jintao y Xi Jinping. Sus aportaciones en conjunto son denominadas sistema teórico del socialismo con características chinas porque todos ellos usan el marxismo-leninismo y el Pensamiento Mao Zedong como guía, están interconectados y reflejan los progresos alcanzados desde el proceso de reforma y apertura, hacen contribuciones a las distintas etapas de dicho proceso y todos ellos responden a qué es el socialismo con características chinas y cómo desarrollarlo.

Jiang Zemin, atendiendo a la construcción socialista y el papel del Partido, aportó el pensamiento de la Triple Representatividad, que consiste en que “el PCCh siempre debe representar la tendencia de desarrollo de las avanzadas fuerzas productivas de China, la orientación de su cultura avanzada y los intereses fundamentales de la abrumadora mayoría del pueblo”, lo que buscaba ampliar, a su vez, la base social del PCCh. En el XVI Congreso del PCCh su aportación se incluyó en la Constitución del Partido.

A comienzos del siglo XXI el Partido, con Hu Jintao a la cabeza, siguió liderando el desarrollo de la nación y del pueblo en el socialismo con características chinas. Hu aportó la Concepción Científica sobre el Desarrollo, incluida en la Constitución del Partido en el XVIII Congreso del Partido, que coloca los intereses de las personas en el centro de la toma de decisiones y aboga por un desarrollo integral, coordinado y sostenible.

Desde entonces, con Xi Jinping al frente del Partido y del Estado, se continúa profundizando en la construcción y desarrollo del socialismo con características chinas. La contribución más reciente es el Pensamiento de Xi Jinping, incluido en la Constitución del PCCh como base ideológica del Partido en 2017 y en la Constitución de la República Popular China en 2018.